Julio Rodríguez, la lejanía al alcance de la mano Imprimir

Por: Pedro Ochoa

Desde que tuve la oportunidad de otear el libro de Camillo Magoni, La Historia de la vid y el vino en la Península de Baja California, representó para mí varias lecturas. Por supuesto, la idea original del libro mismo, una documentada, sistematizada y muy completa historia del vino en la península bajacaliforniana.

Pero encontré otras lecturas no menos importantes; el texto de Magoni es una visión histórica de Baja California (norte y sur), narrada de manera original. El vino es el centro de interés en todo momento, pero se relaciona permanentemente con el devenir histórico de la región. La otra perspectiva es que el libro es un descubrimiento de la península. Finalmente, es una aportación del fotógrafo sonorense por nacimiento y bajacaliforniano por adopción, Julio Rodríguez Ramos.

Julio Rodríguez redescubre de manera magistral el paisaje de Baja California y nos ofrece una visión iluminada de un territorio aún virgen en muchos sentidos e ignoto para muchos de nosotros. ¿Qué ve Julio? La masa acuática que aprisiona la lengüeta de tierra, los riscos, los acantilados, los sembradíos, las colinas, las piedras, las laderas, los valles, la remota y enigmática obra rupestre, los desiertos, los arbustos, las cactáceas, la impronta misional, los vestigios de las incipientes construcciones, la vegetación. Y las uvas; la eclosión cromática de la producción del vino, las barricas, los silos, las vasijas y envases. Con estos elementos Rodríguez va construyendo un espectro mayúsculo, quizás el universo bajacaliforniano, podría decirse. Porque magnifica, engrandece y enaltece el entorno simple y cotidiano. Entiende el paisaje, como primer espacio de la identidad cultural.

Julio tiene el talento de observar, explorar y atraer las lejanías para ponerlas al alcance de la mano, casi como una copa de vino.