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Por: Lic. Edgardo Leyva La presencia del licenciado Carlos Bustamante Anchondo en abierta lucha democrática por la Presidencia Municipal de Tijuana para el período constitucional 2010-2013, ha despertado enorme interés y generado los mejores comentarios. Tijuanense cien por ciento, hombre de trabajo intenso, empresario triunfador, de trato amable y excelente amigo. La sola manifestación de su voluntad de participar en la contienda cívica para gobernar nuestra querida ciudad, despierta el entusiasmo de muchos ciudadanos que aún esperan el cambio que tanto se ha cantado pero que nunca llegó. Sanear una economía en quiebra, reestablecer la seguridad que la ciudadanía reclama, regularizar las actividades comerciales y espectáculos de día y de noche; apoyar decididamente al turismo; mejorar el transporte, atender esmeradamente el alumbrado público y la recolección de basura; el mantenimiento de edificios, calles y jardines. Cumplir cabalmente con las obligaciones educativas y cívicas del gobierno municipal, así como todas las demás que disponen las leyes para el Ayuntamiento, no es cosa fácil ni materia de improvisaciones: es cuestión de experiencia. Quien aspire a gobernar Tijuana debe conocer a fondo su problemática política, económica y social. Ya no hay lugar para ignorantes o novatos. En Tijuana, es hora de hombres y mujeres de capacidad probada para administrar con honradez los recursos del pueblo. Es tiempo de que se reconozcan y respeten los imperativos, morales y legales, que disponen que ni los bienes, muebles o inmuebles, ni los dineros que manejan las autoridades son de su propiedad o de un partido o grupo político, para que dispongan de ellos a placer y que el mandato que reciben no es un poder ilimitado para realizar actos de dominio sobre el patrimonio de todos. Hemos llegado al momento en que es absolutamente necesario que la ciudadanía reciba de sus autoridades honestidad y trato justo, no evasivas y mentiras ni aumentos abusivos de impuestos y tramitología. Quienes conocemos la trayectoria de Carlos Bustamante, desde tiempos del bachillerato en que fuimos compañeros, sabemos de su capacidad profesional y acendrado afecto por Tijuana y que su propósito de gobernarla es producto de la preocupación que él, como todos nosotros, experimenta al ver que la que fue la ciudad más visitada del mundo, el sitio donde comienza la Patria, nuestro orgullo, se encuentra tan llena de problemas. Pero llegar al Palacio Municipal tampoco es fácil. Habrá que derrotar en las urnas a un adversario que cuenta con todos los recursos del poder para mantenerse en él. Sólo una poderosa coalición política, en la que participen todos los partidos progresistas de Baja California, podrá acabar con la inercia siniestra que ha postrado a nuestra comunidad. ¡Adelante Carlos! Tu entrada al juego político de frente, desafiando la imposición y la antidemocracia, renueva nuestra confianza en el futuro esplendoroso de Tijuana, de Baja California y de México.
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