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Por: María Elena Estrello/SIP Su nombre no es popular pero sí polémico. Así lo consigna la opinión pública: junto con otras “personalidades” de la farándula y la política (Paty Chapoy, Vicente Fox, Lorena Herrera, entre otros); encabeza la lista de las diez figuras públicas más odiadas en México, según la revista semanal de un diario de la capital mexicana. Se afirma que se encuentra retirado de la vida política y que últimamente colaboró como Consejero Ejecutivo del Grupo Dow Jones. Vivió un tiempo en el “exilio” en Irlanda, Cuba y los Estados Unidos. De un tiempo para acá se le menciona mucho y hasta aparece en portadas. Puede decirse que la mayor parte de su vida ha estado ligada al estudio, el escándalo, el crimen y la corrupción. Así lo consignan múltiples publicaciones como el periódico El Mundo de España. El 13 de mayo de 2009, su nombre resurgió en una entrevista con la periodista Carmen Aristegui al Expresidente de México, Miguel de la Madrid Hurtado. Llegó a la Presidencia producto de la votación más baja recibida por el PRI hasta ese momento. Además, en pleno cómputo de los comicios “se cayó el sistema” informático que apoyaba las votaciones en la Comisión Federal Electoral. Aún con todo, Carlos Salinas de Gortari tomó protesta como Presidente de la República, el 1 de diciembre de 1988, convirtiéndose en Primer Mandatario a los 41 años. A su casa en México ubicada en el sur del Distrito Federal acudieron tres de sus “operadores políticos” hace meses para recibir instrucciones. Cierto o no, uno de ellos es hoy coordinador de un partido político en la presente Cámara de Diputados. Durante su sexenio, y en nombre del Liberalismo Social, se privatizó un importante número de paraestatales, como Teléfonos de México e importantes instituciones bancarias. Se firmó el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, con el que nuestro país (se prometía) entraría de lleno a un época de bonanza y crecimiento económico. Las muertes de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu inevitablemente nos remiten al economista que vivió su niñez en la colonia Roma, tomó clases en la Secundaria Oficial N° 3 “Héroes de Chapultepec”, y que estudió en la Facultad de Economía de la UNAM. Entre sus buenos amigos se puede mencionar a Emilio Lozoya Thalmann. Hombres acaudalados de México, algunos empresarios y otros, políticos, abogados (juez y parte), se regodean de su amistad. Llama la atención que el sector de las telecomunicaciones (meganegocio con fibra óptica incluida), el cual se afirma es el más rentable de lo que queda de México sea hoy día el origen del encono entre uno de los sindicatos más antiguos del país y autoridades del Ejecutivo, incluido un Elías Ayub (de la benemérita Fundación México en Harvard). Amén de corruptelas sindicales, también suenan los Fernández de Ceballos, Martens, pero y, ¿quién mece la cuna?
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