Confidencial / Agosto 2009 PDF Imprimir E-mail

Por: Marco Antonio Blásquez

¿Quién por el PRI?

A escasos meses de que se den a conocer las fórmulas con que los partidos habrán de competir por las diputaciones estatales y los diversos municipios, los analistas políticos se preguntan quién será el candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Tijuana, una posición que cobrará especial relevancia debido a los calendarios y en particular, a la importancia de dicho municipio.

Hasta ahora son varias las ecuaciones que se formulan para atinar el nombre del futuro abanderado priísta, y son como siguen:
Por el grupo Caliente juegan la señora María Elvia Amaya y Carlos Barboza; por la banda castrotrentista, René Mendívil y Carlos Bustamante. Por la libre, Mario Escobedo Carignan.

Todos los señalados tienen los suficientes atributos como para merecer la candidatura, pero muy pocos tienen posibilidad real de vencer al poderoso enemigo panista que sin duda tendrán enfrente. Un orden que tome en cuenta su trascendencia pública y su capacidad para recabar fondos de campaña sería más o menos así:

María Elvia, Escobedo, Mendívil, Bustamante y Barboza.

Los panistas creen con base en estudios estadísticos que la rival más incómoda sería María Elvia, y que fuera de ella le ganarían con relativa facilidad a cualquiera.

Para el PRI es importante decidir una buena candidatura, pero es más trascendente llegar a la contienda con un partido reunificado. La notoria mala relación que existe entre Jorge Hank Rohn y Fernando Castro Trenti lo único que avisa es, de seguir las cosas en su situación actual, que el PRI volverá a la línea donde el PAN le ganaba por diferencia de dos dígitos.

Hank y Castro Trenti tienen que negociar y por supuesto, pacificar a sus bandos. Se dice fácil “negociar”, pero llevar esa condición al terreno de los hechos es sumamente complicado. Por un lado, tenemos a Hank, que se siente traicionado, vendido cual pieza de “segunda” por Castro Trenti; y por otro, al propio Fernando, quien no atina a entender cómo un empresario como Hank, que supuestamente le debe el haber ganado la alcaldía y el haber brincado el pantano “antichapulín” de la candidatura a gobernador, le da un trato de villano.

Esta negociación será sumamente complicada, sobre todo porque si no fuera poco el fuego que hay entre ambos, a esto hay que sumar a los centenares que le atizan a la hoguera con el único interés de poner la relación en un punto irreconciliable.

A los priístas se les acaba el tiempo. Tienen un par de meses para decidir qué quieren hacer de su partido: si vuelven a ser los mismos “barcos” de antes, o se lanzan decididamente en pos del poder público. Dice Castro Trenti que el PRI ha sido poderoso sin Hank; y dice Hank que lo que le sobra al PRI es Castro Trenti. Y en tanto, el PAN se enriquece electoralmente en Baja California y toma posiciones que no tiene en ningún otro estado del país.

Si alguien en este momento preguntara cuál sería la mejor selección del PRI para ponerse en el terreno de la competencia, la respuesta sin duda sería “la de la reconciliación”. Si ésta no llega, preparémonos para ver al mismo PRI deshonrado y desguarnecido de los últimos 20 años.

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
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