Diseñan en el Consejo de la Judicatura reglas transparentes para designar jueces PDF Imprimir E-mail

Por: Alberto Lucero Antuna

En diciembre de 1994 a raíz de la reforma que modificó la estructura del Poder Judicial se creó el Consejo de la Judicatura Federal, órgano en teoría – al menos en su inicio -, con la misma jerarquía que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al que le otorgaron facultades para administrar y vigilar a los juzgados y tribunales federales, así como para designar mediante un sistema de carrera a los nuevos jueces.


Antes de dicha reforma los ministros de la Corte tenían la facultad de designar literalmente por "dedazo" a jueces y magistrados federales de todo el país. A partir de la creación del Consejo, los juzgadores comenzaron a ser designados mediante concurso. De 1994 a 2006 las reglas cambiaron de un concurso a otro, lo que al final generó protestas e impugnaciones.

Producto de inconformidades y luego de una serie de acuerdos, el Consejo y la Corte delinearon nuevas reglas que pretenden aplicarse en el futuro. Los actuales concursos para llegar a ser Juez de Distrito o Magistrado de Circuito son muestra de una apertura en el Poder Judicial Federal, lo cual hace unas décadas era impensable.

Antes de la reforma judicial de 1994 para ser juez (y después magistrado), sólo existía un camino: pasar por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mostrar que el secretario tenía madera para tales cargos, y esperar turno en las designaciones que efectuaban los ministros directamente.
Los secretarios de juzgados y tribunales, junto con litigantes y académicos prácticamente quedaban descartados: eran excepción. Las designaciones nada tenían que ver con la carrera judicial. Hoy es otra historia.

De manera democrática es posible acceder a los cargos de juez o magistrado de la Federación. Basta reunir ciertos requisitos (tener 30 o 35 años de edad, ser licenciado en Derecho, sin antecedentes penales, etc.) y es viable participar en los concursos por oposición. Muchos concursos son reservados para los integrantes del Poder Judicial Federal pero también se han hecho concursos abiertos en los que participan litigantes, académicos y funcionarios del Poder Judicial de las entidades federativas.

Actualmente, se realizan concursos de oposición para Magistrados de Circuito en donde fue reservado el ingreso para jueces de Distrito con cierta antigüedad. Tales concursos constan de un proceso dividido en tres fases. En la primera se resuelve un cuestionario de 50 preguntas complejas, basado en un banco de mil preguntas.

Las interrogantes están relacionadas con la jurisprudencia de la novena época de la Suprema Corte de Justicia. Con ello se busca que el futuro magistrado se encuentre actualizado y compenetrado con la jurisprudencia vigente. Esta primera fase es calificada vía lector óptico en presencia del sustentante y todos los resultados se publican inmediatamente.

A la segunda etapa sólo acceden quienes obtienen un puntaje mínimo de 80 puntos. Ésta consiste en resolver un caso real donde se califica la técnica jurídica en la sentencia que elabora el participante; además, se hace un examen oral, - público para mayor transparencia -, sobre un temario amplísimo de todas las materias. Es decir, se requiere que el concursante sepa resolver un juicio y conozca a fondo el derecho. La sentencia elaborada es marcada con códigos de barras para evitar que quienes lo califican se enteren quién lo hizo.

Los últimos resultados se evalúan junto con todos los factores del desempeño del funcionario en el que se incluyen antigüedad, carrera judicial, grado académico, actualización legislativa, desempeño en el cargo (se subdivide en laboral, administrativo y judicial), verificar si ha sido sancionado y si ha realizado publicaciones jurídicas. De modo que se toman en cuenta todos los aspectos relacionados con la función.

Los nombres de los participantes que inician y pasan a las siguientes etapas son publicados en el Diario Oficial de la Federación. De este modo, si existe alguna objeción por conducta indebida u otro motivo, puede hacerse valer ante el Consejo de la Judicatura Federal. Incluso, en los recientes concursos de magistrados, integrantes de la sociedad civil Iluminemos México presenciaron el mecanismo para obtener las 50 preguntas de la primera etapa. Por su parte, en el concurso para magistrado realizado a mediados de 2008, la primera etapa fue presenciada por periodistas de diversos medios.

La labor que desempeñan jueces y magistrados federales es muy delicada. Dependiendo de la etapa procesal y del tipo de juicio, en ambos cargos se pueden dictar resoluciones inapelables. De ahí la necesidad de seleccionar cuidadosamente a quienes desempeñarán tal función.

La elección por medio de estos concursos muestra la transparencia, apertura y modernidad de nuestro Poder Judicial. Sin estos concursos abiertos y transparentes, muchos de los actuales funcionarios judiciales jamás habrían obtenido su designación.

La democracia se ha anidado en el Poder Judicial Federal: eso redunda en su credibilidad ante la sociedad.
 

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
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