Breve crónica de un desencuentro anunciado PDF Imprimir E-mail

María Elena Estrello /Sistema Informativo PSN

  • Los vecinos se han dado golpes que van  desde colgar al "Chapo" entre los más ricos y aumentar el arancel a los arbolitos de Navidad en pleno marzo

Más allá de dimes y diretes entre actores políticos de nuestro país y del vecino norteño, la relación México-Estados Unidos es complicada. Existen intereses económicos, políticos, sociales y hasta culturales difíciles de soslayar, resolver y superar.

Hace 65 años que se efectuó la reunión entre los presidentes Manuel Ávila Camacho y Franklin Delano Roosevelt, donde el mandatario de EU dijo: “... es hora de que cada ciudadano en las repúblicas americanas reconozca el hecho de que la política del Buen Vecino significa que el daño causado a una de ellas implica un daño para todas y cada una de las mismas”.

      Tal propósito parece haber quedado lejano en tiempo, espacio y prioridades. En la actualidad, el contexto del encuentro de Felipe Calderón con su homólogo norteamericano es precedido por una serie de eventos desafortunados. A la crisis económica se suma la crisis política y social. El diálogo parece no atravesar por su mejor momento. Para iniciar, el gobierno del panista inclina sus preferencias por el republicano John Mc Cain, con lo que se pone en evidencia la opuesta visión ideológica de nuestros personajes. Mientras Calderón se acepta como católico de corazón, Obama convive con familiares de tres religiones, una de ellas con el mayor número de adeptos en el mundo. Uno y otro representan dos maneras de ver el mundo: uno conservador, el otro del ala más liberal de los Estados Unidos.

Aunque durante la reunión que sostuvieron en enero de este año ambos presidentes se mostraron afables y en el encuentro se generaron múltiples expectativas, a partir de entonces la relación entre las dos naciones ha ido a la baja. Los motivos sobran, veamos.

En junio de 2008, el Congreso de Estados Unidos aprobó recursos por 465 millones de dólares para labores de asistencia a nuestro país en materia de combate al narcotráfico, sin embargo, después EU anuncia la reducción de 150 mdd al Plan Mérida, no obstante que la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la OMS, sostiene en su Informe 2008 que dicho programa es “un ejemplo de coordinación en el renglón de seguridad binacional”.

El ambiente entre EU y México no es muy cordial ya que ni siquiera existe embajador de ese país en tierras aztecas, aún no hay sustituto de Tony Garza. A ello hay que sumar los señalamientos y descalificativos que ante el Congreso estadounidense efectuó la Dirección Nacional de Inteligencia en materia de la lucha mexicana contra el narcotráfico y por si fuera poco, campaña mediática o no, el Director de la CIA, solicita a su hijo no viajar a México en las vacaciones de primavera, debido “al ambiente de violencia” que se experimenta en nuestro país.

Pero hay más: la calificación de nuestro país como "Estado fallido", según un funcionario de alto nivel norteamericano y la respuesta de Calderón Hinojosa en el sentido de que "es difícil ser vecino de un país de consumidores de droga y vendedores de armas". Los medios atizan el fuego: se incluye al narcotraficante mexicano Joaquín “Chapo” Guzmán en la lista de los más acaudalados, según Forbes, pero el Primer Mandatario mexicano responde “hay una campaña en su contra”.

En marzo de 2009, el presidente Obama decreta la ley de prohibición del paso a transportistas mexicanos a los Estados Unidos en flagrante violación al Tratado de Libre Comercio; en contraparte, la Secretaría de Economía de México responde con la imposición del levantamiento de aranceles a 90 productos exportados a nuestra nación por 40 estados de la Unión Americana, tales como árboles de navidad, cerezas, etc. Para entonces, se anuncia la reunión binacional más esperada en décadas: la que se efectuará a mediados de abril entre los primeros mandatarios de Estados Unidos y México. Desgraciadamente, el ambiente ya está tan denso que se puede cortar.

  En lo que parece un cuento de nunca acabar, como una "cortesía" de la diplomacia norteamericana, se fija el dólar en 17 pesos en consulados y el precio de las visas láser por las que se pagaban mil 834 pesos hoy cuestan al solicitante dos mil 227 pesos. Pero todavía hay más.
 
Seguridad: prioridad máxima
Nuestro principal socio, con quien México realiza 90 por ciento de su comercio internacional, muestra señales de alarma por el clima de inseguridad que se registra en las zonas fronterizas nacionales. Estados Unidos ya parece tomar cartas en el asunto.

Según información publicada por el diario The Washington Post, Obama plantea reforzar la seguridad fronteriza con hombres y equipos, ante el aumento de la violencia generada por el narcotráfico en nuestro país. El medio impreso sostiene que la iniciativa se propone impedir el suministro de armamento y dinero desde Estados Unidos hacia la delincuencia organizada y representa la primera gran medida en materia de seguridad interna que adopta la presente administración estadounidense. Medida, por cierto, unilateral.

La iniciativa contemplaría el envío de agentes a la franja fronteriza, así como la intensificación de las investigaciones y medidas contra la actividad relacionada con los cárteles mexicanos. Se informa que en el operativo diseñado se desplegarían nuevos equipos como balanzas para pesar vehículos y lectores de matrículas automatizados, ademas de que esta militarización alcanzaría a los centros de población estadounidense como El Paso, McAllen, Brownsville y San Diego, que ya son alcanzados por los delitos "a la mexicana", como levantón, secuestro express y robo a mano armada. A su vez, las fronteras mexicanas se encuentran completamente militarizadas.

Obama ha enfatizado que espera tener en marcha una "política exhaustiva" sobre seguridad en la frontera y de cooperación con México en un plazo de meses. La estrategia buscará, entre otros aspectos, "asegurarnos de que atajamos el flujo del dinero del narcotráfico y las armas hacia el sur, porque realmente es un problema de dos vías", explicó el mandatario en recientes declaraciones a medios regionales estadounidenses . "Las drogas van hacia el norte y nosotros enviamos financiamiento y armas al sur", reconoció. La presidenta de la Cámara de Representantes de EU, Nancy Pelosi, afirmó recientemente que la ayuda para atajar la violencia derivada del tráfico de armas y drogas en México es "la máxima prioridad" del Congreso.

Por su parte, el gobierno del presidente Felipe Calderón anunció la publicación del decreto para el Programa Nacional de Seguridad 2008-2012, el cual tiene como objetivos “la prevención de conductas delictivas con mecanismos que garanticen la convivencia social y familiar segura en lugares públicos y en el entorno escolar, así como fortalecer la cultura de la legalidad y la atención a víctimas del delito”. El programa contará con la participación de los tres órdenes de gobierno.

     Queda claro que seguridad es el tema del momento previo a la reunión binacional sin embargo, ambos mandatarios cargan sobre sus hombros la responsabilidad de sortear hechos que han lastimado la delicada política exterior bilateral.

En entrevista exclusiva con PSN, el catedrático de la Escuela Libre de Derecho, exprocurador de Justicia del Distrito Federal, notario público y exrector del Alma Mater del Presidente de la República, doctor Ignacio Morales Lechuga, indicó que entre los temas objeto de discusión y análisis del encuentro de los presidentes de México y Estados Unidos, Felipe Calderón Hinojosa y Barack Hussein Obama, se enumeran: narcotráfico, migración, seguridad fronteriza y tráfico de armas.

El doctor Morales Lechuga aseveró que son cuatro los asuntos motivo de conflicto entre ambos países: narcotráfico, violencia asociada éste, migración y el Tratado de Libre Comercio. Recordó que la frontera norte mexicana es una de las más transitadas del mundo y señaló que cada año se producen 360 millones de cruces. Dijo que ningún otro país del mundo mantiene el comercio internacional que efectúa México con EU.

Sin embargo, entre los temas que no son de orden bilateral sino multilateral que provocan fricciones entre nuestro país y el vecino del Norte, Morales Lechuga subrayó que el narcotráfico es un asunto hemisférico, pues para producir materia prima como la cocaína procedente del triángulo de Sudamérica; la mariguana que se cultiva en todo el mundo bajo distintas modalidades y la pasta del opio que se produce en algunas regiones de América del Norte, América Central y América del Sur, se requieren precursores químicos que, indicó, fabrica Estados Unidos o Europa.

 “Cuando el zapato le aprieta, Estados Unidos recurre al sistema xenofóbico de culpar al vecino de lo que le pasa. No se pone a analizar que cada kilo de cocaína que pasó por México, alguien lo dejó pasar hacia el país del norte. Hemos tenido más muertes por las armas vendidas que bajas en Irak. Se habla de más de diez mil muertos atribuidos al crimen organizado”, informó Morales. El entrevistado enfatizó en que se requiere analizar la posibilidad de que el narcotráfico obedezca a un marco supranacional; con jueces organizados hemisféricamente por todos los países que quieran adherirse a un tratado de esta naturaleza y que éstos sean los órganos competentes de juzgar los delitos que inician en un país y terminan en otro.

El doctor Ignacio Morales Lechuga concluyó que México debiera declinar la ayuda ofrecida por los Estados Unidos porque es una ayuda condicionada, sujeta a certificación, etiquetada. Con esos recursos, dijo, ellos pueden poner en marcha programas que eviten tantas adicciones en su país, pues 35.7 millones de estadounidenses han consumido alguna sustancia ilícita en su vida.

Resumiendo: México pone mano de obra, EU los precursores; México, la droga, EU los adictos; México, los muertos, EU las armas; México la violencia, EU ¿el orden?

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
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María Elena Estrello
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Pedro Ochoa
René Mora
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