A 26 años de su muerte El Santo no se olvida PDF Imprimir E-mail

Por: René Mora  / SIP

Era la noche del 5 de febrero de 1984, el año apenas arrancaba, México perdía 5-0 frente a Italia en un partido amistoso de fútbol y los Cañeros de Los Mochis perdían feo en la Serie del Caribe de béisbol.

Esas noticias que bien podrían ser encabezados principales de cualquier sección deportiva del país, fueron opacadas porque el mundo de la lucha libre perdía a unos de sus máximos exponentes, perdía al maestro, al ídolo, al héroe. Sí, el 5 de febrero murió El Santo, "El Enmascarado de Plata", mientras participaba en una obra en el Teatro Blanquita de la Ciudad de México.

El ícono de la lucha libre, el referente de este deporte perdía su última batalla cuando un paro cardíaco lo sorprendió cortándole la existencia y dejando un vacío enorme en el pancracio, en el cine, en la radio y en la televisión, donde siempre se desenvolvía Rodolfo Guzmán Huerta, nombre verdadero de quien le dio vida a El Santo.

Podrán existir muchos héroes de ficción como Batman, Superman, El Hombre Araña entre otros, mismos que combaten el mal y terminan triunfando. Pero como El Santo, pocos, porque fue un auténtico héroe, de carne y hueso, que llenaba arena, derrotaba rivales, tenía carisma y poco a poco se fue convirtiendo en el verdadero ícono de la lucha libre.

Qué difícil sin duda alguna ser titán, pero más difícil sostenerse tantos años como lo hizo él durante 40 años; siempre en la élite, en lo mejor del pancracio, y hoy mismo, a 26 años de su muerte, se le sigue recordando y extrañando, por lo que fue, por lo que hizo y lo que significó en la lucha libre de México y el mundo.

De El Santo se pueden decir muchas anécdotas. Cuando uno habla de estrellas en algunos deportes, salen a relucir las grandes figuras: Babe Ruth en el béisbol, Michael Jordan en el básquetbol, Sugar Ray Robinson en el boxeo, Pelé en el fútbol, Nadia Comaneci en la gimnasia y si se trata de la lucha libre, su primer referente es El Santo.

Rodolfo Guzmán nació un 23 de septiembre de 1917 en Tulancingo, Hidalgo en un hogar humilde, pero lleno de amor. Buscando una mejor vida, sus padres se trasladaron a la Ciudad de México y vivieron en el barrio bravo de Tepito, donde se fue abriendo paso en la vida.
Sus inicios no fueron fáciles. Se sabe que la primera lucha de "El Enmascarado de Plata", la hizo en la Arena Peralvillo en 1934, pero con su nombre de pila: Rudy Guzmán y otros más como El Hombre Rojo, El Enmascarado, El Incógnito, El Murciélago II, mismo que le ocasionó un problema con Jesús Velázquez, el original Murciélago.

A principios de los años 40 se casó con María de los Ángeles Rodríguez, tuvieron diez hijos: Alejandro, María de los Ángeles, Héctor Rodolfo, Blanca Lilia, Víctor Manuel, Miguel Ángel, Silvia Yolanda, María de Lourdes, Mercedes y Jorge.

Fue el 26 de abril de 1942 cuando Rodolfo Guzmán debuta como El Santo, lo hizo en el bando de los rudos, lo que seguramente no fue nada fácil, porque al menos por el nombre no era conveniente, pero así inició con una carrera que lo llevó a escalar los más altos peldaños de la lucha libre, el cine, la radio y la televisión.

El Santo es el más grande luchador, el más famoso. Su carrera duró casi cuatro décadas, durante las cuales se convirtió en un héroe popular y su personaje trascendió tanto, que en los años cincuenta comenzaron a realizarse historietas o comic´s y posteriormente, su figura fue al cine, donde se dio el lujo de protagonizar 52 películas con un gran éxito en México, Centroamérica, Sudamérica, en la Unión Americana y Europa.

En 1952 se hizo la primera película de lucha libre. La protagonizó El Médico Asesino, con una cinta que llevó su propio nombre y en 1958 apareció El Santo, con películas como "Santo contra Cerebro del Mal" y siguieron otras como "Santo contra Rey del Crimen", "Santo Vs. Mujeres Vampiro", "Santo contra Espectro", "Santo contra la invasión de los marcianos" y una de las más famosas: "Santo contra las Momias de Guanajuato" y muchas más que hoy son llamadas filmes "De Culto".

Algunas de esas películas eran de bajo presupuesto, sin embargo, tuvieron una gran aceptación por parte del público mexicano que se convirtieron en taquilla y hoy en día, muchas de esas cintas, se siguen vendiendo.

Su nombre en las carteleras de lucha libre, fue sinónimo de éxito en taquilla; la gente estaba ahí para apoyarlo, nunca importó quién era el rival, todos apoyaban a El Santo. El plateado nunca perdió su máscara y se retiró de los cuadriláteros en 1982 haciendo pareja con "Huracán" Ramírez, El Solitario y Gory Guerrero.

El retiro era necesario por recomendación médica; poco antes había sufrido un ataque al corazón en una lucha contra los Misioneros de la Muerte que prendió los focos de alerta.

Su muerte causó un pesar enorme en todo el continente. En México, los aficionados hicieron largas filas en su velorio para darle el último adiós al ídolo, al amigo, al luchador, al héroe que había perdido la batalla que todos habremos de realizar tarde o temprano.

Dejó un hueco enorme. A 26 años de su muerte, El Santo no se olvida porque al partir, dio paso a la leyenda: la de "El Enmascarado de Plata", misma que crece cada día, porque uno de sus hijos le sigue dando brillo sobre los cuadriláteros, el cine, la radio y televisión, lo cual ha permitido a las nuevas generaciones engrandecer mucho más a El Santo, "El Enmascarado de Plata".

 

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