Emiliano Zapata ¡cómo nos haces falta! PDF Imprimir E-mail

Por: Alejandro Vizcarra

    En el año 2005 el entonces Diputado Federal, Jesús González Schmall, integrante de la Comisión de Legislativa que investigó a los hermanos Bibriesca hijos de Marta Sahagún, esposa del Presidente Vicente Fox, me pidió que viajara al poblado de Loreto para verificar si efectivamente se estaban construyendo 6 mil viviendas. Entre los legisladores existía la presunción de que funcionarios federales estaban involucrados en la comercialización de terrenos que, en el papel, pertenecían a ejidatarios de esos sitios.

    Desde Tijuana, acudí presto a verificar tal situación haciéndome acompañar por un amigo economista que, por esos días, se trasladaba a Baja California Sur para cumplir una labor administrativa en el Gobierno de esa identidad. Al llegar a Loreto una tercera persona nos llevó a un lugar ubicado 15 kilómetros al sur del poblado donde confirmamos que, efectivamente, se estaban construyendo las 6 mil viviendas.

    El complejo registraba un avance de 30 por ciento en construcción y habitación. Todas estas casas estaban debidamente urbanizadas (luz, agua, drenaje y calles). Pero la mayoría de las viviendas eran habitadas por familias de nacionalidades canadiense o norteamericana. Durante nuestra estancia no logramos conocer u observar a ningún mexicano con domicilio en ese fraccionamiento. Los únicos compatriotas que vimos eran albañiles, plomeros o electricistas. Hasta los ingenieros y arquitectos que dirigían las obras eran anglosajones.

    ara nuestra sorpresa nuestro guía nos llevó a otro proyecto ubicado al norte de Loreto, a 10 kilómetros de distancia, donde se planeaba construir 10 mil viviendas con centros comerciales y campos de golf. No resulta obvio insistir en que las compañías que llevaban a cabo las obras eran extranjeras.

    Acudimos al lugar y nos enteramos que una porción de varias hectáreas ubicadas en la playa más hermosa de la Bahía de Loreto se encontraba completamente cercada por una serie de vallas de alambre que dificultaban el acceso hacia el mar. Imagínese usted un laberinto. En el propio centro de estos terrenos habitaba una familia, la cual tenía toda su vida en este lugar. Un lugareño nos manifestó que los terrenos le pertenecían a su gente desde que vivían sus bisabuelos y que contaba con los títulos de propiedad correspondientes. Pero funcionarios corruptos lo estaban presionando para que los abandonara cercándole la propiedad para que sus animales, chivos y vacas, no pastaran. La idea era que la necesidad y el hambre lo obligaran a retirarse de tan valiosas tierras.

    La península de Baja California es uno de los lugares más bellos y singulares del mundo. Lo digo con todo orgullo, pues mi madre es nacida en el sur de la península. Yo nací en Mexicali y no he conocido paisajes más hermosos que estos. El desierto y el mar; las bahías y lagunas; los esteros, la fauna y la vegetación. Todo esto se encuentra en riesgo hoy día pues las autoridades permiten la construcción de desarrollos turísticos que vulneran el equilibrio ecológico de la región.

    Primero hubo cambios radicales en el entorno bajacaliforniano, por ejemplo, al construir campos de golf que requieren del vital líquido que escasea, el agua. Así, de lo ecológico se trasciende a lo social. Existe voracidad de inversionistas sobre propiedades que en el futuro “¡valdrán millones de dólares!”. Es necesario convencer por la buena o por la mala que los propietarios legítimos vendan a precios ridículos y, por último, dejarlos fuera de la tajada del importante negocio que planean desarrollar. Al final, podemos vaticinarlo, los negocios no prosperarán más que unos cuantos años, pero el daño social y ecológico perdurará por muchas décadas.

    El año pasado por cuestiones de salud viajé a un pequeño y encantador sitio cercano a San Felipe, Baja California. Ahí conocí a Don Ramón, un pescador de 60 años que completaba sus ingresos como curandero. Me platicó de la problemática que viven los pescadores. Me dijo que funcionarios corruptos de la Secretaría de Pesca inventan vedas y restricciones de las salidas al mar con miles de pretextos. De esta manera les obligan a vender sus viviendas, pues existen en los lugares donde ellos habitan proyectos importantes para construir zonas hoteleras, complejos habitacionales para extranjeros, así como lujosas áreas para la práctica del golf.

    Justo antes de llegar a San Felipe, es posible observar un campo de golf. Imagine usted el contraste: un oasis verde en medio del desierto. ¿De dónde sale la energía eléctrica y el agua para sostener esta ilusión? Ahora considere a propietarios de terrenos a lo largo de la carretera que tienen que arreglárselas para vivir sin luz y sin agua corriente. Y la respuesta de las dependencias siempre es negativa. Hay lugares de la península a donde el desarrollo no llega.

    A finales del siglo XIX Porfirio Díaz obsequió a un alemán, Luis Huller, todo el territorio que corresponde al Estado de Baja California, desde el paralelo 28 hasta la frontera internacional. Poco importaron los pueblos y rancherías que ya existían en la región. Huller alcanzó a hacer muy poco en la región y al final su compañía fracasó. Pero la idea de que en manos de un solo propietario estuviera el control de uno de los estados más grandes de la República resulta insultante. Esa era la idea de desarrollo y modernidad que Díaz tenía. Dejar que otros realicen lo que nosotros “no” sabemos hacer.

    Uno de los motores de la Revolución Mexicana fue el derecho de los de abajo sobre el suelo en donde vivían y trabajaban. ¡La tierra es de quien la trabaja! Es mucho más que un lema institucional, es el anhelo de las personas de ser dueños de un patrimonio. Sin embargo, el ideario de las últimas cuatro administraciones federales se parece más al mandato de Porfirio Díaz que nunca. Carlos Salinas se encargó de reformar el Artículo 27 Constitucional permitiendo que la iniciativa privada intervenga en los negocios del ejido.

    Además, el abandono al campo entre otras consecuencias ha provocado que a pesar de que nuestros ancestros domesticaran al maíz, tengamos que alimentarnos de grano importado o transgénico. Nuestro maíz, el que nos regalaron las culturas prehispánicas con amplia diversidad en especies, capaces de crecer en todos los climas y enfrentar diferentes enfermedades gracias al mestizaje, está en riesgo de desaparecer por dos razones: cada vez se cultiva menos y es sustituido y exterminado por granos estandarizados y alterados genéticamente.

    Aunado a ello, el suelo ha dejado de estar en manos de quien lo trabaja. Amparados en la demagogia de la modernidad, el libre mercado y la eficiencia, las autoridades han abandonado tanto al campo como a los productores. Además, les presionan para vender o no los defienden cuando son despojados. Las tierras van a dar a desarrollos urbanísticos, al turismo o a trasnacionales como Syrgenta, Bungle, ADM, Arcor, Unilever, CarGill y Fargo. Estas empresas extranjeras incurren además en el monopolio pues no sólo poseen tierras sino que también producen y comercializan los granos que los campesinos tienen que vender. Este 2009 será un parteaguas. Al dejar de llegar los dólares del norte muchos propietarios optarán por malbaratar sus propiedades y, entonces sí, habrá muerto definitivamente el ideario revolucionario de Zapata.

    Y no paramos ahí. El 2009 inicia con un paro de pescadores que se rehúsan a salir al mar por el alto costo del combustible. La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación ha propuesto la eliminación de subsidios al diesel marino con el pretexto de la baja eficiencia de la flota marina. Esto, agregado al exagerado aumento en el costo del combustible durante el 2008. Sin embargo, no contaban con que la industria pesquera en su conjunto conformaría un frente en contra de la autoridad federal. Cámaras y agrupaciones pesqueras en diferentes estados de la República convocaron a un “paro de flotas”, para que los barcos no salgan a pescar en las costas mexicanas.

    En otra realidad, en otro país que también se llama México, Sagarpa anuncia “apoyos sin precedente” al sector pesquero para 2009. Señala que promoverá la utilización de tecnologías verdes en granjas acuícolas, la sustitución de naves viejas y obsoletas e incluso habla de posibilitar el acceso de los pescadores y sus familias al diesel a precios más bajos que Canadá y Estados Unidos.

    El costo del diesel no sólo es alto. Vea usted, a principios del 2007 se pagaban $3.50 pesos por litro. Desde entonces, ya se peleaba un subsidio para el mismo. Después de la crisis que golpeó a los combustibles, lo cual llevó a varias aerolíneas a la quiebra fue que se desataron las alzas a los petrolíferos. El paro parece alcanzar en esta fecha, a dos millones de personas entre pescadores, armadores y trabajadores que dependen de esta industria en el océano Pacífico y en el Golfo de México. El objetivo es muy concreto, lograr que el gobierno federal intervenga de algún modo en el precio del diesel. Tal como lo señala Michel Luna, Consejero Nacional de la Unión de Armadores del Litoral del Pacífico Mexicano, el litro de diesel alcanza $7.33 pesos. En una salida al mar los costos alcanzan 80 mil pesos lo cual sumado con el resto de los gastos suma 200 mil pesos.

    Pero bueno, al Presidente Calderón la bronca seguramente no le llegará. Y no sólo eso, Ramón Corral de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), ofrece declaraciones que rayan en lo chusco pero que son muestra de la mentalidad evasiva de los funcionarios que nos gobiernan hoy día. Minimizando el problema de los pescadores, pero también el problema de fondo – la crisis de la industria pesquera en México –, sólo atina a descalificar el paro, así como declararlo inexistente apoyándose en el calendario y las matemáticas. “No es un paro real, es un movimiento que normalmente se da por condiciones naturales de la época", dice Corral. Lo mismo sucede con su superior Alberto Cárdenas, titular de la Sagarpa quien sólo atino a contestar a los representantes de la industria pesquera: “Yo no llevo broncas al Presidente”.

    Cárdenas y Limón no alcanzan a comprender el asunto pesquero, pues parecen estar más atentos a ruedas de prensa y boletines de prensa con autoelogios que les garanticen continuidad en la burocracia gubernamental mientras llega un mejor puesto. Poco a poco la inconformidad que la crisis económica y la ineptitud de los funcionarios van despertando entre la población será imparable. No sólo son los pescadores, también agricultores y campesinos tienen sus propias molestias. El problema está en la falta de soluciones, de políticas de largo plazo que permitan la planeación, pero también de corto y mediano plazos que ofrezcan una salida efectiva a los problemas.

    Tal es la razón del titulo de este artículo. Entre privatizaciones, concesiones ante inversionistas privados extranjeros, ante la degradación ecológica, así como la destrucción de la ya de por sí comprometida soberanía alimentaria, ¿dónde quedó el ideal de Emiliano Zapata que medianamente se había incorporado en las políticas gubernamentales de este país? Hace falta un gobierno que tenga sensibilidad e inteligencia necesarias para que sus respuestas no hagan mofa de sí mismo. Y sobre todo hacen falta soluciones. Si la mentalidad de los miembros del gabinete presidencial es la de no molestar al Jefe del Ejecutivo ¿sabrá Calderón que vivimos en crisis?

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
Edgardo Leyva
Héctor Castellanos
Héctor Mares
Jaime Martínez Veloz
J. Ignacio Carlos Huerta
Marco Antonio Blásquez
María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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