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Por: Lic. Enrique Méndez Álvarez El dispendio de ciertos funcionarios del gobierno del Estado resalta en momentos en que la ciudadanía exige que se encuentren fondos económicos para adquirir equipo técnico que saque del apuro a la dirección de Servicios Periciales de la Procuraduría de Baja California. Resulta que mientras empleados de alto rango en el gobierno de José Osuna Millán gastan dinero de la ciudadanía en banquetes, hospedajes lujosos y entretenimiento, lo cierto es que las investigaciones en torno a los aproximadamente 300 cadáveres disueltos en sustancias químicas, simplemente no prosperan porque se carece del equipo que permita a la ciencia forense avanzar en la identificación de los restos humanos que pudieran rescatarse en las inmediaciones del sitio en el que se eliminaban los cuerpos sin vida. Resulta insultante que familiares de personas desaparecidas tengan que salir a las calles de la ciudad para pedir el apoyo económico a través del boteo, esto con el propósito de reunir 160 mil dólares que cuesta el equipo de laboratorio, que determinaría saber con exactitud a quienes pertenecen los restos de personas que buscan los peritos de la Procuraduría de la Nación. Mientras funcionarios erogan miles de dólares en los conceptos arriba mencionados, lo cierto es que muchos bajacalifornianos sufren miseria, abandono oficial y desatención. En evidencia quedan quienes prometieron ser la mejor opción para el pueblo. Simplemente han fallado. En el rubro quizá más importante de una investigación del delito, como lo es la ciencia forense, ha quedado claro que la entidad está en pañales aún y cuando se cuenta con gente muy capacitada en Servicios Periciales, éstos no rinden lo que debieran pues carecen de las herramientas necesarias para tal efecto. Va muy aprisa el segundo año de la administración de Osuna Millán. Con ello crece la expectación de que en un periodo más corto empiecen a verse con claridad los frutos del trabajo del egresado de la UABC; el hombre que llegó de otra entidad a prometer que resolvería muchas de las carencias de quienes creyeron en él y que por eso le hicieron ganar con un amplio margen en las urnas cuando enfrentó al entonces gigantesco Jorge Hank Rhon, mismo que ahora ni siquiera puede cruzar a Estados Unidos. A Osuna Millán le sobra fibra para trabajar. Solo, no puede y menos si quienes le ayudan prefieren la buena vida a costillas del pueblo.
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