¿Es posible una frontera digna, segura y limpia? PDF Imprimir E-mail

Por: Jaime Martínez Veloz

Los habitantes de la Frontera Norte constituyen nuestra primera línea de defensa de la soberanía y los intereses nacionales.

La Frontera Norte es un espacio complejo y contradictorio. Las oportunidades de empleo e ingreso, aunque superiores con respecto a la tasa promedio nacional, contrastan con servicios públicos caros e ineficientes. Los sistemas de seguridad social han demostrado su incompetencia institucional en detrimento de los niveles de bienestar social de las personas fronterizas.

La violencia, el crimen, las adicciones y la impunidad han lastimado los niveles de convivencia social de esta región. El crimen organizado ha contado con la complicidad de cuerpos policíacos de los tres órdenes de gobierno y con una estructura político-judicial-financiera, que le ha permitido su desarrollo y crecimiento. La gravedad de la inseguridad fronteriza es inocultable y preocupante. El Estado debe recuperar las fronteras mexicanas para la seguridad de sus habitantes.

La vecindad con Estados Unidos, le ha permitido a esta frontera un desarrollo económico importante, pero al mismo tiempo no se han impulsado las políticas necesarias para el cuidado del medio ambiente y el desarrollo urbano y regional. Desechos tóxicos, caos vial, hacinamiento urbano, son entre otros, factores que lastiman los niveles de vida de la sociedad fronteriza.

Ante ello se hace necesario un proyecto de gobierno, que incorpore las principales preocupaciones de la sociedad fronteriza y asuma un compromiso claro, contundente y eficaz con sus habitantes. El proyecto de un Frontera Digna, Segura y Limpia deberá incluir:

* La celebración de una Acuerdo Bilateral entre los gobiernos y los pueblos México y Estados Unidos, para el combate al crimen organizado y las adicciones donde cada quien asuma las responsabilidades, que en el ámbito de su competencia le correspondan. Las erráticas actitudes de reclamos hipócritas y justificaciones ridículas, entre funcionarios de ambos países en nada solucionan y sólo contribuyen a profundizar el clima de inseguridad fronteriza.

* Impulsar mecanismos normativos, que permitan la incorporación de las comunidades, gobiernos y legislaturas estatales, para vigilar el cumplimiento del Programa Ambiental México-Estados Unidos Frontera 2012, cuyo propósito es: Proteger el medio ambiente y la salud pública en la región fronteriza, de manera consistente con los principios de desarrollo sustentable

* Evitar y cancelar tanto los proyectos para la instalación de plantas trasnacionales regasificadoras de Gas Natural Licuado en Baja California, cuyo propósito es abastecer al Sur de Estados Unidos, así como las plantas de generación de energía eléctrica de exportación e importación, también en manos de corporativos extranjeros.

* Mejoramiento del manejo Binacional del Agua en la Frontera México-Estados Unidos, que permita satisfacer y hacer cumplir los compromisos internacionales, sobre la base de una política planificada que beneficie a los habitantes de la frontera norte.

* El fomento y apoyo a todos los mexicanos en Estados Unidos para el establecimiento de redes de organización social, que permitan la cooperación, la ayuda mutua y la realización de proyectos de desarrollo entre nuestros compatriotas y sus comunidades de origen. A mayor unidad y organización, mejor será la defensa de sus derechos y aspiraciones. De inmediato se impulsara la figura del Ombudsman de Migrante, como un instrumento efectivo de apoyo y solidaridad con nuestros conacionales.

* Una estrategia de trabajo institucional que parta del respeto a la organización y la autogestión comunitaria. Serán las propias comunidades las que participen en los procesos de inversión pública en la planeación, ejecución y supervisión en las obras públicas y sociales. La corresponsabilidad será un instrumento de trabajo común entre el gobierno y las comunidades fronterizas.

* Impulsar el Programa Nacional de Seguridad Fronteriza (Pronasef), como parte de una estrategia general del Estado mexicano, que utilice tecnología de punta, sistemas de inteligencia, un sólo esquema de coordinación de los cuerpos policíacos fronterizos, bajo la responsabilidad de un mando nacional.

* Implementación de un Programa Nacional de Prevención contra las Adicciones y Rehabilitación de Adictos, con énfasis en la Frontera Norte.

* Acuerdos de cooperación entre los estados de la frontera norte y los del sur en materia de atención social, jurídica y administrativa a los migrantes de cada uno de las entidades expulsoras.

* Pleno respeto a los derechos laborales de las y los trabajadores de las maquiladoras instaladas en la Frontera Norte y los jornaleros agrícolas en Sinaloa y en San Quintín, Baja California.

Estas acciones, como muchas, otras deben ir acompañadas de una estrategia de coordinación interinstitucional entre las dependencias y organismos de los tres órdenes de un gobierno, arropado de un proceso electoral legal y legítimo, que le permita llegar a sentarse junto a su similar norteamericano con la autoridad moral todo proceso de negociación requiere y reclama de cada una de las partes.

Es la oportunidad de construir una alternativa para la población fronteriza. La Frontera Norte necesita nuevos derroteros. Los sectores progresistas tenemos la oportunidad de ganar para hacer avanzar un nuevo proyecto de nación. Sería imperdonable desaprovecharla.

La apuesta es crear e impulsar un amplio movimiento social en esta frontera del país a favor de un proyecto democrático de gobierno, que responda a las expectativas de lo habitantes fronterizos. Aquí donde empieza la Patria, empieza la esperanza por un México justo, digno, democrático, libre y soberano.

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
Edgardo Leyva
Héctor Castellanos
Héctor Mares
Jaime Martínez Veloz
J. Ignacio Carlos Huerta
Marco Antonio Blásquez
María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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