Autoridad rebasada, sociedad angustiada PDF Imprimir E-mail

Por: J. Ignacio Carlos Huerta

En ninguna otra época habíamos vivido en Tijuana, ni en Baja California (desde su constitución como el Estado 29 aquel 16 de enero de 1952), esta constante ola de violencia reflejada en asaltos, secuestros, asesinatos, decapitados y tantos actos de barbarie. Es verdaderamente preocupante la forma en que estamos viviendo. Con tanta inseguridad, alarma y angustia, ya no es novedad amanecer con noticias de nota roja.

Lo inconcebible es cómo la inmensa mayoría de la sociedad, se ha convertido en "simple espectador"; sólo quienes son afectados en forma directa, debido a que la desgracia cayó en un hijo, hermano o familiar, son los que alzan la voz ante la escalada violenta que nos sacude. Por desgracia, como dice el dicho: "Una golondrina no hace verano". Hay casos impactantes que conforme pasa el tiempo pasan al olvido.

¿Qué tendría que pasar para que reaccionemos como sociedad organizada? No es deseable combatir violencia con mayores dosis de ella, pero hay que hacer algo ya, para que los actos delictivos dejen de ser la constante de cada día. De continuar al paso que vamos, esa ola violenta puede convertirse en tsunami.
Requerimos con urgencia que regrese a nosotros la capacidad de asombro; que tengamos verdaderos representantes populares; que al unísono participemos sociedad y gobierno y tengamos como prioridad elaborar una iniciativa legislativa para la "Revocación del mandato y el servicio civil de carrera". Requerimos tener en los tres poderes y en los tres órdenes de gobierno a las mejores personas con la aptitud y actitud requeridas para desempeñar los distintos cargos dentro de la Administración Pública.

Con la revocación del mandato, sin duda alguna funcionarían mejor las diferentes instituciones y dependencias, pues la mayoría de los servidores públicos estarían buscando hacer bien las cosas, para conservar su empleo e incluso competir por una buena carrera política. Nos encontramos en la encrucijada con la inseguridad, falta de empleo, problemas económicos, ausencia de credibilidad en las autoridades y una sociedad casi indiferente por toda la sarta de engaños y falta de políticas públicas y proyectos ejecutivos, derivados de un verdadero trabajo de planeación estratégica. Tenemos que dar un giro, hay que actuar, participar y convertirnos en actores políticos propositivos, sólo así conseguiremos colaborar con espíritu nacionalista, patriótico y demostrar nuestro gran amor por México.

No más postergación. Los ciclos se cumplen y estamos en el siglo de los grandes cambios; dejemos la indiferencia, la pasividad y el sometimiento. Si sociedad y autoridades están bien organizadas, no pueden por ningún motivo ser rebasadas.

Vamos a hacer bien lo que sabemos hacer. Preparémonos mejor y seamos más competitivos, cien por ciento éticos, con total compromiso para dar todo de sí. Que nuestro único anhelo sea mejorar nuestro entorno social y urbano. Cumplamos de manera digna con el momento histórico que nos ha tocado vivir y heredemos a nuestros hijos y nietos un mundo mejor. Seamos más sensibles y amables. Mantengamos vivas nuestras aspiraciones y sueños por una ciudad mejor, no dejemos las cosas en manos del destino ¡actuemos por amor y agradecimiento a nuestros semejantes! Tijuana y México lo agradecerán.

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
Edgardo Leyva
Héctor Castellanos
Héctor Mares
Jaime Martínez Veloz
Marco Antonio Blásquez
María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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