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Por: Arturo Geraldo Vivimos en el país de las maravillas donde los servidores públicos tienen ingresos millonarios, mientras la gente del pueblo se muere de hambre; sin ninguna consideración para los millones de familias mexicanas que viven en la más deprimente marginación; sin esperanzas de un mañana mejor porque los señores del dinero todo lo tienen programado para seguir en el pandero indefinidamente, hasta que el pueblo se canse de tanta impudicia y decida hacerse justicia por su propia mano pasando por encima de las leyes amañadas impuestas por los depredadores de la nación mexicana. Pero se necesita un líder que sacuda las conciencias adormecidas para que reclamen sus derechos por cualquier vía que les quede disponible. Pongamos de ejemplo a los flamantes diputados por Baja California, Miguel Osuna Millán, Francisco Vega de la Madrid, Gerardo Gómez, José Luis Ovando, Gastón Luken, entre los que se nos vienen a la memoria…Apenas llegaron a la Cámara y ya nos costaron casi 25 millones de pesos por concepto de aguinaldos y otras prestaciones. Cada uno recibió 47 mil pesos de aguinaldo, tomando en cuenta que acaban de llegar, porque los diputados salientes recibieron 400 mil pesos de aguinaldo cada uno, más cinco mil pesos por "bono navideño", además de su cuota mensual, que sobrepasa los 100 mil pesos, sin contar lo que les llega de asistencia legislativa que supera los 45 mil pesos al mes y de gestión ciudadana que suman otros 28 mil pesos mensuales. Amén de otros privilegios que representan otra millonada, como son los pagos por celular, dos boletos de avión de ida y vuelta a sus lugares de origen (semanales), traslados, viáticos, alimentación y hospedaje en hoteles de cinco estrellas en viajes internacionales, seguros y gastos médicos para ellos y sus familiares, vales de gasolina, etcétera, etcétera. En mejores condiciones están los secretarios de estado, subsecretarios, directores, asesores y toda esa fauna que representa el poder, sin olvidar a los expresidentes que nos cuestan una fortuna, rodeados de todas las comodidades que usted pueda imaginarse, porque como se quedaron sin empleos los pobrecitos, hay que mantenerlos de por vida, con un ejército de guardaespaldas cuidándolos día y noche. Ese es el México que nos tocó vivir...
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