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Por: Arturo Geraldo México Secuestrado En los últimos días, varios acontecimientos ponen de manifiesto la inestabilidad que prevalece en nuestro país, principiando por el Presidente de la República quien no puede asumir sus funciones porque no se lo permiten los gandallones que manejan el poder tras bambalinas. Condenan al pueblo a morirse de hambre, sin que haya la menor posibilidad de que cambien las cosas porque no conviene a los grandes intereses que tienen prácticamente secuestrado al país. Para ello utilizan a las fuerzas armadas, nada más que eso no lo difunde la prensa mercenaria porque corre el riesgo de que les retiren el “embute” que suele ser millonario: en eso gastan los dineros del pueblo, para mantener en la opacidad todo aquello que pudiera generar reacciones inesperadas por parte de la opinión pública. Se sabe bien que si llegara a generalizarse la inconformidad popular sería sumamente difícil controlar a la muchedumbre enardecida, aunque disparen a matar hermanos contra hermanos, mientras los millonarios observan los sucesos desde confortables habitaciones donde no llega el escozor de la sangre derramada entre las víctimas de su voracidad sin freno. A veces, en mis noches de insomnio lastimero, me pongo a pensar qué sucedería si de repente los mandos superiores de las fuerzas armadas reaccionaran y decidieran dejar de seguir siendo cancerberos del régimen, exigiendo justicia y respeto absoluto a las leyes y reglamentos que nos rigen. ¿Qué harían los millonetas? ¿Saldrían corriendo del país con sus talegas de dinero a cuestas? ¿Le pedirían al imperio que enviara a sus “marines” a salvarlos de la debacle masacrando a los insurrectos? Sería interesante ver la actitud que asumirían esta banda de hampones insaciables, que tienen al país en la bancarrota en contubernio con la clase política que hace causa común con ellos en lugar de conducirse como ciudadanos dignos defendiendo la integridad nacional, como juran hacerlo cuanto toman posesión de sus puestos. El principal enemigo a vencer son los grandes medios de comunicación, porque desde el momento que se difundiera la verdad, el pueblo se pondría en pie de lucha como un solo hombre. Por eso dice la Biblia, “La verdad te hará libre”; desgraciadamente los medios están en manos de potentados para encubrir todos sus excesos, salvo algunas publicaciones provincianas, aisladas, que no representamos mayor riesgo...
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