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Por: Karla Verónica Gutiérrez / Sistema Informativo PSN Canciones, poemas, poesías, cartas, mensajes, flores, chocolates; desde el regalo más sencillo hasta el más costoso y extravagante, ¿qué no se ha hecho por amor? Todo con tal de demostrarlo, pero ¿qué es?
Encontrar una definición como tal sería imposible porque cada quien lo entiende de manera diferente. Asimismo, sería una utopía conjugar todos y cada unos de los elementos que nos llevaran a asegurar que “eso” sí es amor.
Amistad, lealtad, entendimiento sexual, atracción física y más, podrían significar para algunos el verdadero amor. No obstante, habrá quienes no sientan alguno de estos aspectos y aún así, sentir amor por la otra persona.
Romántico, apasionado, de compañeros, de amigos, hermanos, cualquiera que sea el tipo de amor, se manifestará en forma distinta y con características diversas, de acuerdo a cómo hayamos aprendido: a demostrarlo o no.
Hay quienes afirman que “el amor es la fuerza que mueve el mundo”. Otros sostienen que “el amor lo puede todo”, aunque hay quien asegura que “de amor nadie se muere”. Hasta ahí quedamos igual, éstas son sólo frases populares, lugares comunes. Luego entonces ¿qué es el amor? De acuerdo a las experiencias vividas no faltará aquel ser humano que diga “el amor duele”, así como “el amor es cruel”. A ello debemos sumarle la edad en la que se está experimentando ese sentimiento.
Quizá para una persona de 30 años lo que siente el enamorado de 15 no es amor, pero para este último sí lo es, aunque lo vive de distinta forma, como lo hemos experimentado todos a esa edad, algunos más otros menos. Esa locura indescriptible nos lleva de la alegría al llanto, del ayuno a la melancolía, y de la perpetuidad al olvido, pero siempre con posibilidades de volverlo a recordar haya sido buena o mala la experiencia, pues el amor deja huella.
Y es precisamente en este mes al que la mayoría llamamos “Mes del Amor y la Amistad”, donde ponemos de manifiesto de todas las maneras posibles “eso" que sentimos por quienes decimos amar: nuestra pareja, los padres y amigos, y hasta por quien acabamos de conocer. De acuerdo a lo declarado por la psicóloga María Esther Reyes, el amor no se da con el solo hecho de ver a una persona, lo que hace la diferencia entre el enamoramiento y el amor. Y es que este último, asegura Reyes, es una decisión que con el tiempo y madurez se aprende y sobre todo aceptando que la perfección que en ocasiones se busca para el amor no existe. “Algunas personas idealizan el amor, viendo en los otros lo que han dejado de ver en sus parejas, sin darse cuenta que así como idealizan algo en alguien, lo harán con otro y con otro, buscando lo que ya tienen pero no lo han volteado a ver”. Porque cuando se es joven e inmaduro - en algunos casos mayores e inmaduros igual -, se experimenta con el amor, mientras que al adquirir experiencia se va a aprendiendo a amar y/o reconocer y valorar lo que se tiene. “El amor hacia la familia, amigos o pareja tiene que ver con la confianza, la lealtad, la disposición, voluntad que se tenga para quien decimos amar, incluso la propia vida. Hay que tener disposición para ver lo hermosa que es, y lo que día a día nos ofrece aún en los tiempos difíciles. Eso es amar, lo mismo sucede en las otras áreas de nuestra vida: estar en los tiempos buenos y los que nos parecen no serlo” afirma Reyes. El psicoanalista Erich Fromm, afirma que el amor es un arte que requiere conocimiento y esfuerzo. Señala el autor del libro El arte de amar, que habrá quien sienta un amor de manera inmediata pero que ese sentimiento de unidad e intimidad único es por su misma naturaleza, poco duradero. Y lo anterior muy probablemente tenga que ver con la manera en cómo hemos sido educados, porque desde pequeños se nos enseña a hablar, leer, escribir, y se nos guía para sacar adelante una carrera universitaria. Muy pocas veces se nos enseña a amar. “No mal interpretemos, el amor es sinónimo de unión más no de ser uno solo al grado de perder individualidad. Los celos enfermizos y ser posesivos, tiene más que ver con la pasión que con el amor. El amor es un sentimiento de libertad, no se da de manera arrebatada sino una disposición genuina donde se piensa en dar más que en recibir”, concluyó María Esther Reyes. Y es que la necesidad de dar y recibir amor es quizá el común universal de todo ser humano. En seguida, algunas definiciones ofrecidas por algunos entrevistados: • “Es el único sentimiento que tenemos los seres humanos para sentirnos casi perfectos, disfrutándolo con todos nuestros sentidos y con el corazón”. Claudia, 40 años.
• “El amor es un sentimiento, hay quienes dicen que es una decisión. Y creo que se siente por quien es uno correspondido, quien comparte la misma filosofía de vida y se compromete a caminar junto a tí, fijándose metas en común, sin perder autenticidad. El amor se riega todos los días, no es una posesión”. Andreína, 43 años.
• “El amor es un dolor en el estómago”. Edgardo 28 años.
• “El amor es algo vivo, no se puede contener, no se puede limitar y menos robar. Es compromiso, saber que tu corazón se llena de sentimientos y palabras. Es dar y sentir vida, es tener fe, compartir, sacrificios y acuerdos, reconociendo defectos y virtudes con humildad”. Monique, 37 años.
• “Es algo que te hace hacer algo por alguien”. Eduardo, 41 años.
• “El amor es un estado de ánimo”. Carlos, 35 años.
En lo personal y para todas aquellas personas que tenemos la hermosa bendición de ser padres, hijos, tíos, nietos, cuñados, amigos, novios, pareja, esposo, sea cual sea el nombre que se desee dar, poder ser todo: esto es amor.
Saber que aún sin el contacto diario, bastará con llamar para que familiar o amigo, incluso un conocido nos brinde tiempo y apoyo, eso es amor. Amor es usted quien nos lee, quien se toma la molestia de hacer sus comentarios y sigue nuestro trabajo.
Los compañeros de trabajo, quien con una sonrisa incluso con una mirada, dicen mil palabras.
Nuestros jefes, que no tienen por qué decirlo, pero con el hecho de apoyar lo que hacemos, nos lo demuestran.
Los amigos que siempre están ahí, con definiciones tan personales.
La familia, incondicional.
Los hijos, nuestra extensión.
La vida misma. Es un amor constante.
Porque el amor lo tenemos todos, vive dentro de nosotros sin concepto único, pero sabemos que existe cuando nuestro entorno es feliz y nos sentimos plenos.
¡Viva el amor los 365 días del año!
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