El crimen organizado, ¿fuente de empleo para jóvenes? PDF Imprimir E-mail

Por: Iliana Álvarez / SIP

  • Muerte y cárcel, las dos caras de la moneda.

El número de jóvenes que se involucran con el crimen organizado se ha incrementado considerablemente en el último año, una vez más se puede observar que el narcotráfico sigue rebasando a la autoridad.

Apenas habían transcurrido 15 días del 2010 y el número de ejecutados ya sobrepasaba las 50 víctimas: alrededor de 40 por ciento son muchachos menores de 25 años, incluyendo mujeres. Años atrás no se veían menores ni féminas de 18 años en este tipo de actos, pero parece que las reglas están cambiando. En la actualidad, cada vez son más los habitantes de entre 16 y 23 años que son asesinados sin piedad y frente a los ojos de la población.

El caso que más sorprendió a los tijuanenses, fue el tres estudiantes (dos hombres y una mujer) que salían de su plantel de estudios ubicado en Jardines de la Mesa, cuando hombres armados pasaron y los "rafaguearon", arrebatándoles la vida al instante. Dicho panorama antes era inusual entre el crimen organizado. Todos se preguntan: ¿Qué es lo que está pasando?

Fenómeno social y económico

La crisis económica ha perjudicado a todos los niveles sociales, tanto hombres como mujeres de cualquier edad. Sin duda, uno de los sectores más afectados han sido los jóvenes, quienes salen de la preparatoria en busca de oportunidades nuevas para sobresalir; desgraciadamente se topan con dos grandes obstáculos: el primero, la falta de espacios en las universidades públicas, lo que obliga a los adolescentes a abandonar sus estudios al no poder pagar una escuela privada.

En ese momento se proponen buscar trabajo y ayudar a sus familias. Ahí es cuando llega la segunda decepción: no hay empleos y menos para personas sin experiencia, y quienes logran conseguirlo tienen un sueldo sumamente bajo.

El antropólogo social Víctor Clarck indica que el gobierno no se ha preocupado por auxiliar a este sector de la población que de un día para otro cambia las expectativas de su vida, orillándolos a convertirse en una generación perdida. Sin empleo, sin estudios y sin dinero no saben qué hacer, y es ahí donde el crimen organizado se convierte en una "fuente de trabajo".

Ante la continua guerra que se vive en Tijuana las bandas delincuenciales buscan reclutar la mayor cantidad de personas para que hagan el "trabajo sucio" y luego utilizarlos como chivos expiatorios. Por supuesto, los jóvenes resultan el blanco perfecto: sin educación, trabajo, ni oportunidades, se dejan llevar por los lujos, el dinero fácil, automóviles, ropa de marca, alhajas de oro, drogas y el poder que los criminales les prometen.

Rápidamente la mayoría de los jóvenes acepta, sin imaginar que son pocos los meses en que estas actividades ilícitas les mostrarán las dos caras de la moneda: "Muerte" o "Cárcel".

En la década de los noventa, las víctimas que se involucraban en este mundo de "poder" eran de 25 a 30 años; hoy son jovencitos de 16 a 24. Mientras la PGJE indica que la mayoría de las víctimas del crimen organizado tenían vínculos con la delincuencia, especialistas en la materia aseguran que ni siquiera contaban con historial delictivo, lo que revela que para el narcotráfico los jóvenes son sólo mano de obra barata y carne de cañón desechable y reemplazable a quienes pagan alrededor de 400 dólares semanales. Su trabajo por lo regular es el transporte, resguardo y en ciertas ocasiones, la venta de droga y armamento. También es frecuente que estén cuidando a víctimas privadas de su libertad. Es por ello que continuamente se puede observar en las presentaciones de resultados obtenidos de las corporaciones policíacas a jóvenes y no a los verdaderos criminales. Este es el final de la mayoría, si bien les va.

Debido a que a los criminales no les interesa que los jóvenes "empleados" sean personas que apenas inician su vida, los asesinan para enviarse supuestos mensajes de cártel a cártel, dejando a los padres desolados.

La sociedad parece ir perdiendo la capacidad de asombro: en cada ejecución hay algo diferente, algo nuevo, pero la población ya sabe que el narcotráfico así "trabaja" y siempre mostrará más sorpresas, mientras tanto, la autoridad sólo recoge estadísticas, sin preocuparse por combatir la problemática de fondo y evitar que más adolescentes y jóvenes sigan siendo asesinados por grupos delincuenciales que se aprovechan de la crisis social en la que actualmente vive Tijuana.

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
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Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
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Héctor Mares
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María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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