La promoción cultural institucional en México Imprimir

Por: Pedro Ochoa

Desde el nacimiento del régimen surgido de la Revolución, José Vasconcelos tuvo clara idea de la promoción de las bellas artes y de la cultura como un concepto central de la nueva estructura política. Desde su creación en 1920, la Secretaría Educación Pública estuvo organizada a través de tres departamentos: Alfabetización, Bibliotecas y Bellas Artes, con el fin de atender las necesidades básicas de la población mexicana en materia educativa y cultural de principios de siglo.

Unos cuantos años después, Vasconcelos fortaleció sustancialmente la política educativa y las acciones culturales del nuevo estado mexicano al agregar a la SEP la Dirección de Educación Estética del Departamento de Bellas Artes (1922), los Talleres Gráficos de la Nación (1923), la Dirección de Arqueología (1924), así como la Estación de Radiodifusión (1924).

No hay que omitir que Porfirio Díaz, había inaugurado años atrás la Academia de San Carlos (donde estudió Diego Rivera con José María Velasco, entre otros), el Palacio de Minería y el Museo de Geología. Los recintos abrieron sus puertas en el marco del Centenario del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía. Sin embargo, poco efecto tuvieron en una sociedad mexicana empobrecida, dividida marcadamente en clases sociales y con más de 90 por ciento de su población analfabeta.

La Secretaría de Educación Pública forjada por Vasconcelos fue el primer esfuerzo institucional mexicano para promover la educación y difundir la cultura a la población mexicana en su conjunto. Las instituciones mencionadas fueron verdaderos motores al ritmo del naciente régimen. Abundan las ediciones populares de los clásicos y se alcanzan a crear dos mil bibliotecas. Es el propio Vasconcelos quien invita a Diego Rivera a pintar los murales de la Secretaría de Educación, con lo que se inicia el movimiento del muralismo mexicano. Al tiempo aparecerían la novela y el cine de la Revolución Mexicana.

Diez años más tarde Abelardo Rodríguez inaugura el Palacio de Bellas Artes (1934). El Presidente Cárdenas establece el primer instituto cultural de proporciones nacionales, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (1939) y Manuel Ávila Camacho abre las puertas del Instituto Nacional de Bellas Artes. Estas dos instituciones, junto con el Instituto Mexicano del Cine, han sido los pilares donde descansa la promoción cultural institucional mexicana. En 1960, Adolfo López Mateos, proporciona un enérgico impulso a la difusión cultural y crea el organismo coordinador de los institutos culturales, la Subsecretaría de Cultura, dependiente de la Secretaría de Educación Pública; inaugura el Museo Nacional de Antropología e Historia y el Museo de Arte Moderno, ambos en Chapultepec a sugerencia del maestro Leopoldo Zea e inicia los trabajos de la Dirección de Asuntos Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Luis Echeverría impulsa la cultura popular con la creación del Fondo Nacional para las Artesanías (Fonart) y de la Subsecretaría de Cultura Popular y Educación Extraescolar (1971); crea el Festival Internacional Cervantino y también apoya considerablemente la presencia cultural de Mexico en el Caribe y Sudamérica.

Desde 1960 hasta los ochenta la Subsecretaría de Cultura fue un poderoso agente de la difusión cultural, acumula funciones y organismos, y evoluciona con los siguientes nombres: Subsecretaría de Cultura Popular y Educación Extraescolar (1971), Subsecretaría de Cultura y Difusión Popular (1977), Subsecretaría de Cultura y Recreación (1978) y Subsecretaría de Cultura (1981).

El Presidente López Portillo genera un movimiento importantísimo: crea el Fondo Nacional para las Actividades Sociales (Fonapas), el Museo Nacional de Arte, el Centro Cultural Tijuana y el Museo de las Culturas Populares.

En 1988, Carlos Salinas transforma la Subsecretaría de Cultura en el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes para englobar el quehacer cultural del sector público mexicano. Fundó el Centro Nacional de las Artes y Canal 22, además promovió la exposición Esplendores de Treinta Siglos que recorrió los museos más importantes de los Estados Unidos, incluyendo el Metropolitan Museum of Art.

Por supuesto, esta es una apretadísima síntesis del desarrollo institucional del gobierno mexicano en materia cultural; es quizá solamente una cronología enunciativa. Pero lo importante es el trabajo creativo del pueblo mexicano, sin el cual ninguna de las organizaciones anteriores tendría sentido: la creación es lo que da valor a este esfuerzo.