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Por: Leticia Durán / SIP - "No reciben pagos por horas extras; en épocas como Navidad los descansos no
existen; pueden trabajar un día completo y sólo reciben el pago de una jornada común"
Los ataques en contra de policías municipales van en aumento en Tijuana, tan sólo en lo que lleva esta administración municipal han muerto en combate o asesinados más de 100 agentes. Estas cifras se traducen en familias que quedan desamparadas, viudas que después del duelo tienen que buscar cómo sobrevivir, hijos de policías que se quedan con un vacío y sin ningún apoyo económico por parte del gobierno que los ayude y garantice al menos a continuar con sus estudios. Después de que muere un policía, sea en combate o no, también muere cualquier relación laboral o patronal que el agente tuvo con el gobierno municipal, esto, sin importar si fueron cinco, 10, 15, 20 años o toda una vida de servicio en la corporación. Cuando un policía muere, la familia recibe 250 o 500 mil pesos de indemnización, dependiendo de la situación, y nunca más vuelven a ver alguna aportación económica por parte del gobierno.
Cuando un policía municipal ingresa a la corporación es contratado como un empleado de confianza. Los sueldos varían según el rango y desde hace casi dos años el Gobierno Municipal eliminó el servicio de una aseguradora que se encargara de los seguros de vida de los policías. El gasto lo empezó a absorber la administración municipal; desde entonces existen dos clases de pago de seguro de vida: la familia recibe 500 mil pesos si el agente murió en combate o 250 mil si el agente muere fuera de servicio. Esta cantidad, aparte del finiquito es lo único que recibe la familia de cualquier policía que pierde la vida, el riesgo que representa ser agente de la policía municipal, impide que los policías tengan derecho a una pensión y servicios médicos para sus familias.
Contrario al trato que recibe un empleado al servicio del gobierno, el policía no tiene nada, pese a que su trabajo es arriesgar la vida por el bien común y entregarla si es necesario para defender a su corporación. Nulas prestaciones, parecieran indicar que enlistarse en esta corporación no dejará algo bueno para las familias de policías, pues nada los respalda.
Un oficial no recibe pagos por horas extras; en épocas como Navidad los descansos no existen; pueden trabajar un día completo y sólo reciben el pago de una jornada común. Son derechohabientes de ISSSTECali, pero al mismo tiempo parece que no lo fueran, pues carecen de los mismos derechos que otros afiliados. Esta institución ofrece una pensión, así como servicios médicos para el afiliado y sus familias, estas dependen de las aportaciones económicas que realizan los patrones a ISSSTECali, pero el gobierno municipal no paga ni un centavo más para respaldar a sus agentes, sólo gasta los que cree “necesario”, aunque en realidad no lo sea. Para los agentes municipales sería ideal que se pudieran organizar como Sindicato, que les pagaran horas extras para poder incrementar un poco su bajo salario, así como obtener el pago de una pensión, para que los policías se pudieran retirar de la corporación y vivir dignamente después de varios años de servicio, pues actualmente un policía de edad mayor no se puede retirar, pues si deja de trabajar, también dejaría de percibir dinero para mantener a su familia.
El panorama es crudo y preocupante; en Tijuana cada semana se suman más familias desintegradas a causa de la inseguridad y el crimen organizado. Personas que ante la falta de recursos y apoyos por parte del gobierno tienen que pedir ayuda externa, es aquí cuando aparece la Asociación Civil, “Brazos Abiertos”, integrada por familiares de policías caídos, su presidente es el comandante de la Policía Municipal, Alberto Licona.
Todos trabajan a marchas forzadas por conseguir aportaciones económicas para destinarlas a familiares de policías caídos. Actualmente, esta fundación ayuda a 33 familias: cada semana reciben una aportación de 250 o 400 pesos, dependiendo de las necesidades y el número de hijos por familia. Las cifras son raquíticas, pero así es también el presupuesto de la Asociación, que cada año trabaja con una donación de 100 pesos de cada uno de los policías activos en la corporación, pero esto no es suficiente. El año pasado empezaron con un colecta en las principales vialidades de Tijuana, pero las aportaciones fueron escasas, apenas si lograron juntar 40 mil pesos, cantidad que apenas sirve para apoyar a esas 33 familias durante un mes. Y es que las condiciones económicas del país no dan para más y a esto, se suma la apatía de la gente hacia los policías municipales. Brazos Abiertos, tiene una lista de espera, en ésta se encuentran más de 60 familias que aguardan la llegada de recursos adicionales para que puedan obtener una ayuda semanal. Esta lista crece diariamente.
La mayoría de las familias que quedan en el desampara tras la muerte de un oficial son de escasos recursos. Aparte de sus carencias y de su dolor, todavía tienen que lidiar con la burocracia que envuelve al Gobierno Municipal. Hay algunas viudas que tuvieron que esperar hasta 10 años para obtener el pago de seguro de vida de su esposo; hay otras que se conforman con lo que el gobierno les quiera dar, pues en ocasiones la indemnización no sale completa.
Por lo general, en las familias desamparadas hay uno o dos niños que empiezan a vivir y ya tienen que lidiar con la ausencia de una imagen paterna y sobretodo, con carencias económicas.
El Comandante Alberto Licona asegura que es una obligación social y moral, ayudar a los familiares de policías caídos, pero a pesar de los esfuerzos, los integrantes de esta asociación se sienten frustrados: “Nos sentimos impotentes porque vamos, estamos con ellos (familiares), pero cuando se habla de dar el apoyo, ahí me entra la tristeza”. Cada vez son más familias desintegradas y menos recursos para apoyarlas. Esta asociación también ofrece orientación a las viudas para conseguir trabajo después de su pérdida, pues la mayoría de ellas tienen que empezar a trabajar para mantener a su familia.
Cada año, “Brazos Abiertos” realiza actividades para los niños que perdieron a sus padres, en fechas especiales como Navidad. Cuando menos buscan regalar a las familias un pavo y una cobija. El Día del Niño hace el esfuerzo por tener aunque sea un juguete por cada integrante de la asociación. Cada inicio de ciclo escolar los niños reciben zapatos escolares nuevos y uniformes, esto en apoyo a la economía de la familias afectadas.
Las familias que quedan sin jefe de familia tienen garantizado apoyo económico de la asociación hasta que todos los hijos de policías caídos cumplan la mayoría de edad.
En este mes de noviembre, Brazos Abiertos AC empieza su Colecta Anual. Sus integrantes tienen las metas de recaudar un millón y medio o dos millones de pesos, para asegurar el apoyo de más familias, por lo menos durante un año. Aunque los integrantes de Brazos Abiertos creen que esto es como un sueño guajiro, tienen la esperanza de que la población en general contribuya y aporte unos pesos. Esperan el apoyo de la iniciativa privada y del mismo gobierno, pues ahora sí que “lo importante es ayudar a más personas”. Debido a las necesidades y carencias, la fundación también acepta donaciones en especie.
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