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Por: Arturo Geraldo La crisis nos agobia Hace días platicaba con un profesionista próspero, quien tiene una empresa bien acreditada desde hace más de treinta años. El empresario se queja que no registra ingresos sino los estrictamente indispensables para pagar sueldos, y en ocasiones, ni siquiera alcanza a cubrir la nómina, razón por la que se muestra sumamente preocupado. Mi amigo se pregunta qué iría a pasar con México de seguir las cosas como están. La situación cada día se torna insostenible, mientras, el Presidente de la República nos grita desde las pantallas de televisión, que todo va bien, que vamos progresando, que no tenemos carencias, que el desempleo está controlado para que no cause estragos en la población y nos preguntamos, viéndonos los unos a los otros: ¿Pues, en qué país vive el señor Presidente? Estamos conscientes que los políticos viven atrincherados en su torre de marfil, a donde no llegan los rumores del pobrerío, pero de ninguna manera pueden ignorar la realidad que está viviendo el país. Sesenta millones de mexicanos sobreviven en condiciones dramáticas, eso no se puede ocultar con discursos demagógicos; la miseria salta a la vista por dondequiera que vayamos. Somos un país de miserables: lo vemos en las esquinas donde nos detiene el semáforo y nos asaltan montones de pordioseros estirando la mano para que les demos una moneda pues no tienen un bocado para llevarse a la boca...Ese es el país que está propiciando la derecha en su política clasista, donde unos cuantos comen hasta el hartazgo y las grandes mayorías sólo miran comer. Se dice que México es un país rico en recursos naturales. Lo que no se dice es que dichos recursos son canalizados para beneficio de unos cuantos vivales que se protegen entre sí utilizando a las instituciones. A esas llamadas "instituciones" que en México están prostituidas hasta los huesos, que defienden los grandes intereses creados, no los del pueblo, a ellas López Obrador las mandó al diablo, porque es el único destino que se merecen. La pobreza se acentúa a medida que la riqueza se concentra en pequeños grupos de poder, en tanto, la población aumenta geométricamente sin que las nuevas generaciones tengan oportunidad de realizarse como personas, ¿a dónde nos conducirá esto? A un desbordamiento social, ¡inevitablemente! Por eso hay que seguir muy pendientes de lo que ocurre en nuestro país...
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