|
Por: René Mora / SIP Es difícil que en México se pueda encontrar en estos momentos a un hombre que tenga más popularidad que Javier "El Vasco" Aguirre, director técnico de la Selección Mexicana de Futbol. Y no es una aceptación cualquiera. Aguirre se la ha ganado en la cancha con base en trabajo y resultados, obteniendo un respeto que es laborioso lograr realizando un consenso en el difícil balompié mexicano, donde primero están los intereses de las televisoras que los de la afición.
Por segunda ocasión en su carrera como entrenador, Javier viene a rescatar a una Selección que estaba sumida en la mediocridad, jugando sin carácter, sin rumbo y prácticamente con un pie fuera de la Copa del Mundo.
La primera ocasión que lo hizo fue allá por el año 2000, cuando el tricolor competía en las eliminatorias para el Mundial de Corea-Japón, el entonces técnico de la selección mexicana, Enrique "Ojitos" Meza, no encontraba la brújula que hiciera que la Selección comenzara a ganar partidos. El motivo, la baja de jugadores y lesiones de importantes titulares, como la de Cuauhtémoc Blanco, quien fue lesionado por aquel jugador de Trinidad y Tobago de apellido Elcock.
Un día después de que México perdió ante Costa Rica en el Estadio Azteca, "Ojitos" Meza decidió hacerse a un lado y dejar el puesto a alguien que viniera a inyectarle vitalidad a la representación mexicana.
Javier Aguirre fue el indicado, no había otro, campeón con Pachuca y con buen momento en su carrera como entrenador. El reto era arduo, intrincado, había que ganar todos los partidos para clasificarse directamente al Mundial y lo logró.
Aún recordamos las palabras de Javier cuando se le preguntó por qué tomar a una Selección que pasa por un momento tan malo, y "El Vasco" sabiamente contestó: "Porque es mi momento, se me presenta una oportunidad y la tengo que aprovechar, no sé si en el futuro se me pueda presentar otra".
Y si, se le llegó otra, ahora para el Mundial Sudáfrica 2010. El proceso lo inició Hugo Sánchez Márquez, quien fue despedido luego de no clasificar a la Sub 20 en los Juegos Olímpicos de Beijing. Se contrataron los servicios de Sven Göran Ericksson. Lo cierto es que ni a Hugo ni a Ericksson se les dieron los resultados y el boleto a la Copa del Mundo se escapaba.
Había que buscar a un entrenador y Javier Aguirre, recién desligado del Atlético de Madrid estaba disponible, se le contactó y aceptó nuevamente el reto, igual o peor que el anterior. Dos etapas, sendos equipos distintos y un par de competencias similares. Era primordial ganar la primera etapa, había consenso, apoyo de directivos, no les quedaba de otra. Javier logró el pase a la Copa del Mundo, donde finalmente perdió ante Estados Unidos.
En aquel entonces, fue necesario ganar los partidos que restaban y una combinación de resultados para pasar directo. Se obtuvo éxito cuando en la última jornada México ganó como local y Honduras perdió en casa, no sin antes estrellar varios balones en el arco. Y hoy Aguirre regresa en circunstancias muy similares a la anterior, con un equipo casi fuera de la Copa del Mundo, sólo que en esta ocasión las piezas del ajedrez no estaban acomodadas.
Se ocupó de poner orden con los jugadores, fue necesario encontrar un camino ganador, y comenzar un trabajo desde abajo, porque pasaron muchos días entre el año 2000 y este 2009, había jugadores nuevos con los que "El Vasco" tuvo que iniciar su nueva era.
Lentamente se dieron resultados a veces adversos, como en El Salvador; críticas por aquella patada en la Copa Oro contra un jugador de Panamá, sin embargo, el tiempo es el mejor aliado. Por increíble que parezca, Javier unificó criterios en la cancha, uniendo al club para lucir resultados, con trabajo, más trabajo y sólo trabajo.
Fueron dos épocas para "El Vasco" Aguirre, cada una con sus propias circunstancias, y con resultados similares: En la primera, era más fácil no ir al Mundial. En la segunda, era menos difícil no ir al Mundial. Finalmente, en la primera se fue al Mundial y en la segunda también. Ojala sirva esto de experiencia para que los ejecutivos se pongan a trabajar por el bien del futbol mexicano, por la Selección y no por intereses mezquinos de propietarios de equipos y de las televisoras, que no se quieren dar cuenta del daño que hacen al deporte al buscar sólo sus propios intereses.
|