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Por: Héctor Castellanos - La mujer mexicana: ejemplo y baluarte de fortaleza
Una convicción profunda muy arraigada en mi corazón me alienta a efectuar unos comentarios sobre la mujer. La mujer debe luchar valerosamente por su ser: tiene derecho a ocupar el lugar que le corresponde en el seno de la comunidad. Nosotros, los hombres debemos alentarlas, apoyarlas y abrirles espacios para que desarrollen todo ese potencial maravilloso que lleva en el alma y que las distingue como seres admirables, llenos de amor, comprensión y talento.
Si hablo de esta manera es porque he vivido la experiencia maravillosa de compartir con ellas todas las horas de mis días y todos los días de mis años. A través de ellas he descubierto que la mujer es sostén y baluarte inexpugnable de la integridad de la familia. Ella es fortaleza y soporte cuando el espíritu se estremece y sentimos desfallecer.
Amigos míos, puedo afirmar sin temor a equivocarme que el hombre completo lo es más cuando funde su espíritu con el de su compañera y juntos hacen que el hogar se convierta en escuela de hombres y mujeres libres, que responsablemente amen profundamente a México.
• Si el hombre vale uno y la mujer vale uno, juntos no valen dos: pueden valer 20, o 200, todo depende de cómo sea esa relación.
• Si los diputados promulgaran las leyes adecuadas para proteger a la mujer de la barbarie y prácticas primitivas de ciertos hombres y se aplicaran rigurosamente las sanciones emanadas de esas potenciales leyes, seríamos una sociedad más justa.
• Si los jueces obraran con estricta justicia y responsabilidad y no permitieran que la impunidad impida la aplicación de la justicia como suele acontecer frecuentemente, habríamos dado un gran paso como especie.
• Si el hombre lograra superar su machismo y aprendiera amar y respetar a su compañera, México podría superar la mediocridad en que vivimos actualmente. Ni machismo, ni feminismo. El hombre y la mujer no son antagónicos: se complementan maravillosamente y se funden en una simbiosis extraordinaria en el marco del matrimonio. Es por estas y muchas razones más, que manifiesto mi reconocimiento a todas las mujeres de este país por su valor y entereza y porque su esperanza es fuente de energía que nos alienta y nos impulsa en esta tarea de formar y educar a nuestros hijos para bien de México. Millones de madres solteras se parten el alma día a día para sacar adelante a su familia, nuestro país está en deuda con ellas. Apoyémoslas.
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