| La relación entre México y Cuba, en franca mejoría |
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Por: Jaime Martínez Veloz Plegado en forma incondicional a los intereses de Bush, el sexenio de Vicente Fox asumió frente a Cuba un papel de patiño de los intereses del gobierno norteamericano y se prestó a realizar toda serie de tropelías e imprudencias que jamás el pueblo mexicano tenga memoria de presidente alguno. El Grupo de Amistad de la Cámara de Diputados nos entrevistamos con el Embajador de Cuba en México, Don Jorge Bolaños, para comunicarle nuestro deseo de estrechar las relaciones entre ambos países. Le manifestamos nuestra decisión de realizar un viaje a La Habana con una agenda precisa de actividades, que permitiera a los legisladores mexicanos conocer de voz del propio pueblo cubano y de sus dirigentes la opinión sobre los diferentes temas y tópicos de interés común. Cada legislador que decidió participar en esta actividad lo hizo por decisión propia. Nadie fue obligado y cada quien en forma personal pago el costo de su viaje a la isla. De esta manera, un grupo plural de más de 150 legisladores se hizo presente en La Habana en el mes de enero del año 2002. La agenda pactada se cumplió puntualmente. Realizamos reuniones de trabajo con los ministros de Relaciones Exteriores, de Economía, con Parlamentarios de la Asamblea el Poder Popular; visitas a los centros de desarrollo tecnológico, a las escuelas y becarios mexicanos que estudian en la isla, así como entrevistas con los integrantes del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. Estas actividades conformaron una experiencia interesante para aquel grupo plural de legisladores que decidió conocer de cerca las vivencias del pueblo cubano. Más habíamos tardado en irnos, que en desatarse una campaña ofensiva e insultante del gobierno de Fox a través de los medios de comunicación de la derecha mexicana. La respectiva campaña infamante, no dejó a los legisladores que habíamos decidido acercarnos a ver de cerca la experiencia cubana inermes de utilizar adjetivo alguno. Después de este viaje a Cuba las autoridades mexicanas en el poder aceleraron el proceso de confrontación con el gobierno cubano: el “come y te vas”; la visita de Fox investido como Jefe de Estado con la disidencia cubana, así como el voto de México en Ginebra en contra de Cuba, marcaron una etapa de torpezas, confrontaciones y tensiones entre ambas naciones. La estulticia llevada al extremo por un presidente del que hoy se conocen trastornos emocionales, ocasionó que los asuntos entre México y Cuba llegaran a un extremo peligroso y delicado. La expulsión de México del Embajador de Cuba, Don Jorge Bolaños, constituye uno de los actos más bochornosos de la política exterior mexicana. Reducida a su mínima expresión, se puso en peligro la relación entre México y Cuba, luego de concluir la administración foxista. El empuje y la decisión del pueblo mexicano fue el único impedimento que tuvo Vicente Fox para romper relaciones diplomáticas con Cuba. La solidaridad del pueblo mexicano fue más fuerte que los deseos “rupturistas” del foxismo. La actual administración federal, aunque del mismo partido que la anterior, reconoció que tenía que recomponer los desatinos de su antecesor. La primera señal para una recomposición de la relación entre los gobiernos de ambos países, fue el nombramiento de un embajador mexicano con experiencia, trayectoria y capaz de ir pegando poco a poco la cristalería fina, rota por el foxismo. Las designaciones de Gabriel Jiménez Remus, como Embajador de México en Cuba y de Manuel Francisco Aguilera de la Paz, como Embajador de Cuba en México, fueron bien recibidas por sendos gobiernos. Los diplomáticos mencionados han realizado un trabajo constructivo en beneficio de los países que representan. El proceso de acercamiento entre ambas naciones ha llegado a ser cauto, sincero y efectivo con amplias perspectivas para las dos naciones y ha culminado en una primera etapa, con un encuentro bilateral entre los mandatarios de México y Cuba en el Marco de la Cumbre de de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, realizada en Brasil, donde los mandatarios cubano y mexicano se reunieron y establecieron una agenda de trabajo y una invitación entre los homólogos para que visiten sus respectivos países. Por el bien de todos los mexicanos y los pueblos de América, la reconstrucción total de las relaciones entre México y Cuba es un imperativo nacional, que sepulte para siempre la etapa más vergonzosa de la diplomacia mexicana. |