|
Por: Lic. Edgardo Leyva Hace unos meses seis distinguidos tijuanenses, miembros del PRI y del PAN, manifestaron públicamente su voluntad de participar en la lucha por la presidencia municipal de esta importante localidad bajacaliforniana. Entre Carlos Bustamante Anchondo, René Mendívil Acosta, Mario Escobedo Carignan, Antonio Valladolid Rodríguez, Alejandro Monraz Sustaita, Carlos Torres Torres y Javier Castañeda pomposo, muy bien apadrinados todos ellos, parecen encontrarse las cartas fuertes que jugarán los únicos partidos políticos con posibilidades reales de triunfo en el 2010. Sin embargo, no debemos olvidar que la elección difícilmente la ganará un partido solo. La necesidad de alianzas políticas para esta contienda es evidente. El PRI ya celebró una Asamblea especial para acordarlo intentando recuperar la fuerza y membresía perdidas en las grandes divisiones internas que originaron, cada una en su tiempo, a los partidos Auténtico de la Revolución Mexicana, de la Revolución Democrática, Nueva Alianza y local de Baja California, así como en la deserción a Acción Nacional o a la izquierda mexicana. Por su parte Acción Nacional sabe perfectamente que no podrá enfrentar con éxito a una coalición de Todos contra el PAN y seguro hará su enroque político a la brevedad posible. De concretarse alianzas veremos que la democracia interna brillará por su ausencia. No serán los miembros de los partidos políticos o sus simpatizantes quienes voten para seleccionar candidatos a presidentes municipales, síndicos, regidores, diputados o suplentes, lo harán representantes designados por cada uno de los partidos que forman la alianza en mesa privada de negociaciones. Todos los demás habremos de esperar los resultados de esos arreglos para conocer a los candidatos que se registrarán para la elección. Confiamos en que las personas que han expresado en forma abierta y democrática sus aspiraciones serán tomadas en cuenta, que no habrá sorpresas o acuerdos de última hora que permitan a quienes no se sometieron al escrutinio general burlar la democracia mexicana valiéndose de la intervención “profesional” de tahures de la política. Será decisiva la fuerza de todas las candidaturas para determinar la victoria electoral del 2010 en el Estado, especialmente la de los aspirantes a diputados en cada distrito. Candidaturas débiles traerán derrotas, postulaciones poderosas triunfarán. Sólo quienes han buscado públicamente ser candidatos merecen todo reconocimiento y apoyo. Ya no es tiempo de tapados. La vida política de los pueblos es a la vista de todos, no a escondidas. Al respecto cabe destacar que la persona del abogado y maestro universitario Carlos Murguía Mejía, como candidato a una Diputación al Congreso del Estado, fortalece las posibilidades del Partido Revolucionario Institucional y sus aliados en la próxima elección. Suerte.
|