Viraje / Noviembre 2009 PDF Imprimir E-mail

Por: Lic. Enrique Méndez

La mano que peina el copete

La postura de una importante y numerosa ala del PRI en la Cámara de Diputados que repudió el aval de sus compañeros en los aumentos a impuestos, establece el riesgo en puerta de un tercer revés consecutivo para el tricolor en las elecciones presidenciales del país.

Desesperados, con toda la razón del mundo los legisladores que se opusieron, preguntaban a los que votaron por la elevación tributaria, cómo explicar a la ciudadanía la aprobación del nuevo golpe a la economía.

De por sí hace poco en Japón, el gobernante de izquierda en la capital del país Marcelo Ebrard, admitió que con todo y los desaciertos del Gobierno del Presidente Felipe Calderón y su gabinete, que el PAN tenía la suficiente fuerza para las elecciones por la primera magistratura de México.

Los legisladores priístas expusieron ante sus compañeros de bancada: “Vamos a perder en 2012 por haber avalado los aumentos a impuestos” y la diputada María Esther Scherman advirtió que la estrategia del PAN puso de cabeza al partido tricolor.

Entre los más prominentes industriales y hombres de negocios se manifestó de inmediato su rechazo en la elevación de 15 a 16 por ciento en el IVA y 11 en la frontera; gravar con tres por ciento las telecomunicaciones; subir 85 por ciento el impuesto a tabacos, 26 por ciento a cervezas, así como tres pesos por botella de bebidas alcohólicas.

Pero lo más contundente de la discusión de los legisladores opositores al incremento es que desenmascararon a la dirigencia nacional del PRI, encabezada por Beatriz Paredes y por el Gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, de quienes se revela, obligaron a que la mitad de la diputación votara para incrementar de dos a tres por ciento el gravamen a los depósitos en efectivo de 15 mil pesos en adelante y aumentar a 30 por ciento la tasa del impuesto sobre la renta a personas físicas y morales.

También quedó al descubierto que para no perder las elecciones en Tabasco y Coahuila, el PRI aplazó cuatro días su reunión plenaria. Con ello la dócil cúpula priísta mientras se llena los bolsillos a costa de millones de hambrientos y en contubernio con el Gobierno de la República dieron la puñalada trapera del incremento en gravámenes.

De paso, Felipe Calderón avanza para coartar el insano proyecto de Carlos Salinas de Gortari que busca de nuevo controlar Los Pinos, dejando de manifiesto que en vez de ser la mano que mece la cuna de Enrique Peña Nieto, lo que en realidad hace es peinarle el impoluto copete. 

 

Colaboradores

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