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Por: René Mora La Selección Mexicana de Fútbol inicia este mes de febrero su camino final rumbo a la Copa del Mundo Sudáfrica 2010 en donde se espera una eliminatoria muy difícil y complicada para el Tricolor. Como se recordará, la Selección Mexicana se clasificó al hexagonal final de la Concacaf como el peor equipo de los seis que integran el grupo, dejando muchas dudas en su desempeño y una gran desilusión entre los aficionados que siguen a su equipo en las buenas y en las malas. El accionar del Tricolor ha dejado muchas dudas y esto no es nuevo. Ya desde el proceso final de la era Lavolpe era evidente y creció en la época de Hugo Sánchez cuando participaron tanto en la Copa Oro como en la Copa América. Y para males, el proceso de Hugo fue cortado cuando no se logró clasificar a los Juegos Olímpicos. En su lugar, llegó el sueco Sven Goran Ericksson como Director Técnico, con una aparente unificación del gremio futbolístico mexicano. Sin embargo, pese a que los aficionados dieron todo el apoyo tanto a técnicos como a tricolores, fue poco lo que pudieron hacer. Durante muchos años los aficionados decían que México necesitaba tener jugadores que participaran en el fútbol europeo para tener roce internacional; “codearse a otro nivel” y así poder llegar con mas fuerza a la Selección. Una vez que los futbolistas se fueron a jugar al viejo continente, las cosas se complicaron para el Tricolor por diferentes motivos. Uno de ellos es que la mayoría de los jugadores - por no decir todos -, han sido banca o están lesionados en sus equipos y otros más regresan a la Selección con aires de grandeza. El resultado finalmente fue contraproducente. De hecho, el único que juega con mayor regularidad en el fútbol europeo es Andrés Guardado, por encima de Franco, Bravo, Márquez, Castillo, Dos Santos y el que usted me mencione. Algunos, como Galindo y Pardo decidieron regresar a México con Chivas y América; mucho antes lo hizo Kikín Fonseca después de un paso fugaz por el fútbol portugués. Enfrentar a Estados Unidos en su territorio, además de El Salvador, Honduras, Costa Rica y Trinidad y Tóbago, no será nada fácil. Tradicionalmente a México estos partidos se le complican demasiado cuando lo hacen en calidad de visitante, además, en los últimos años comienza a perder esa jerarquía que tenía cuando jugaba como local en el Estadio Azteca. Pero a pesar de que estamos a unos días de arrancar la aventura del hexagonal, será necesario que en el fútbol mexicano se logre una unificación total entre los federativos, propietarios de equipos, cuerpo técnico y jugadores para que todos juntos busquen en una buena lid la clasificación de México en la Copa del Mundo. Desgraciadamente, en nuestro fútbol intereses de televisoras, promotores y jugadores, complican todo debido a que en muchas ocasiones toman decisiones por encima del fútbol y se aprovechan de la nobleza de la afición, más aún y sobre todo, de la que esta en la Unión Americana a quien presentan partidos sin ton ni son. Y pese a lo difícil que puede resultar el hexagonal eliminatorio, México tiene todo para clasificarse a la Copa del Mundo. Cuenta una buena liga de fútbol, jugadores de muy buen nivel, un entrenador con conocimientos, pero tienen que creérse que siguen siendo los mejores de la zona. Aunque no se trata sólo de creerlo, sino de demostrarlo en el terreno de juego, que es donde finalmente se ven los resultados de los procesos eliminatorios. Y México debe de ir al Mundial porque además la zona donde participa en la Concacaf, tiene tres boletos directos a Sudáfrica 2010; en adición, un medio boleto que se disputará con quien termine en quinto lugar en la eliminatoria sudamericana. Así que por oportunidades no queda. Sólo es cuestión de esperar y saber si nuestros jugadores fueron capaces de demostrar su grandeza cuando se deciden a jugar al fútbol
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