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Por: J. Ignacio Carlos Huerta Años van y vienen, así como gobiernos, servidores públicos, nuevas generaciones, y cada vez más habitantes ¿y la planeación de nuestra querida ciudad?. Han existido intentos pero ha fallado la continuidad. En la traza original de Tijuana, el ingeniero Ricardo Orozco realiza una retícula con trazos diagonales, dando origen a la Zona Centro; de ahí se desprende el crecimiento de la ciudad, donde las colonias Libertad, Independencia, Morelos, y Castillo se van agregando a la mancha urbana con el eje principal o columna vertebral vial de la ciudad lo que fue la Avenida Olvera, luego llamada Avenida Revolución, Blvd. Agua Caliente y Blvd. Díaz Ordaz. Su par es el Río Tijuana. En 1972 se inició la canalización del afluente de dicho río, cuya primera etapa se logra gracias a la intervención del Presidente de la República, licenciado Luis Echeverría Álvarez, del Gobernador Milton Castellanos Everardo, así como del Presidente Municipal, profesor Marco Antonio Bolaños Cacho. Esa Primer Etapa del Desarrollo Urbano Río Tijuana marca el comienzo de algunos otros proyectos que siguieron para cambiar la fisonomía al Centro. Cómo es posible que esta generosa tierra que nos ha llenado de satisfacciones personales, familiares y profesionales no reciba de quienes la habitamos la atención que merece. Esto es inaudito. El proyecto de la Primera Etapa del Desarrollo Urbano Río Tijuana, fue detonador urbano, pues lo acompañan obras como el de Urbanizadora de Playas de Tijuana, la Zona Industrial de Otay, así como un proyecto muy interesante de la administración del Gobernador Roberto de la Madrid Romandía, denominado Sistema Vial Metropolitano, el cual generó arterias de suma utilidad a la infraestructura vial, como fue el caso de los boulevares Cuauhtemoc, Las Américas, Fundadores y Calzada, así como Puente Lázaro Cárdenas. El Gobernador Xicoténcatl Leyva Mortera dio inicio a los trabajos del Proyecto Integral de Agua Potable y alcantarillado sanitario de Tijuana, además del Programa de Fraccionamientos Populares, donde fueron edificados 18 fraccionamientos con alta escala de planeación. El equipamiento y mobiliario urbano fueron desaparecidos por las administraciones posteriores. En la actualidad, mucho se habla de globalización, modernidad, crecimiento, competitividad, desarrollo sustentable, y un sin número de términos rimbombantes pero la realidad es que la falta de aptitud de diferentes profesionistas y servidores públicos en la planeación, son los que no han permitido un verdadero esquema de planeación en Tijuana. Nos han dicho hasta el cansancio, que ahora sí Tijuana estará irreconocible para el próximo 2010 debido a la viabilidad de trenes ligeros urbanos y suburbanos. También aseguran que habrá mejoramiento del transporte público. La verdad es que existen pocos espacios para lograr el recorrido del tren. Se habló de la posibilidad de tender la ruta por el Boulevard Agua Caliente, por el talud de la canalización o por el desarrollo de la vía del tren existente. La primera opción está descartada, pues una obra por la arteria vial denominada como columna vertebral de Tijuana, que contiene un acueducto e implicaciones técnicas, urbanas, sociales y de operatividad en el flujo vehicular de la vialidad, desquiciaría a la ciudad. La segunda opción que se ha mencionado es la corona del talud del cauce del Canal Río Tijuana, donde tendrán que realizarse una serie de estudios técnicos y autorizaciones del Gobierno Federal, para el desplazamiento de los vagones del metro o tren rápido, así como el costo-beneficio de los usuarios. Además, de acuerdo a los estudios y análisis del actual Ayuntamiento se consideró que esa área es recreativa y deportiva, como lo demuestra la ciclopista y canchas realizadas. Y la tercera opción, es decir, la utilización de la actual vía del ferrocarril de carga que transita por la ciudad, tendría que existir un horario entre usuarios. Se antoja un proyecto con múltiples implicaciones técnicas y legales, en virtud de los grandes tramos y terrenos que se tendrán que expropiar para lograr la construcción de la vía paralela y contar con ambos sentidos. Asimismo, el permitir que se construya en las inmediaciones de la vía, nos genera riesgo al transitar los vagones con gas LP, pues no hay regulación en la distancia de los derechos de vía. Requerimos con urgencia atender Tijuana todos unidos: sociedad y gobierno. Lo podemos lograr; démosle como regalo por sus 120 años de existencia los modelos de planeación que tanto requiere para su desarrollo.
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