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Por: Aquiles Medellín Silva En 1959 triunfaba el primer miniauto, se estrenaban Ben-Hur y Con la muerte en los talones y los sitios con música (antros) comenzaban a causar furor. Hace 50 años, además, se fundó el primer centro de autoservicio, que abrió su primera tienda en la Ciudad de México. La cadena celebra su medio siglo de vida mientras comparamos al consumidor de hace 50 años con el de hoy. Según los indicadores, de los hogares habitados por tres generaciones (abuelos, padres e hijos) se ha pasado a personas que viven solas o parejas con una media de 1.32 hijos (tres hijos en 1959). Además, los roles también han cambiado: si hace 50 años la mujer (encargada de todos los trabajos del hogar), dependía del hombre legalmente y económicamente, hoy se ha incorporado al mercado laboral y las tareas domésticas se reparten entre los integrantes de la familia. Hace 50 años, ver a un hombre en un supermercado «estaba muy mal visto»: ahora simplemente es rutinario ver a los caballeros arrastrando los carritos dentro de la Comer los martes de plaza. Hace cinco décadas la dieta era pobre en proteínas y vitaminas, y se repetían en la quincena los mismos platillos. El pollo era un alimento de lujo, solo reservado a las ocasiones especiales. Hoy, nos preocupamos tanto de la salud como de la variedad. Además, en 1959, la alimentación significaba 55.3 por ciento del presupuesto mensual, mientras que actualmente sólo se dedica 14.2 por ciento. Con la ropa pasaba lo mismo: de 13.6 por ciento del gasto se ha pasado al 6.6 por ciento. Ahora gastamos más en alquiler (de 4.9 por ciento al 19.8 por ciento); en cultura y ocio (4.2 por ciento al 16.5 por ciento) y transporte (de 0.9 por ciento al 14.4 por ciento). La lista de los 10 productos más vendidos en la década de los cincuenta del siglo pasado estaba formada por tortilla, pan, papas, legumbres, verdura, huevos, fruta, leche, harina y pastas, arroz y pescado. Hoy, la lista de productos más vendidos la lidera la lata de refresco de cola, seguida de cerveza, baguete, tetrabrik de leche semidescremada o entera, cerveza de marca, garrafa de agua (cinco litros), galón de refresco de cola regular o light. De la necesidad al capricho. «La aparición de los supermercados de autoservicio revolucionó las compras de los consumidores». Del autoprovisionamiento, la compra a granel y la decisión improvisada se ha pasado a la venta de carne en bandejas y a las decisiones subjetivas. Las neveras también ayudan a prever y planificar las compras. El número de tiendas tradicionales o "changarritos" han pasado de 200 mil en 1959 a unas 460 mil en el año 2007. Mientras, los supermercados han pasado a 15 mil 413. Medidas como las onzas, libras, petricones, arrobas y quintales han desaparecido, así como "el dejar a deber"; los sacos y el papel han dado paso a las bolsas de plástico (aunque parece que se viajará en el tiempo en este ámbito), los postres dulces han dejado de ser un lujo. De lo poco que no ha cambiado es que la compra más importante continúa haciéndose el sábado. Antes se hacía porque era el día que se cobraba la semanada, mientras que la actualidad es cuando las familias disponen de tiempo para llenar la despensa. Son muchos los cambios pero hoy, 50 años después, el consumidor vuelve a modificar sus costumbres. La crisis ha vuelto al ciudadano más racional y responsable, con menos compras superfluas pero más visitas a las tiendas, recuperando la lista de la compra y con apuesta por la marca libre. El supermercado de proximidad al hogar vuelve a estar de moda ¿Y las finanzas globales, mejor dicho nuestras finanzas familiares hacia dónde se dirigen? La crisis financiera ha desbaratado los presupuestos de todos los estados, de las empresas y de las economías familiares y cuyo final se prevé ahora para la segunda mitad del próximo año. En reuniones como el G8 o el G20 cada uno de los participantes llega con ideas y remedios propios. Como es habitual en esos encuentros, las sugerencias y peticiones no se traducirán en medidas concretas, sino que servirán para ir progresando en lo que el Secretario del Tesoro de EU, Tim Geithner, ha expresado con la frase: «Hay un déficit de reglas, ética y principios, en los bancos, en la economía y en los balances públicos». Por ejemplo el G-8 de L´Aquila se centró principalmente en la crisis, en las reglas del comercio internacional y en la evolución del clima. Sin embargo, las conversaciones oficiales e informales de los ocho representantes de las principales economías (que suman 50 por ciento del producto interno bruto mundial), incluyeron también seguridad alimentaria, pobreza, salud y futuro de África. EU llegó a L´Aquila con la exigencia de ir hacia «medidas excepcionales para afrontar la crisis financiera y económica» para que «no se transforme en una crisis humanitaria», según Geithner. «No faltan capitales, sino reglas», subrayó Mario Draghi, Presidente del Banco Central Italiano y Presidente también del Financial Forum Stability, organismo creado por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, entre otros organismos, quien debería fijar nuevas reglas para las finanzas mundiales. Francia y Alemania han concertado una propuesta para exigir más control sobre los fondos especulativos (hedge funds). Alemania destacó la necesidad de impedir cualquier forma de proteccionismo. «Con esta crisis, otros 46 millones de personas corren el riesgo de caer en la pobreza», advirtió Robert Zoellick, Presidente del Banco Mundial, quien propone que cada país destine 0.7 por ciento del PIB para superar el bache. La reforma del sistema financiero impulsada por el Presidente Barack Obama y anunciada el 17 de junio parte de una diagnosis aguda y precisa de la crisis: tienen que regularse no sólo los bancos, sino todas las entidades financieras que actúan como tales y, en consecuencia, se otorga a la Reserva Federal la capacidad de controlar cualquier sociedad que sea «importante para el sistema financiero». Esta regulación obligará a todas las entidades financieras de cualquier tipo a constituir reservas genéricas para cubrir potenciales pérdidas y a mantener suficiente liquidez. La reforma va directamente contra la posibilidad de que los préstamos sean vendidos con fuertes comisiones, trasladando el riesgo íntegramente del vendedor al comprador sin responsabilidad para aquél. La práctica de los últimos años ha sido esta, pero ahora se obliga al vendedor a mantener una parte del préstamo que vende, lo cual reducirá la irresponsabilidad en las transacciones financieras, causa no menor de la crisis actual y se elimina la posibilidad de empaquetar productos financieros que circulaban por los mercados, más con base en el incentivo de las comisiones de venta que al interés del comprador por el producto. Los principios de esta nueva regulación impiden la repetición de abusos hasta hoy posibles por una laxa regulación que se ha visto superada por la creatividad del mercado y por un largo periodo de intereses bajos, que ha facilitado hasta el extremo el endeudamiento irresponsable. Falta aún limitar los incentivos a los gestores de los bancos y definir más detalladamente el mecanismo de la creación de provisiones para moderar la especulación que nos ha llevado a la crisis. Esta nueva regulación se pone en marcha cuando se han inyectado tres billones de dólares en el sistema financiero occidental (2.2 billones, EU), evitando la quiebra de la que el mundo estuvo cerca en octubre pasado. Hay que recordar ahora que fue EU quien inició esta actuación, que ha sido, después, seguida por el G-20, con ayudas indirectas y medidas fiscales con un costo de cinco billones de dólares. China, Estados Unidos, Japón y Australia han realizado importantes gastos en estímulos a la economía y otros países deberían seguir el ejemplo, México entre ellos. La crisis podría atrasar a las economías del mundo en cinco o cuatro años. Pero también existe un grave riesgo de que el mayor desempleo estructural, los menores préstamos y la débil capitalización puedan restringir el potencial de crecimiento de la economía. Diálogo sobre el petróleo. Franceses y británicos acordaron que el G-8, el G-20 y la OPEP, se reúnan «para entender cuál será la oferta y demanda de petróleo en el futuro» y «lograr un acuerdo vinculante para estabilizar el precio en un plazo razonable». El Presidente italiano, Silvio Berlusconi, zanjó la cuestión: «Confío en que se llegará a una posición compartida», dijo. Respecto de la liberación del comercio mundial, la presidencia italiana dijo que esperaba que se otorgue al director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, un mandato para concluir la Ronda de Doha antes del 2010. El acuerdo no se ha logrado porque los países ricos y los pobres discuten sobre las subvenciones que los primeros otorgan a su agricultura e industria y que hacen no competitivos los productos de los países en vías de desarrollo. En cuanto al clima, hay propuestas diferentes. Algunos países miembro, como Francia y Alemania, prefieren compromisos a medio plazo, como reducir 20 por ciento las emisiones de bióxido de carbono, mientras que otros proponen una disminución del 80 ciento antes del año 2050. En México seguimos atrapados en las redes de la escasa calidad de gobernar de los políticos panistas. Con Vicente Fox bajamos de la escala 13 a la 34 en calidad de vida competitiva. Ahora con Calderón competimos con Haití y ocupamos el último escalafón económico en América Latina ¿Existe alguna explicación coherente de lo que sucede a México? La voracidad del panismo a ultranza. Somos un país carente de proyecto. Estamos inundados de monopolios, tenemos impunidad y corrupción galopantes, vacíos legales para llevar ante la justicia a los tres niveles de gobierno y a los grandes monopolios. En México no existe la reelección para que la ciudadanía apruebe o repruebe la función de los políticos. No tenemos candidaturas independientes. Y lo peor de todo: los monopolios se autorregulan. La nueva conformación del Congreso (PRI) deberá atender las anteriores realidades, so pena que al no hacerlo se topará en 2012 con una ciudadanía que lo descalificará en las urnas. Las consecuencias son evidentes y se ponen de manifiesto en tiempo de crisis y de necesidad de cambio. Lo importante es avanzar hacia una recuperación conducida mediante políticas de crecimiento autosostenido. Podríamos estar gastando internamente más para asegurar un repunte efectivo. El gobierno necesita detonar el estímulo de gasto público para vislumbrar la recuperación económica.
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