Tren ligero en Tijuana: utopía, ocurrencia o verdadera necesidad PDF Imprimir E-mail

Por: J. Ignacio Carlos Huerta

Mucho se ha dicho que Tijuana debe tener su tren ligero, metro, trolley, tren elevado, o como le quiera usted llamar. Es un tema que fue considerado en su momento por funcionarios del gobierno estatal de varias administraciones.

Hago un poco de memoria para contarle que por los años ochenta en la administración pública estatal de don Roberto de la Madrid Romandía, se llevó a cabo el proyecto denominado “El Sistema Vial Metropolitano”. En esa época se realizaron obras importantes y necesarias para el desarrollo urbano de Tijuana como fueron los boulevares Las Américas, Fundadores y Cuauhtémoc. También se efectuó la canalización de la II Etapa del río Tijuana.

Desde entonces se hablaba del famoso tren ligero, obra que no pudo concretarse por diversos motivos aunque se llevaron a cabo estudios para el proyecto denominado “Plan de Activación Urbana”, en la administración municipal del XIV Ayuntamiento de Tijuana encabezada por el arquitecto Héctor Guillermo Osuna Jaime, donde se logró una vialidad que enlazaba el Boulevard Industrial con el Boulevard Insurgentes.
En la administración del licenciado Francisco Soto Angli la cual sin duda alguna se constituyó desde mi punto de vista como la más representativa pues hubo verdadera participación ciudadana, se realizó obra pública con amplio consenso de los habitantes de las delegaciones municipales. En ella también se vislumbró la posibilidad de crear el sistema de transporte público mencionado.

El XV Ayuntamiento presidido por el licenciado José Guadalupe Osuna Millán también consideró realizar el proyecto del tren ligero y es con el licenciado Francisco Arturo Vega de la Madrid en donde se crea un fideicomiso presidido por Jesús Torres Acevedo para dar seguimiento puntual a este proyecto ambicioso y presuntamente necesario sobre el tren ligero para Tijuana.

En ese grupo de trabajo se encontraba el actual alcalde Jorge Ramos Hernández, y se llevan a cabo pláticas, viajes, asesorías, presentaciones y una amplia gama de actividades tendientes al fortalecimiento del proyecto. En lo personal participé junto con otros colegas en reuniones para analizar el proyecto organizadas en Palacio Municipal, en el edificio de los colegios de Arquitectos y de Ingenieros Civiles, en hoteles de la localidad y con la Alianza Transportista en el Sindicato de Electricistas en sus instalaciones de La Mesa.

Después de algunos viajes a otros países y a diversas partes de la República como Guadalajara, Monterrey, León, Ciudad de México, y luego de la presentación de estudios presentados por compañías de renombre nacional e internacional, se realizó una maqueta con las propuestas en planos de papel y digitales. También se llevaron a cabo presentaciones en las cámaras empresariales, colegios de profesionistas, clubes de servicio y sociales y en diversas organizaciones para que convocantes y convocados determinarán que era inviable el proyecto. Para entonces, se habían gastado algunos millones de pesos.

Hoy se retoma el tema que ha sido recurrente y ocurrente, que no cuenta con la participación de la gente. La pregunta inicial sería: ¿y el estudio y proyecto integral del transporte público de la ciudad?

Hay que voltear a ver a Chula Vista, California. Ahí podemos obtener varias respuestas a interrogantes, además de captar ideas y soluciones, que tanta falta le hacen a nuestra querida Tijuana en materia de transporte público colectivo.

Continuaremos en el próximo número.

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
Edgardo Leyva
Héctor Castellanos
Héctor Mares
Jaime Martínez Veloz
Marco Antonio Blásquez
María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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