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Por: Lic. Enrique Méndez Detona estadística de secuestro Aún cuando las fuerzas federales han causado estragos al crimen en Baja California, lo estremecedor es que nadie puede rebatir a la cúpula empresarial que el flagelo del secuestro alcanzó un alarmante aumento que duplica la cifra que este mal venía registrando. Roberto Quijano, Presidente del sindicato patronal Coparmex, advierte que en efecto, las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina, así como la Policía Federal y el resto de las corporaciones hacen lo que pueden, pero no lo requerido por la comunidad. Afirmar que los secuestros se han elevado al 100 por ciento a pesar de que las fuerzas castrenses recorren día y noche las calles y carreteras, es una cuestión que debe de obligar al gobierno a actuar con mayor eficacia o de lo contrario, seguirán los secuestros, provocando que el desempleo crezca pues los inversionistas prefieren salvaguardar sus vidas y bienes al otro lado de la frontera. Desde este espacio se ha insistido que se tiene la certeza que tanto el Presidente Felipe Calderón como el Ejecutivo Estatal, José Osuna, hacen el máximo de sus esfuerzos para que esta parte del país recupere la tranquilidad tan anhelada. En este contexto, Tijuana es la zona territorial más codiciada por los líderes de los cárteles del narcotráfico y organizaciones dedicadas al secuestro y robo de vehículos. Para tal fin, los tentáculos del crimen han permeado policías en sus tres niveles, se han incrustado entre el empresariado y hasta entre la clase política tienen extremo poder. El Alcalde nacido en Tijuana ya sacudió a 500 policías municipales, muchos de ellos arrestados por el Ejército y Marina de México, otros por la Siedo; algunos fueron sentenciados, otros permanecen en arraigo y en presidios de alta seguridad, sin embargo, asegura Jorge Ramos que la limpia continuará hasta el último día de su trienio. Esto significa que existe trabajo tripartita que brindan el hálito de esperanza que tanto anhela la población. Por desgracia, Coparmex revela que la estadística negra del secuestro crece ante la impotencia del sector oficial.
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