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Por: Pedro Ochoa El libro Acción, Memorias de un Espectador, de José María Tasende, nacido en Bilbao, en 1932, es un elogio al cine como el medio que sintetiza, presenta y reproduce los más altos valores culturales del siglo XX. Aunque, por supuesto, también es un homenaje a John Ford, el gran director de cine (forjador de la identidad cultural norteamericana) con el lente y fino cristal de la visión crítica de la cinematografía contemporánea de Guillermo Cabrera Infante, a quien Tasende, considera el crítico cinematográfico más lúcido de su generación. Pero no es un elogio que se limita a ver al cine como un fin en sí mismo, sino como una ventana panorámica de alcances infinitos, en la cual, no sólo observa, sino cuestiona las humanidades del siglo XX, como, la filosofía, la política, pero sobre todo la ética, y, por supuesto, el arte propiamente dicho. Ford, fue el decimotercer hijo de inmigrantes irlandeses. Actor y ayudante de dirección en las películas de su hermano Francis Ford, a partir de 1917 empieza a dirigir sus propios filmes para Universal Studios. Eran western interpretados por el mítico Harry Carey uno de los primeros héroes del oeste americano. Hizo gran número de películas mudas, sin mayor trascendencia. Pero en 1924, hace su primer gran filme y éxito importante: El caballo de hierro. Pero fue con el cine sonoro cuando John Ford se reveló por completo, haciéndolo con gran talento. Y en 1935 ganó su primer premio Óscar con El Delator. En toda su carrera obtuvo otros tres más: en 1940, por Las uvas de la ira; 1941, por Qué verde era mi valle (arrebatándoselo nada más y nada menos que a Orson Welles y su Ciudadano Kane); y en 1952, por El hombre tranquilo. En 1939, hace su aportación definitiva, dirigió La diligencia, con la que el western adquirió la categoría de género mayor. A partir de ahí, las películas que hizo le convirtieron en leyenda. Tasende lo dice correctamente: hay un cine antes y otro después de Ford. Además, fue la primera colaboración importante con John Wayne, su actor fetiche que le acompañaría durante toda su carrera. Voy a recurrir a un lugar común y mencionaré que muchas veces se ha dicho que el personaje de Wayne era el álter ego de Ford: quizás sería más conveniente señalar que Ford construyó con Wayne y sus propias virtudes, un personaje clásico de la cultura norteamericana. ¿Qué es entonces el libro de Tasende? Un recorrido minucioso por las 22 cintas más emblemáticas de la filmografía de Ford: desde El Caballo de Hierro hasta Siete Mujeres, Tasende elabora un penetrante ensayo literario documentado y profundo, no como las críticas que aparecen los viernes en los periódicos recomendado el estreno de la semana, sino, por el contrario, están llenos de referencias literarias y culturales, relaciones con el arte, después de hincar su ojo en ellas.
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