Grupos rudos, cuando la muerte tiene permiso Imprimir

Por: María Elena Estrello / SIP

Gran revuelo causaron las declaraciones del alcalde del municipio más rico de México, San Pedro Garza García, Nuevo León las cuales para estas fechas todo mundo conoce. Casi de inmediato, el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, lo puso en su lugar aunque Mauricio Fernández se dice, ni siquiera se dio por aludido. Aún con todo, fue citado por la PGR a declarar en torno a la ejecución de Héctor Francisco Saldaña Perales, “El Negro”.

La existencia de grupos paramilitares públicos y privados en nuestro territorio nacional no es nueva. Fueron famosas las “brigadas blancas” del General Porfirio Díaz. En su momento, las agrupaciones que participaron en la “Guerra Sucia”, también cobraron notoriedad por la detención, hostigamiento, persecución y muerte de Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas.

Cabe señalar que en tema de la tierra, la política de precios que hacían incosteables los cultivos, el analfabetismo y el desempleo en la región de Guerrero llevó a estos líderes sociales a su muerte, ellos enfocaron su movimiento a exigir la resolución de los problemas sociales mencionados. De ninguna manera se les encontró colusión con la hoy llamada delincuencia organizada.

Antes, durante y después de los sangrientos acontecimientos registrados el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, diversas publicaciones (nunca sobrarán los testimoniales) dan cuenta de la actuación de los “Halcones” del Estado Mayor Presidencial y de elementos del Departamento del Distrito Federal. Su participación en el tristemente célebre Jueves de Corpus de 1971 también es de dominio público aunque no reconocido oficialmente.

El maestro Carlos Monsiváis afirma que “Uno, tras otro, los movimientos populares, por más energía y apoyos que obtengan, viven el desgaste, el acoso, la nulificación de sus demandas. Resulta habitual la asimilación (cooptación, se le dice) de la mayoría de sus dirigentes, pronto incorporados al Sistema. Participar en una protesta es el inicio de un estilo de vida que, de mantenerse, culmina en justificación, y si se cancela produce el ascenso político y/o burocrático”. Yo agrego: si es que se sobrevive.

En la actualidad, se preparan agrupamientos especiales de inteligencia “para manejo de mítines y choque” con personal de la DEA, CIA, FBI, así como especialistas canadienses y colombianos, entre otros, en estrategias contra los nuevos enemigos de la democracia, es decir, el narcotráfico, el terrorismo o simplemente, los renegados. Personal del Centro de Investigación y Seguridad Nacional realiza su trabajo en conferencias y todo tipo de actos académicos o no: son los llamados “orejas”. Otras dependencias gubernamentales cuentan con sus propios grupos de inteligencia y contrainteligencia. Todos se cuidan de todos para “garantizar la seguridad nacional”.

Antes de la caída del Muro de Berlín, fue peligroso pertenecer a la izquierda política, pues los enemigos eran “el comunismo, el socialismo, los rojillos”. Hoy, a veinte años de derribado el muro se protege a empresarios, temas ecológicos, derechos humanos y Think tanks.

Durante el sexenio de Vicente Fox Quesada, se creó –y desapareció- la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales (Femospp), pues aseguraba el entonces Presidente de la República: “El Estado de derecho no es negociable”. Los resultados de las investigaciones de esta institución dan cuenta de la improvisación, la falta de profesionalismo y el uso de la información en beneficio personal de funcionarios que la producían. Cualquier semejanza es mera coincidencia.

El General de la Fuerza Aérea de EU, Comandante de Norad y USNorth, Victor E. Renuart, Jr. señala en la nueva edición de Ágora: “Valiente. Esa es la palabra que viene a mi mente cuando alguien menciona la lucha del pueblo mexicano contra las organizaciones del narcotráfico. Aplaudimos y apoyamos ese esfuerzo…”. La lucha contra el narcotráfico en México ha movilizado a 45 mil militares para enfrentar a los cárteles y ha dejado un saldo de 11 mil muertos, incluyendo a medio millar de policías y personal de la milicia.

En países latinoamericanos la presencia de agrupaciones que defienden la ultraderecha es bien conocida: Chile y Pinochet, los contras de Nicaragua y ni hablar de Argentina.

“A partir del gobierno de Carlos Salinas, la naturaleza de los cursos impartidos en EU a oficiales mexicanos sufrieron una importante modificación: se hicieron frecuentes los cursos de contrainsurgencia, en inteligencia militar, métodos de espionaje y de operaciones psicológicas, es decir, aislamiento y desintegración de movimientos político-militares que representen alguna amenaza al régimen. Desde 1997 México recibe subvenciones provenientes del Programa Internacional de Educación y Entrenamiento Militar de los Estados Unidos. Que contrasta con la prevalencia de la ideología de la necesidad de una autonomía militar, esencial para la soberanía nacional”, señala Louis González Souza en el libro México en la estrategia de Estados Unidos.

Por desgracia, técnicos o rudos –por usar la jerga de la lucha libre- continúan actuando con permiso… Las muertes de personas inocentes así lo confirman.