Osuna Millán, ¿hombre fuerte del PAN? PDF Imprimir E-mail

Por: María Elena Estrello  / SIP

"Por una patria ordenada y generosa", lema del Partido Acción Nacional, no refleja la actual realidad mexicana y mucho menos partidista. Más aún: orden y generosidad es lo que menos se percibe al interior de las huestes calderonistas, creelistas, espinistas y yunquistas.

Luego de la debacle del 5 de julio y después analizar, digerir y comprender los errores cometidos tanto por la dirigencia de Acción Nacional, se recogen los platos rotos. En unos días se dará a conocer el resultado de la decisión tomada por los 340 consejeros panistas que elegirán al nuevo dirigente azul y se ratificará o desechará la afirmación de Javier Corral: "los dados están cargados".

Germán Martínez al dimitir de su posición en el PAN asumió plena responsabilidad por los resultados de los comicios. En ese contexto de pérdida electoral, un hombre mantiene la cabeza fría y el corazón ardiente, hay que decirlo con todas las letras aunque no agrade: José Guadalupe Osuna Millán al brindar espaldarazo al funcionario saliente respeta la doctrina de los azules de viejo cuño, quienes sostenían que el interés nacional es preeminente.

En su mensaje del 7 de julio, Osuna Millán llama a la unidad y se asume de este modo como líder político. Al seguir la ideología de personajes como Manuel Gómez Morín, Ezequiel A. Chávez, Carlos Ramírez Zetina y Efraín González Luna, entre otros miembros fundadores del PAN, Osuna Millán llama a no agotar la colectividad, pues "así es como subsisten y se perfeccionan los valores humanos", de acuerdo a la doctrina azul. En este sentido, el Gobernador de Baja California dio cátedra a los neopanistas que parecen desconocer tales enseñanzas.

El analista Alan Arias asegura que las elecciones intermedias son procesos locales y que los gobernadores del PRI actuaron con eficacia. "Debido a su debilitamiento, el Presidente (Calderón) no se puede dar el lujo de perder el control de su partido ahora que el PRI controlará administrativamente el Congreso de la Unión", señala.

Aunque los llamados partidos "grandes" por diversas razones se encuentran en vías de renovar dirigentes, la del partido del Ejecutivo llama la atención porque de acuerdo con el panista Javier Corral, "...si el Presidente Calderón no saca las manos del PAN, el PRI regresará. Los resultados electorales demostraron que hemos trabajado nueve años para que regresen", dice.
Corral, asegura que en la renovación de la dirigencia de su partido "...si el próximo candidato sale de Los Pinos, esto será como ponerle el último clavo al ataúd del PAN".

Se critica la cercanía de César Nava con el Presidente Felipe Calderón, pues como indica Javier Corral, el PAN está muy lejos de los motivos de su origen. "El PAN debe restaurar su vida democrática, renovar su compromiso con la ética, volver a su cauce original", señala.
Existen quienes afirman que las elecciones intermedias son cuestión de regionalismo. En el caso de Baja California, esto es parcialmente cierto. Si bien, desde la década los cincuenta del siglo pasado, el PAN ha ofrecido candidatos fuertes para gobernador, por ejemplo, Salvador Rosas Magallón.

En los años sesenta y setenta, el PAN desarrolló trabajos importantes en Sonora, la entidad bajacaliforniana y Yucatán, convirtiéndolos en sus principales bastiones. Pero llegaron los neopanistas en los años ochenta con nueva ideología: hacerse como fuera del poder, olvidando o desconociendo la educación cívica de los mexicanos como deseaban los primeros panistas.

Efectivamente, las elecciones intermedias tienen mucho que ver con el trabajo que realicen los gobernadores. Al PAN le tomó seis décadas llegar a Los Pinos y menos de una década mostrar que no sirve para gobernar. Lástima de las labores efectuadas en la región panista por antonomasia.

Por ello, la postura del Osuna Millán, al posicionarse como líder de gobernadores y de coordinadores parlamentarios para evitar una mayor fractura del PAN es loable. No se trata de ensalzar la ideología panista, sino de la defensa de los valores democráticos de los mexicanos.
Cuando un partido político se destruye, se pierde la esperanza.

 

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