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Por: Juan José Tavera / SIP Al reconocer que la brecha entre ciudadanía y política ha llevado a “los peores” a la vida pública, el exdiputado por Baja California en la pasada legislatura (LX) Carlos Torrres Torres, defendió la participación a través de los partidos y advirtió que un mayor alejamiento conduciría a la tentación de regímenes autoritarios. Señaló que este abandono recíproco entre ciudadanos y partidos debe superarse con el “indispensable” ejercicio del voto, porque sólo a través de éste pueden “crearse condiciones mejores de vida pública”. Pero también sostuvo que “el sufragio no basta”, por lo que consideró necesario pasar “a la democracia efectiva, es decir, a la democracia que sea útil”. Torres Torres coincidió con su planteamiento en el sentido de que urge la participación ciudadana, y sostuvo que “la política es tan importante que no puede dejarse sólo a los políticos”. Carlos Torres se sumó a la demanda de concretar pronto la reelección legislativa, una propuesta que empujó el propio Presidente Felipe Calderón en el año 2002 cuando se desempeñaba como diputado y que entonces buscaba incluir en esa posibilidad a los alcaldes, así como la reducción de integrantes en ambas cámaras. Según reeleccionistas como Carlos Torres Torres, dijo que esta medida “obligaría” a los legisladores a regresar a los distritos porque existiría el interés de la reelección. PSN recientemente entrevistó a Carlos Torres luego de un partido de futbol amistoso con los periodistas de Tijuana. Torres, por cierto, en los últimos días ha venido promoviendo con gran fuerza el tema de la reelección. Aseguró al reportero que: “Estoy a favor que los legisladores se puedan reelegir dos períodos como máximo. Hay que premiar el trabajo de quienes sí trabajan y sancionar a quienes no cumplen con lo que prometen”. El proceso de reelección obliga a los legisladores a la rendición de cuentas y a tener un proceso de transparencia. De esta manera, quien quiera entrar a la carrera de la reelección deberá ser previamente evaluado”; insistió Torres, “quienes cumplieron podrán ser reelegidos. Esta medida permitirá que el diputado regrese a su distrito, con quienes lo eligieron, que rinda cuentas y que sean ellos (los ciudadanos) quienes decidan si lo reelegirán o no”. En su experiencia como diputado federal, argumenta Torres Torres, que dos períodos sería el límite para que un legislador pueda reelegirse, lo cual representa el tiempo natural, según él, para llevar a cabo propuestas y reformas de ley, bien evaluadas, analizadas y ejecutadas, sobre todo si el asambleísta ha hecho un trabajo eficiente y transparente. Torres, concluyó asegurando que la reelección permitirá que legisladores con mayor experiencia y con posibilidades de den seguimiento a sus propuestas, por lo que afirma habrá mayor profesionalización, lo cual redundará en beneficio de los ciudadanos. “Creo que la propuesta del Presidente es acertada, México es uno de los pocos países que no cuentan con reelección, esta medida ya se lleva a cabo en Sudamérica y en Europa, y en los otros parlamentos funciona”, enfatizó. Existen todavía muchas dudas con respecto a este tema. ¿Para qué reelegir a los legisladores si son realmente pocos los comprometidos con el pueblo que los eligió? En realidad, los congresistas mexicanos son soldados de los partidos políticos, no representantes populares. Con o sin la reelección, los legisladores continuarán actuando sin atender a sus representantes, sin calibrar las consecuencias de sus actos, sin medir el volumen de sus gastos, sin recibir sanción por sus abusos. Mejor que promueva la revocación del mandato y entonces sí, si un legislador no cumple, el pueblo de México lo quita y punto. Según opiniones de expertos de colegios y asociaciones de abogados de Baja California coincidieron en que no se debe ofender la inteligencia de los mexicanos, que se revisen la historia de México y la sangre que costó la no reelección; que volteen a ver a Honduras y a su presidente reeleccionista. Todo mexicano bien nacido deberá oponerse desde su trinchera a esta alta traición a la Patria. “El Congreso no asume un papel constructivo; reelegirlo sería perpetuar la ineficiencia”, dicen especialistas de esta ciudad como el doctor Adolfo Solís, Presidente de la Academia de Estudios Fiscales de Baja California. En México no hay reelección pero sí hay trampolín. Cada tres años, entran diputados y salen otros. Aterrizan en el presupuesto público, viven de las partidas de los partidos; hacen como que legislan y después se van. Saltan de la Cámara de Diputados, al Senado y de allí, a una Presidencia Municipal o a una Diputación Local, para regresar eventualmente al Congreso. Hacen todo eso sin haber rendido cuentas jamás porque no existe un mecanismo para castigarlos si no cumplen, dijo Adolfo Solís, analista especialista en temas de corrupción en México. Aseguró que la reelección de alcaldes sería una invitación para los desvíos de recursos que son comunes y sin sanción. Todos gastan y nadie vigila. En realidad no hay puestos mejores sobre el planeta que el de un político mexicano, sea Diputado, Senador o Presidente Municipal. El especialista dijo que el término de la “profesionalización” de los funcionarios escapa de su comprensión, ya que con el argumento de que el primer año es para “regarla” y después el tiempo siguiente no es suficiente para darle seguimiento a sus propuestas no es lógico. Además, indicó, la reelección no resolvería los múltiples problemas de la democracia mexicana. “Sin embargo, se deberían buscar mecanismos para acotar el poder de los partidos y aumentar el poder de los ciudadanos. Un mecanismo que permita castigar a los legisladores que aumentan los impuestos a quienes le otorgan exenciones fiscales: a las empresas más poderosas, a quienes eliminan candados a la fiscalización del gasto, y a quienes ejercen el poder de manera impune. La reelección no es la solución”, concluyó Solís. En cada proceso electoral aparecen nuevos candidatos con nuevas promesas, pero ¿cómo existirá equidad para elegir en la postulación interna de los partidos entre un militante y un senador en funciones? Un senador gana 200 mil pesos mensuales más viáticos, gastos para teléfono celular y otros beneficios. Un militante no cuenta con esos recursos ni con la capacidad de gestión de un legislador, entonces sería una contienda totalmente injusta y desigual. Finalmente, hasta hoy las bancadas del PAN, PRD y PRI en el Senado se han manifestado dispuestos a analizar la reelección con miras a su aprobación.
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