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Por: Lic. Oscar Rivera Con motivo de la modificación a la antigua Ley Federal Electoral, el Instituto Federal Electoral (IFE) adquirió atribuciones que conforme a la ley anterior no tenía, a saber: la facultad de negociar con los partidos políticos la difusión de sus programas e idearios, así como la promoción de sus candidatos participantes en contiendas electorales. El IFE también fue investido de la facultad de monitorear, esto es, supervisar a las estaciones difusoras de radio y televisión, de la obligación que tienen de difundir sin costo para los partidos y durante periodos de elecciones, los materiales producidos por los partidos. También tiene, ahora, la facultad de sancionar por su eventual incumplimiento. Por otra parte, La Ley Federal de Radio y Televisión y particularmente su Reglamento, establece la obligación a los concesionarios de radio y televisión de difundir, sin costo alguno, los tiempos al aire en el caso de estaciones radio, y de pantalla en el de televisión a los que tiene derecho el gobierno federal y que utiliza a través de la Secretaría de Gobernación para difundir sus mensajes institucionales de salud, educación, prevención de desastres, protección del ambiente, etcétera, que produce la propia Secretaría, por ser la encargada de administrar y monitorear los tiempos de que dispone el Estado, en estaciones de radio y televisión. Pues bien, concluidas las elecciones seguimos escuchando en los medios electrónicos sobre los grandes beneficios que tal o cual partido se propone lograr en beneficio de la sociedad. De igual forma, seguimos escuchando, pero con mayor intensidad las acciones que el gobierno ha emprendido en materia de seguridad pública por la aprehensión de determinado presunto delincuente, o el golpe asestado a cierto presunto grupo de malhechores, de forma que nos estamos acostumbrando a que sean los medios electrónicos los que nos reseñen las referidas obras de gobierno y los supuestos beneficios que su accionar aporta a la sociedad. Mentira, la modificación a la Ley Federal Electoral sólo provocó el alejamiento de los votantes a las casillas electorales; el bombardeo insistente de spots (ocho millones en todas las estaciones de radio y televisión) provocó el hartazgo de los votantes. Un porcentaje inferior a 30 por ciento del padrón electoral que acudió a expresar su voluntad en la urna, lo demuestra. Asimismo, se está haciendo común dar por un hecho que las supuestas valientes acciones del gobierno contra la delincuencia y la inseguridad son un éxito, sólo porque lo dice determinado personaje de los medios. No es posible ni admisible, que en los spots que produce el gobierno se hable de la detención de presuntos delincuentes sin que éstos hayan sido juzgados y encontrados culpables u obtenido una sentencia condenatoria en su contra.
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