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Por: René Mora / SIP El béisbol de ligas mayores arrancó una temporada que en el papel, luce atractiva e interesante para los amantes del llamado Rey de los Deportes, con equipos que se reforzaron buscando llegar a una Serie Mundial. Conjuntos que estrenan estadios a otros, les autorizaron la construcción de un parque y uno más está despidiendo a su antigua casa porque en el 2010 tendrá un nuevo recinto. Sin embargo, la que prometía ser buena campaña para equipos como Yanquis, Mets, Dodgers, Cachorros, Atléticos, Angelitos y otros conjuntos, se vio empañada con la tragedia que muy temprano apareció en los parques de pelota. Sí, el béisbol, el pasatiempo de los norteamericanos arrancó una temporada que se vio opacada por la muerte del joven lanzador Nick Adenhart de Los Angelitos, cuando aún no se cumplía la primera semana de juego. Este deporte tiene sus propias historias, algunas interesantes, otras terminan en tragedia. Nick Adenhart contaba con 22 años de edad el día en que falleció cuando su carro fue embestido por otro automóvil que aparentemente no respetó la luz roja. La muerte del joven Adenhart conmocionó al béisbol. Su padre había viajado desde Baltimore para estar presente en el tercer partido de la temporada para los Angelitos, en Anaheim. Nick había dicho a su papá por teléfono: “Será una noche muy especial que nunca vamos a olvidar”. Durante la pretemporada, Nick se ganó su derecho en la rotación de pitcheo de inicio de los Angelitos. Apenas tenía tres aperturas en las mayores y recibía una oportunidad soñada por cualquier novato. En el montículo, motivado por la presencia de su padre, Adenhart lanzó seis entradas completas contra los Atléticos; no admitió carrera, le conectaron siete hits, dio tres bases y ponchó a cinco en un partido en el que realizó 98 lanzamientos: 61 de ellos fueron strikes. Se fue sin decisión. Al concluir el sexto capítulo su manejador, Mike Scioscia, se acercó a él. Lo felicitó por lo bien que había lanzado y por aprovechar la oportunidad que se le estaba regalando. A la salida del vestidor, dialogaron Adenhart y su agente Scott Boras. El muchacho lucía contento, feliz: había cumplido una encomienda de su manejador. Eran las 11:10 de la noche cuando abandonó el parque, tomó su auto deportivo acompañado de dos amigos, se dirigían a cenar. En un crucero, el vehículo de Nick fue embestido por una minivan que, con exceso de velocidad, ignoró el semáforo en rojo. El deportista dejó esta tierra antes de las dos de la mañana, cuando los médicos luchaban en el quirófano para salvarle la vida. Así acabó una vida y la carrera de un joven pelotero de 22 años que vio cumplido su sueño de llegar a grandes ligas. Desgraciadamente, nunca vamos a saber de lo que era capaz este lanzador que en el conjunto de los Angelitos, a nivel ligas menores, era quien mayores avances había mostrado. Así terminó su existencia, la cual nos hace recordar otras tragedias que han envuelto al béisbol en los últimos años. El 24 de septiembre en 1978, Lyman Bostock jardinero y primera base de Los Angelitos, fue asesinado en una avenida de Los Ángeles. Había iniciado su carrera con Los Mellizos. El primer año había bateado para .282, en su segunda campaña; en 1976 lo hizo para .323 superado por George Brett. En 1977 su promedio fue de .336, pero Rod Carew fue el campeón de bateo ese año. Al momento de su muerte, bateaba para .296. En un accidente aéreo murió el legendario número 15 de los Yanquis, el receptor Thurman Munson, cuando su avioneta piloteada por él mismo se fue pique en Ohio, el 2 de agosto de 1979. Ése era un día de asueto para el equipo. La tarde noche del 12 de octubre de 1986, Gene Mauch, manejador de Los Angelitos tomó una seria decisión. La serie de play offs estaba 3 a 1 a favor de su equipo, ocupaban una victoria para ir a su primera Serie Mundial en 26 años. Reggie Jackson, Goerge Hendricks, Rick Bulerson, Brian Dowings, Doug DeCinces, Bobby Grich y otros formaban parte de Los Angelitos. Cuando ganaban el partido en la novena entrada 5 a 4, Medias Rojas, su rival, colocó corredor en primera base con dos outs en la pizarra y Mauch no lo pensó más: llamó del bullpen a su relevista Donnie Moore para enfrentar a Dave Henderson. Lo tuvo en dos bolas y dos strikes, ya había dos outs. Era cuestión de un strike para darle a Los Angelitos el primer titulo de su historia. Sin embargo, el destino tenía una mala jugada esa noche. Dave Henderson pescó una recta que se fue de cuadrangular y Medias Rojas le dio la vuelta al marcador. Si bien es cierto que Angelitos empató en la novena y se fueron a extranining, ya no se recuperaron. Aunque Moore lanzó la décima, en la onceava, el mismo Henderson con elevado de sacrificio impulsó la carrera que dio el triunfo a Medias Rojas quien se fue a la Serie Mundial. Ese juego marcó a Moore por siempre. Sólo pudo salvar nueve juegos de 41 en los que vio acción después de ese partido. Lo consideraban un perdedor. Angelitos lo dejó en libertad en 1988; firmó contrato de ligas menores con Kansas City y fue cortado en los entrenamientos. El 18 de julio de 1989, discutió con su esposa y luego le disparó en tres ocasiones a ella y a su hija de 17 años. Finalmente, se dio un tiro y acabó con su vida. Su hija narraría años después que su padre nunca se recuperó de la depresión que sufrió cuando se quedó sin trabajo en el béisbol, la mayor parte ocasionada por aquel jonrón. En 1996, los Padres de San Diego estaban en la pelea por el banderín del oeste de la Liga Nacional. Caminiti, su tercera base, se lesionó y Padres llamó de su sucursal Triple A en Las Vegas a Mike Sharperson, quien había jugado anteriormente con los Dodgers, era un veterano. Después del partido del 26 de mayo en Las Vegas, se dirigió al aeropuerto para tomar un vuelo y unirse a los Padres, desgraciadamente, sufrió un accidente donde murió en el lugar de los hechos. En febrero del 2001, antes de iniciar el campamento de entrenamiento de los Padres en Peoria, Arizona, Mike Darr, un novato prometedor del equipo, sufrió un accidente en una carretera en el que perdió la vida. Estaba considerado para ser titular con el equipo ese año. Luego, el 22 de junio del 2002, Darryl Kike, pitcher de los Cardenales de San Luis, fue encontrado sin vida en el hotel donde se hospedaba el equipo en Chicago En 2006, el 11 de octubre, una avioneta se estrelló con un edificio en Nueva York causando pánico entre los residentes de la gran manzana. Horas después del accidente se dio a conocer que la aeronave era tripulada por Cory Lidle, lanzador de los Yanquis quien falleció en el lugar de la tragedia. Más recientemente, el 29 de abril del 2007, el pitcher relevista de los Cardenales Jos Hancock murió en un accidente automovilístico. Después se dio a conocer que el lanzador de San Luis manejaba en estado de ebriedad.
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