Carecen los mexicanos de cultura financiera PDF Imprimir E-mail

Por: Juan José Tavera / SIP

En el tema de la cultura financiera, me he referido a dos grandes problemas: por un lado, el desconocimiento mostrado en cuanto a lo que es y para qué sirve la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), y por otro, relacionado al Buró de Crédito. Ambos aspectos me hicieron reflexionar sobre un gran problema que contemplo en el ámbito de la oferta de servicios de todas y cada una de las instituciones financieras existentes en nuestro país.

Debemos analizar que el mercado de los servicios financieros en la actualidad, es cada día más complejo, ya que en lo general se ofrece una cantidad muy diversificada de estos servicios, tanto la banca, como las cooperativas de ahorro, las sociedades de inversión, las casas de bolsa, etcétera, la oferta es amplia y variada. Los consumidores de dichos servicios se encuentran en la tesitura de cómo elegir, y cuál será el mejor servicio que ofrezca la respuesta a sus necesidades financieras.

Esto nos lleva a pensar a que los consumidores de dichos servicios debieran tener toda la información, el conocimiento y las habilidades para evaluar las opciones e identificar aquellas que se adapten a sus necesidades y circunstancias, sobre todo en poblaciones de niveles medios y medios bajos que por situación geográfica no tienen acceso a un servicio financiero y bancario.

Por consiguiente, considero que todos los mexicanos deberíamos poseer una educación financiera que nos ayude a comprender y cómo evitar involucrarse en operaciones que pudieran resultar nocivas al patrimonio. Una mala orientación por parte de quién le haya o esté ofreciendo servicios de carácter financiero, puede llevar a este segmento poblacional a cometer un fraude.

Con adecuada educación financiera podremos lograr que los consumidores se conviertan en grandes compradores de bienes y servicios financieros a un costo inferior, y a su vez, tener las herramientas de cómo poder optimizar su presupuesto financiero familiar o personal.

La educación financiera va permitir a los mexicanos aprendan a elaborar presupuestos familiares, iniciar planes de ahorro, administrar deudas, y en su momento, tomar decisiones de inversión en forma estratégica. Con conocimientos se evita caer en altos riesgos, con el agravante (en muchos de los casos) de llegar a perder su patrimonio.

En la actualidad, los mexicanos disponen de una amplia gama de oportunidades en materia de servicios financieros, tales como: ahorro, inversión bancaria, planes de ahorro tradicionales, o través de compañía de seguros, afores, sociedades de inversión, sistema bursátil (nacional e internacional), y así se podrían enumerar más, que por desgracia son desconocidos por un gran número de compatriotas.

Los gobernantes (de preferencia en los tres niveles de gobierno) deberán involucrase en el campo de la educación financiera y sin fines de lucro. Por el contrario, promover la generación de la cultura financiera. La instrucción en este ámbito debiera iniciarse en la secundaria (aunque algunos países ya lo hacen desde el nivel primario), con lo que se podrá obtener que los conglomerados poblaciones, independientemente de sus posibilidades económicas, puedan acceder a todos y cada uno de los servicios ofrecidos por el Sistema Financiero Mexicano.

Educar en este terreno podrá brindar el poder de decisión y disponibilidad de hacerse de recursos monetarios para ayudar a crecer, a tener mejor nivel de vida, a poder diferenciar entre lo que es comprar por comprar, y adquirir con conciencia de satisfacer una necesidad familiar, una satisfacción deseada y contar con apoyos propios para obtener una educación universitaria.

No podemos ni debemos olvidar que administrar las finanzas personales es un asunto extremadamente complejo y que requiere recursos significativos, así como un compromiso sustancial por parte del consumidor para comprender la variedad de productos disponibles en el mercado de las finanzas. Este mercado es muy cambiante; cada día aparecen nuevos servicios, productos y diversidad de proveedores dispuestos a satisfacer la demanda de los usuarios.

Esta tarea representa un gran reto, no sólo por la complejidad de la materia en sí, sino por el enfoque que en un momento dado habrá que darle a este asunto para responder a las diversas situaciones que puedan plantear los demandantes de este campo financiero.

Sugiero (como ya se mencionó en uno de los párrafos anteriores) que va ser necesario conjugar diversos esfuerzos tanto de autoridades, las diferentes entidades financieras, así como de los propios consumidores. Por ejemplo, para tomar decisiones respecto a si contratar o no una hipoteca, es necesario que el interesado presente una serie de datos (estado financiero personal, ingresos netos, si tiene o no seguros, adeudos pendientes, entre otros), y por carecer del conocimiento de cómo y qué documentos presentar, tiene que acudir con asesores de las entidades financieras; en la mayoría de los casos esto genera pérdidas de tiempo, inconformidades, descontento y desánimo.

Es mi deseo dejar sembrada la inquietud sobre este tema, y ver quién toma la iniciativa de iniciar el planteamiento de un programa encaminado a generar educación financiera, que nos lleve a nosotros los mexicanos a tener cultura en este campo y podamos tomar mejores decisiones en la materia, para bien personal y de nuestras familias, pero sobre todo que ayude a generar un manejo sano de las finanzas públicas y privadas. ¿Quién toma o tomará la decisión sobre este particular? Pensemos y hagamos conciencia.

Recientemente, con el fin de concienciar a la población de que la educación financiera es una herramienta para tomar mejores decisiones e incrementar el nivel de bienestar familiar, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), llevó a cabo una Semana Nacional de Educación Financiera en Tijuana. Participaron 51 instituciones de los sectores público, privado y académico ofreciendo aproximadamente 500 actividades entre conferencias, talleres, paneles, foros, ferias y la distribución de la nueva edición del “ABC de Educación Financiera”, recopilación de los principales términos financieros junto con una serie de consejos prácticos para el manejo sano de las finanzas personales, según explicó el Delegado de Condusef en Baja California, Martín Domínguez Rocha.

En el marco del evento, se presentaron los conceptos y herramientas básicas sobre finanzas personales de manera clara y sencilla, así como los beneficios del uso adecuado de los productos y servicios financieros para todo tipo de personas. Estas pláticas se impartieron con gran éxito en espacios públicos y privados, principalmente en escuelas secundarias y preparatorias, pues estos jóvenes muy pronto se incorporarán al mercado laboral y deben estar preparados para el adecuado manejo de sus finanzas.

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
Edgardo Leyva
Héctor Castellanos
Héctor Mares
Jaime Martínez Veloz
Marco Antonio Blásquez
María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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