¿Hasta cuándo señor Presidente? PDF Imprimir E-mail

Por: J. Ignacio Carlos Huerta

La jovencita Jazmín Torres Ramos (qepd), fallecida el pasado día martes 27 de octubre, no estaba en el lugar equivocado: realizaba labores cotidianas como hija responsable en el apoyo para el sostenimiento familiar. Declaraciones van, vienen, regresan (haberse levantado temprano, que si se “hubiera agachado, hecho a un lado”) y no sé cuántas justificaciones, elucubraciones, salidas o “paros” (dirían los jóvenes), nos dan los representantes de la Administración Pública federal, estatal y municipal.

La realidad es que de acuerdo al Articulo 87 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Ejecutivo de la Nación protestó guardar y hacer guardar la Carta Magna, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión. En ésta mi querida Tijuana, jamás habíamos observado lo que ahora acontece, en donde cada día la capacidad de asombro se pierde. Así, en un instante, segaron la vida de esta adolescente por la mañana; a medio día, en una escuela primaria hirieron a un niño en un brazo, a la hora del recreo y sí, lo adivinó: como el caso de Jazmín, o el de Sarita Benazir ocurrido el 13 de diciembre de 2005, hasta hoy nadie sabe nada; no hay castigo alguno. ¿Y la seguridad pública?, ¿y el Estado de Derecho?, ¿y la vinculación y coordinación de los tres órdenes de Gobierno?, ¿y la economía competitiva generadora de empleos? Éstas y muchísimas otras interrogantes nos hacemos los mexicanos. Por desgracia, no obtenemos respuesta alguna.

Ante la gran cascada de interrogantes, y la nula respuesta de los representantes de los tres Poderes de la Nación, cada día el malestar, enojo, desencanto e incredulidad hacia la Administración Pública en todo su ámbito (poderes y órdenes), va creciendo como un monstruo de múltiples cabezas sumamente indignado, incrédulo, lleno de rencor por tantas mentiras dichas : “Eliminaremos la tenencia vehicular”; “no habrá aumento de impuestos, al contrario en mi Administración se disminuirán”; “Seré el Presidente el Empleo”, y ahí le paro porque el espacio se reduce pero la lista es larguísima. ¿Hasta cuándo y hasta dónde dejaremos crecer desempleo, delincuencia y escasez de espacios educativos, culturales y deportivos para los jóvenes? El increíble aumento de la corrupción gubernamental, con saturación de cargos y empleos innecesarios, con gente sin aptitud, ni la mínima noción de lo que significa fungir como servidor público. Simplemente, hay que ver las “pichoneras” (con todo respeto para quienes las habitan), o el caso de la aprobación del paquete-fiscal por el Congreso de la Unión.

Este 1 de diciembre el Ejecutivo cumple tres años de su ejercicio. Su cargo empezará a disminuir en permanencia, por lo que sería un extraordinario gesto de humanidad, humildad, integridad política, pero sobre todo de mexicanidad, el hecho de revocar y adecuar ese Paquete Fiscal 2010, así como el hecho de preparar para ese año una gran consulta para generar con todos los sectores de la población mexicana, una verdadera, planeada y ampliamente sustentada Reforma del Estado.

Nuestro país, con sus entidades federativas y municipios grandes, excelsos, con una potencialidad extraordinaria (tenemos a uno de los tres hombres más ricos del universo) y un cúmulo de investigaciones, académicos, profesionales y ciudadanos bien nacidos, los cuales tenemos mucho cariño a la tierra que nos vio nacer, aprovéchelos señor Presidente. Realice esa Reforma del Estado a fondo. Ahora o nunca: usted lo ha dicho, “…ya no podemos esperar…”.

A nosotros si nos convocan, le tomamos la palabra, hay que revertir ese extraordinario poema llamado “Agonía”, de Luís Manuel Torres, donde se afirma, “México te estás muriendo y yo agonizo contigo” por el de: “México te estás resarciendo y yo lo hago contigo”.

 

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