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Por: Redacción / SIP - Grúas sin placas, aumentos inmisericordes y una deuda escandalosa, entre las “joyas” del alcalde
En cumplimiento con el artículo 8 del Reglamento Interno y de Cabildo del Gobierno de Tijuana, Jorge Ramos Hernández rindió el pasado 25 de Noviembre el informe que guarda la Administración Pública Municipal. Un informe "sin informe", plagado de excesos, de frivolidad. Se vio la manera dispendiosa conque el edil "enfrenta la crisis". El caso de Jorge Ramos es de aquellos en los que el gobernante ni siquiera tendría que gastar saliva, tiempos y recursos, pues se anticipa, se sabe que lo suyo es un fracaso. Por muchos años el partido al que representa el presidente municipal denunció que los informes de gobierno eran sólo para el lucimiento personal y el culto a la personalidad del gobernante, sin embargo, ahora que es poder, no ha abandonado la oportunidad de hacer lo que antes criticaba. El president del PAN en Tijuana, Rodrigo Robledo inventó una nueva forma panista de asumir el dispendio oficial, al afirmar que "no importa el formato ni los lujos de un informe", sino lo que importa es lo que se informe. Jorge Ramos dio a conocer una serie de cifras y datos que ordenados a su muy particular antojo y dentro del contexto que su asesores buscaron no suenan mal. Sin embargo, se omitió informar que de los 107 policías caídos y que están inscritos en el padrón de la Asociación Brazos Abiertos, 48 han caído en sus 2 años de gobierno. Así es en efecto, en 2 años la administración de Ramos produjo más policías muertos que las de Jesús González y Jorge Hank juntas, lo que ya es decir. Asimismo, en estos 2 años se han registrado al menos 10 bajas civiles, de hombres, ancianos y niños que tuvieron la desdicha de pasar en el momento equivocado por el lugar equivocado. Jorge Ramos es un alcalde que tiene las manos manchadas de sangre. A esto hay que sumar los mas de mil ejecutados dentro de los límites de Tijuana durante la administración ramista. Hoy por hoy vemos al alcalde Ramos desbordado en gastos de publicidad en todos los medios de difusión que van desde espectaculares, Internet, radio y televisión. En ellos el Jorge Ramos aparece cual si fuera un actor comercial vendiendo una marca de refrescos o frituras. Mal, muy mal que los gobernantes que se ofrecen como los del “cambio”, no abandonen esas prácticas de promoción personal a costa del erario público. Los impuestos que pagan los contribuyentes deberían ser utilizados en obras y servicios públicos y no en presentarse ante los medios de comunicación con autoelogios. Un caso deleznable, ejemplo de la contumacia del alcalde es, también a nivel medios de difusión, el anuncio de que la contratación de la actriz Rebecca de Alba era por cuenta de Cemex, a razón de 50 mil dólares, únicamente para promover las obras del PIRE. Poco tardaron los tijuanenses en darse cuenta de las mentiras del alcalde, pues toda la promoción de las supuestas obras de la administración han corrido por cuenta de la propia Rebecca, tanto en Seguridad Pública, como en Desarrollo Social y Salud. Una de las situaciones que más se le criticaron a Ramos fue su lema de informe, el cual reza que para él es un honor servir a Tijuana en tiempos difíciles. Tiempo que si nos fijamos bien en buena medida se deben a los errores de la administración ramista. Es bochornoso, por ejemplo, saber y comprobar que gran parte de las grúas concesionadas por el municipio no usan placas, que el alcalde se la pasa viajando, es visto en Acapulco, en Monterrey y en Las Vegas (en situaciones no propiamente profesionales), que Tijuana está estrangulada por el tráfico, que la administración se endeudó más en estos 2 años que en todas las pasadas administraciones juntas, que los espacios públicos se privatizan al grado de tener un banco dentro de Palacio Municipal, una casa de cambio en un centro deportivo y, lo peor, un centro comercial gigante en la plancha ecológica que une a las sedes de los gobiernos estatal y municipal. Pero hay más: hace un año aumentó 100% el predial, este año lo aumentó 10%; aumentó también el impuesto al alumbrado y un 28% más al de mantenimiento de vialidades, contradiciendo el principal soporte del escandaloso endeudamiento del PIRE, que supuestamente ahorraría porque no se gastaría en mantener las vialidades. Y claro, todo este dinero no lo quiere ni para alumbrar colonias, ni para bachear caminos populares, sino para soportar su pesada carga burocrática y sacar adelante las candidaturas de los diputados que le taparán sus yerros en la próxima legislatura local. El gobierno municipal está en quiebra y los causantes tienen que pagar. Jorge Ramos, quien se autonombró “el presidente de la seguridad”, ha sido todo, menos eso. Tijuana es la tierra de nadie, el alcalde se mantiene firme en su decisión de sostener a un jefe policiaco como Julián Leyzaola a quien le han matado casi 50 compañeros. Ni su policía preventiva municipal ni el ex militar como Secretario de Seguridad Publica que nombro, han podido detener la ola de criminalidad. Ahora dice el primer edil Jorge Ramos que en el año 2010 cumplirá su “único compromiso pendiente” de dar seguridad a Tijuana. Y la gente se pregunta ¿Y las victimas del delito en estos más de 700 días de su gobierno qué? ¿Quién ha aportado a los muertos, los asaltados y los vejados? Claro que el gobierno no, ha sido la sociedad. Es difícil prever que Jorge Ramos recapacite, pues su arrogancia es tanta que sus más cercanos colaboradores dudan de su contacto con la realidad. El 2010 será año de sucesión, la administración municipal quedará aún más desatendida, pues los infames funcionarios que apoyarán las precampañas y posteriormente las campaña panistas, harán lo propio y seguirán cobrando su cheque catorcenal. Se puede entonces concluir que la administración de Jorge Ramos fracasó. Y que por más que se busque no se encontrará un gobierno municipal peor, ni siquiera el de Carlos Montejo Favela.
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