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Por: Iliana Álvarez / Sistema Informativo PSN - Ramos y Capella, la pelea por el "rating"
El año 2008 sentó una base firme para que el contexto histórico, en su lado negativo, sea quizá inigualable en el mundo entero. Ese año, Tijuana fue tema de múltiples comentarios periodísticos, así como de reportajes televisivos; hubo hasta entrevistas con personajes de la función pública hoy ausentes, como Alberto Capella Ibarra, quien polarizó la atención de medios estadounidenses y de la capital mexicana como pocas veces se ha visto en nuestra ciudad. Sin embargo, los celos del alcalde Jorge Ramos fueron motivo del distanciamiento que rompió por completo la buena fe que entre ambos funcionarios debieron prodigarse ¿Por qué hablamos de lo anterior como primer parte de este reportaje? ¿Por qué tomamos en cuenta dos posturas banales de seres humanos si hay tópicos más importantes qué plantear por encima de las figuras, de los empleados públicos. A pesar de estas sisas importantes ¿por qué iniciamos recordando el melodrama Capella-Ramos? Es superficial por completo, pues tan absurdo y más personal que de interés público fueron las razones que forzaron decisiones entre quienes tienen en sus manos la seguridad. Este es uno de los factores que ha llevado a la ciudad al caos; es el interés político y la simulación de funcionarios, elementos que han significado un perverso socio con la impunidad y complicidad de las policías con el crimen organizado. De todo el panorama criminal, destaca por mucho, el de los asesinatos: el crimen más grave que existe en la convivencia que nos rige. No sólo es asombroso el número de homicidios que se cometieron, sino también la saña de algunos casos. El saldo de víctimas en un solo acontecimiento y otros detalles inquietantes han creado psicosis e indignación; también existe desaprobación generalizada por la impunidad que prevalece, como en los casos de muerte violenta de menores de edad.
Boulevard Insurgentes: corredor de la muerte De los 800 asesinatos registrados hasta la mitad del mes de diciembre, es notable la gran cantidad de casos ocurridos en la misma zona de la ciudad, el boulevard Insurgentes o la vía rápida que corre paralela desde La Presa hacia La Mesa y la Zona Centro. El perímetro entre el boulevard O' Higgins conocido como Benton, así como la entrada al Infonavit Presidentes, fue el sitio más sangriento de los lugares públicos que utilizaron los grupos de hombres armados para cumplir su tarea. Según la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana, en este 2008 murieron al menos 90 personas de forma violenta, entre estos casos destaca la más terrible balacera en la historia de la ciudad, por el número total de muertos: la ocurrida el 26 de abril. En ella, 23 sicarios, entre ellos agentes de la policía al servicio del crimen, murieron después de una discusión que terminó en balacera; tan sólo en dos cuadras de esa zona quedaron nueve cuerpos sin vida, el resto, falleció esa misma madrugada en otros puntos de Tijuana o en el hospital. Todos fueron identificados como secuestradores y gatilleros de dos bandas criminales de la ciudad, incluso, se confirmó la presencia de dos patrullas de la policía ministerial del estatal, una prueba más de la colusión.
Cuerpos alineados, asesinato múltiple Apenas iniciaba la ola de ejecuciones más cruenta, la del último cuatrimestre del 2008, cuando se encontraron 12 cadáveres alineados unos con otros en un lote baldío de la colonia Otay Constituyentes, frente a una escuela primaria. Nunca antes doce cuerpos sin vida habían sido abandonados en un sólo lugar.
La muerte no distingue Hubo policías de Playas de Rosarito y Tijuana afectados por las venganzas y hacer bien su trabajo, o debido a no cumplir acuerdos. Once agentes de Tijuana fueron asesinados, hubo diez de Rosarito; en total en toda la entidad han muerto 37 elementos, contando a federales y hasta a militares, cifra nunca antes registrada en Baja California.
El código que no existe más Hoy como nunca, el llanto de deudos de inocentes muertos se ha repetido en forma cruel y numerosa. Niños que iban con sus padres al momento de ser víctimas de las balas por órdenes de algún líder de la mafia; lejos quedó aquel código no escrito: no tocar a los menores. Hubo quienes circunstancialmente recibieron la metralla como el trabajador de una cerrajería, que a sus 14 años murió porque junto al negocio de su padre, se cometía un triple asesinato y las balas perdidas lo alcanzaron. Y qué decir de los 11 jóvenes que encontraron la muerte mientras estaban de fiesta en el bar Utopía y otro más en el billar La banana loca. Todos, sin motivo alguno fueron atacados por hombres armados. Según las cifras, son 34 el total de menores y adultos inocentes muertos.
Asesinados con saña Hubo más de 20 decapitados y desmembrados. De ellos, por lo menos 7 fueron “entambados” y torturados salvajemente; algunos murieron por asfixia, otros baleados y quizá los más, por dolor. En la categoría de asesinatos con mutilación de partes del cuerpo, en Tijuana y Rosarito, 185 casos. En este renglón se pueden considerar los calcinados, que también tuvieron alguna relación con las mafias. Según autoridades son 25 casos. Y en el último mes, a principios de diciembre se suman dos ejecutados, ambos con el tiro de gracia, además de ridiculizados: a uno de los occisos lo vistieron con ropa de mujer, mientras que el otro fue caracterizado como bebé. Éste último llevaba puesto pañal y chupón colgado al cuello.
¿Y los muertos en motines? Entre los 800 muertos con violencia, debemos mencionar los casos de dos motines del Cereso de La Mesa de Tijuana, oficialmente hubo 24 víctimas. Extraoficialmente, hay quienes calculan estimaciones superiores a los cien casos, quizá nunca se sabrá. Es cierto que en esta larga lista de asesinatos por mandato, es la autoridad federal quien debe intervenir, pero también es verdad que con sesenta afis para un turno completo cubriendo toda la entidad, cómo se puede creer que habrá resultados positivos. Por muy intensa que sea la actividad criminal, es difícil se sostenga el ritmo de ejecuciones como las ocurridas en Tijuana; nadie desea que así suceda, se cree que se han "depurado" seriamente entre ellos. No cabe duda que este 2008 superó a los años anteriores que ya habían causado sorpresa entre los ciudadanos. En el 2007 se registraron 500 víctimas de la violencia, mientras que esa cifra se alcanzó en octubre del año que dejamos. Para terminar la reflexión con un dato oficial más preocupante, entérese de que la Procuraduría de Justicia establece haber resuelto 112 asesinatos, así que otros 700 nadan en la impunidad, que volvió a las funerarias de la ciudad el negocio más rentable del año, dicho esto fuera de cualquier broma.
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