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Por: Héctor Castellanos Exigen ser contadas con honradez intelectual la Independencia y la Revolución El próximo año se pretende conmemorar el bicentenario de la Independencia de México y el centenario de la Revolución iniciada por Francisco I. Madero. Ambas gestas; Independencia y Revolución deben ser relatadas con rigor histórico y honradez intelectual a toda prueba. Nuestra verdadera historia discrepa de la historia oficial que se imparte en México. La verdad es distinta: Cuando Napoleón invadió el norte de España se encontraba dispuesto a acabar con la dinastía de los Borbón. La situación obligó a Carlos IV de España, abdicar en mayo de 1808 a favor de su hijo Fernando VII quien fue secuestrado por Bonaparte. Estos hechos preocupan profundamente a los criollos que habitaban la Nueva España y esto dio lugar a un movimiento conspiratorio que encabezó Ignacio Allende y los hermanos Juan e Ignacio Aldama apoyados por Doña Josefa Ortiz de Domínguez. A principio de 1810 Allende había comunicado sus planes e ideas al párroco de Dolores, Don Miguel Hidalgo, para apoyar a Fernando VII. Una traición hizo abortar el movimiento. El domingo 16 de septiembre a las dos de la mañana, Allende y Aldama llegaron a casa de Hidalgo y le informaron de la situación, reaccionó Hidalgo interrumpiendo a Aldama, exclamando: “Caballeros estamos perdidos, aquí no hay más recurso que ir a coger gachupines”. El temor de que Napoleón decidiera invadir la Nueva España y el apoyo a Fernando VII fueron los detonadores que iniciaron la lucha que culminaría finalmente once años después con la Independencia de México. Los siguientes hechos dan evidencia que el año entrante no vamos a celebrar el bicentenario de la Independencia de México sino el aniversario 189 de nuestra Independencia. El 25 de agosto de 1821, Juan O´ Donuju (último virrey de la Nueva España) y Agustín de Iturbide firmaron el Tratado de Córdoba y aprobaron el Plan de Iguala. Estos documentos son preámbulo al acta de Independencia que se firmaría posteriormente. El 27 de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entra triunfante a la Ciudad de México. Al día siguiente, 28 de septiembre a las ocho de la mañana la Junta Provisional Gubernativa compuesta por 38 miembros deliberó con Iturbide y posteriormente esa noche a las ocho volvieron a reunirse para declarar solemnemente por medio de la Junta Suprema del Imperio que, la Nueva España, México, era una nación soberana e independiente de la Vieja España y se firma el documento. Esta declaración de Independencia proclamaba el fin de la dominación de España en México. Por consecuencia el bicentenario de la Independencia de México debe celebrarse en el año 2021 y no el 2010 como se propone. Los eventos que desea hacer el gobierno le costarán al pueblo de México muchos millones de pesos y no hay dinero. No adelantemos vísperas; esperemos el 2021 para celebrar el bicentenario de nuestra Independencia. Quizá para esa fecha habrá recursos para celebrar dignamente dicho aniversario. Es mejor invertir en rescatar y publicar la verdadera historia de México, nos costaría menos. El pueblo tiene todo el derecho de conocer la verdad. Un pueblo que no conoce su historia como el nuestro, difícilmente logrará consolidar su unidad. Promover la solidaridad y la hermandad en la mente y en el corazón de todos los mexicanos es un imperativo. Nuestros héroes fueron seres de carne y hueso, con virtudes y defectos; con fortalezas y debilidades; con grandezas y miserias: no los idolatremos. No nos es lícito dividirnos y repartirnos paladinamente y sin recato a nuestros próceres: a tí te toca Hernán Cortes, a mí Cuauhtémoc; a ellos Maximiliano a mi Juárez; a él Porfirio Díaz a nosotros Madero, etcétera. Nuestra historia es patrimonio de todos y cada uno de los mexicanos y es maestra que nos enseña la verdad sobre nuestro pasado. Conocerla debe ser causa y razón de unidad que nos impulse a un sentimiento de solidaridad y patriotismo que nos hermane para trabajar “Por una Patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos”. Estoy convencido de que en México existen las reservas morales suficientes para superar cualquier clase de crisis, no nos amedrentemos. “Que no nos detenga la pereza, que no nos retrase el temor y que no nos confunda la mentira y la desinformación y que nos unamos todos para que sin odio y sin violencia continuemos cambiando a México”.
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