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Por: Leticia Durán / SIP - Desde proteger presuntos violadores hasta ocultar hechos que concluyeron en homicidio
dentro de un plantel, entre las prácticas del secretario de "educación"Los meses que lleva este año han bastado para demostrar que el Sistema Educativo Estatal no es la dependencia más sólida con la que cuenta el gobierno de la entidad. En este período se han registrado dos fuertes casos dentro de los planteles escolares de nivel básico, a los cuales no se ha brindado solución, ni atención necesarias. En primer lugar, se ha ventilado el caso de Carlitos, alumno de sólo nueve años de edad, estudiante de la Escuela Primaria “Ricardo Flores Magón”, quien fue víctima de presunto abuso sexual por parte de un profesor de la misma institución. Luis Zamir Pérez, es el menor que murió al interior de la Escuela Primaria “Carmen Serdán”, durante la clase de educación física, según versión oficial. Sin embargo, maestros, alumnos y padres de familia de este mismo plantel cuentan otra historia. En ambos asuntos, las respuestas tanto del Secretario de Educación del Estado, Oscar Vega Marín, como del Delegado del Sistema Educativo Estatal en Tijuana, Adrián Flores Ledesma, han sido inoportunas y dejan mucho que desear. Además, para las autoridades educativas los casos están resueltos, sin embargo, existen muchas dudas en el aire.
Carlitos, víctima de un mal sueño
La señora María Guadalupe Prado Silva, madre de Carlitos, el menor afectado, decide denunciar públicamente el abuso sexual del que fue víctima su hijo, según ella dentro de la primaria “Ricardo Flores Magón”, acto cometido presuntamente por el profesor Efraín Arce Aragón, desde las primeras semanas del mes de diciembre de 2008. Debido a que ha pasado tiempo suficiente para que su caso se esclarezca, esta madre de familia decide hacer pública la ineficiencia de las autoridades tanto educativas, como de procuración de justicia. Para comprobar la agresión sufrida por su hijo, la señora Prado contrata los servicios de una psicóloga perito reconocida por la Procuraduría de Justicia del Estado, quien a través de un escrito le afirma sin dejar lugar a dudas, que el menor sufrió abuso sexual por parte de un adulto. El peritaje, firmado por dicha profesionista, sostiene que el menor logró reconocer como su agresor al profesor Efraín Arce Aragón. Con base en este peritaje, la madre de la víctima interpone la denuncia; durante un mes se realizan investigaciones, dentro de las cuales destacan las declaraciones de algunos compañeros de escuela de la víctima, quienes afirmaron haber presenciado el hecho y quienes también señalaron al mentor Arce como presunto responsable del abuso. A pesar de todas las pruebas recabadas, las declaraciones de los testigos y el peritaje, el caso no progresó. Las autoridades invirtieron papeles: de un día para otro, la psicóloga que signó el peritaje que comprobaba el abuso sexual de Carlitos, declara ante la Procuraduría que el documento que entregó a la madre de la victima era sólo una prueba psicológica. En la misma declaración, la perito se retracta de que el menor fue víctima de abuso e incluso niega que el niño reconoció a su agresor. Asimismo, los alumnos de la primaria “Ricardo Flores Magón”, quienes habían afirmado ser testigos de los hechos, también se retractaron. La Procuraduría de Justicia del Baja California también logró que la víctima declarara que todo lo que ocurrió fue sólo un sueño. De esta manera, en sólo unos días, María Guadalupe Prado Silva y su hijo quedan como farsantes ante la opinión pública tijuanense. El sistema educativo no ha fijado ninguna postura a pesar de que destituyó de su cargo al profesor señalado, así como a directivos del plantel donde ocurrieron los hechos.
El caso Luis Zamir Pérez
El pasado 26 de marzo, el Sistema Educativo Estatal envió un comunicado a los medios de comunicación, donde informa de la muerte del menor Luis Zamir Pérez. Las autoridades califican el hecho como muerte accidental registrada al interior de la Escuela Primaria “Carmen Serdán”, durante la clase de educación física. Como causa del fallecimiento del menor se menciona paro respiratorio, y se afirma que Luis Zamir tenía antecedentes de deficiencias cardiovasculares. Estos hechos, referidos a través de un comunicado de prensa fueron confirmados por el Secretario de Educación en la entidad, Oscar Vega Marín. Sin embargo, después de conocer los hechos, esta reportera acudió al plantel donde perdió la vida el pequeño Luis. Nos encontramos con versiones distintas entre alumnos, maestros y padres de familia. Se dice que la muerte de Luis Zamir, no fue accidental y menos dentro del horario de educación física. Los rumores señalan que el niño falleció después de una riña con otro menor por una pelota de basketball, mientras los profesores del grupo atendían una junta de padres de familia y ningún maestro o encargado vigilaba la actividad de los menores. También se supo de manera extraoficial, que después del incidente el menor señalado como presunto responsable de los hechos abandonó el plantel para trasladarse a otra escuela primaria y ahí continuar sus estudios. Las autoridades educativas nunca cambiaron su versión. Aunque los casos no tienen ninguna relación entre sí, coincide la ineptitud tanto de las autoridades educativas, como las de procuración de justicia en Baja California, para resolver con prontitud asuntos como estos, donde las víctimas son ciudadanos comunes y sus victimarios forman parte de la estructura de gobierno. En Baja California, la Procuraduría de Derechos Humanos atiende por lo menos a 10 niños y jóvenes que fueron víctimas de abuso sexual por parte de un profesor en alguna escuela pública. El caso de Carlitos queda en la denuncia, porque las autoridades nunca lo respaldaron.
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