Obama ha dividido el ataque a la crisis en 5 grandes áreas PDF Imprimir E-mail
Por: Jonathan Weisman
 
  • "No sólo se trata de espantar al lobo, sino de buscar un repunte económico"
     Como presidente de Estados Unidos, Barack Obama planea inyectar miles de millones de dólares en la economía a través de gastos fiscales y recortes de impuestos. El paquete de recuperación económica le costará al gobierno estadounidense por lo menos US$600.000 millones en dos años y tal vez alcance la marca de US$1 billón (millón de millones).
 
    Nadie duda sobre la urgencia de lanzar un plan de estímulo fiscal en Estados Unidos. La tasa de desempleo está aumentando, el patrimonio de las personas disminuye y la Reserva Federal se ha quedado prácticamente sin municiones. "Nadie está anunciando que viene el lobo", dice el líder de la mayoría demócrata en el Congreso, Steny Hoyer. "El lobo está en la puerta".
 
    El plan del presidente electo, sin embargo, no se limita a espantar al lobo. Obama ha dicho repetidamente que la crisis constituye una oportunidad para reconstruir la infraestructura del país que ha estado desatendida durante décadas e iniciar políticas cuya negociación en tiempos normales habría durado años.
 
    Obama ha anunciado cinco grandes áreas en su plan: transporte e infraestructura tradicional; construcción de colegios; energía eficiente; acceso a Internet de banda ancha; salud y tecnología de la información.
 
    Mark Zandi, economista en jefe de Economy.com, página Web de Moody's, ha hecho algunos cálculos intentando encontrar la fórmula correcta que cumpla con la promesa de Obama de crear un paquete que genere 2,5 millones de empleos. Según sus estimaciones, un plan de estímulo de
 
    US$600.000 millones salvaría 4,7 millones de empleos que, sin el paquete, serían eliminados en los próximos dos años. Para 2010, un declive de 1,6% en el Producto Interno Bruto podría transformarse en un aumento de 1,9%.
 
    Las transferencias de fondos a los pobres tendrían el mayor impacto porque van directamente al corazón de la economía, señala Zandi. US$1 de asistencia a los más pobres para comprar alimentos produce US$1,73 en mayor crecimiento económico y el impacto surtiría efecto entre tres meses y seis meses, dice Zandi.
 
    Los gastos en carreteras y escuelas también tienen un efecto importante —US$1,59 en crecimiento adicional por cada US$1 invertido—, pero puede haber problemas. Incluso proyectos avanzados, para los cuales ya se han adelantado los estudios de impacto ambiental y que están totalmente aprobados, pueden enfrentar obstáculos impredecibles y sus efectos en la economía no se sentirían antes de 12 ó 24 meses. Pero Zandi dice que, ante una desaceleración tan prolongada, estos proyectos ayudarán a mantener el estímulo vigente durante más tiempo.
 
    Es probable que el plan de Obama enfrente la oposición de muchos republicanos, escépticos de un paquete que podría superar el costo total de la guerra en Irak. De todos modos, por lo que se ha visto hasta ahora, el nuevo gobierno apostará económica y políticamente a lo grande.

Transporte e infraestructura

    En agosto de 2007, cuando el puente I-35 colapsó en el río Mississippi, políticos de ambos partidos hicieron campaña para reformar el sistema de transporte del país, con casi ningún resultado.
 
    El congestionamiento de carreteras, puertos, aeropuertos y líneas ferroviarias está peor que nunca. El tráfico de vehículos prácticamente se duplicó desde 1989, cuando la capacidad de las carreteras sólo se expandió un 6,6%, según estadísticas federales y de entidades del sector.
Las carreteras están viejas y abarrotadas. El pavimento de unos 260.000 kilómetros ha sido considerado inaceptable por el Departamento de Transporte y la Agencia de Gestión de Carreteras de EE.UU. La estructura de más de 153.000 puentes, o casi la mitad del total, ha sido considerada peligrosa o obsoleta.
 
    Los costos de los arreglos son exorbitantes. La asociación de constructoras del sector de transporte y carreteras dice que el paquete de estímulo de Obama crearía empleos a través de proyectos de construcción. Pero la entidad agrega que los gastos no resolverán los problemas de largo plazo. Más allá del estímulo, el gobierno tendría que encontrar US$20.000 millones adicionales anualmente sólo para mantener los niveles actuales de seguridad y flujo de tráfico en las carreteras.

Consumo energético más eficiente

    Las inversiones para mejorar la eficiencia en el consumo de energía en edificios públicos presentan dos ventajas. Los edificios son antiguos y representan un lugar estratégico para dar inicio a una nueva era de consumo energético moderado en toda la economía.
  
    El gobierno de EE.UU. está entre los mayores propietarios de inmuebles del país, observa Bracken Hendricks, experto en energía del Centro para el Progreso Estadounidense, un centro de estudios liderado por el jefe del equipo de transición de Obama, John Podesta. El gobierno "podría, con una única acción, ser más transformador" que cualquier otra entidad en la forma en que se construyen los edificios, dice Hendricks.
 
    Los edificios consumen cerca de un tercio de la energía usada en EE.UU., según datos de la Agencia Internacional de Energía. Y otros estudios han concluido que mejoras en la eficiencia de consumo energético son la forma menos costosa de controlar el crecimiento de la demanda de combustibles fósiles.
 
    Además, en tiempos de crisis, es una buena manera de crear empleos. Un informe de septiembre liderado por Robert Pollin, un profesor de la Universidad de Massachusetts en Amherst, concluyó que una inversión de US$100 millones en actividades relacionadas con el medio ambiente resultaría en la creación de dos millones de empleos.

Construcción y reforma de escuelas
    Desde la época en que Bill Clinton ocupaba la Casa Blanca, los demócratas vienen pidiendo un aumento en el presupuesto para la construcción y reformas de las escuelas del país.
 
    En la última década, lograron US$504 millones en inversiones. El dinero ha ido desproporcionadamente a distritos más ricos, dejando a los estudiantes más necesitados en edificios derruidos, según un estudio de 2006 liderado por 21st Century Schools Fund, un grupo de Washington, D.C.
Aunque los expertos en educación dicen que la construcción de escuelas por sí sola no eliminará las disparidades educacionales del país, puede que ayude a atraer mejores profesores a los distritos de menos recursos. Investigadores del centro de estudios Brookings Institution recalcan que la estructura de salarios no ofrece compensaciones adicionales para que los profesores enseñen en las escuelas más necesitadas, donde es probable que el trabajo sea más difícil. Mary Filardo, directora ejecutiva de 21st Century Schools fund, calcula que una inversión de US$20.000 millones podría ayudar a contrarrestar años de mantenimiento deficiente en escuelas que funcionan en comunidades de bajos ingresos y generaría 250.000 empleos en los servicios de reparación y mantenimiento.

Expansión de la banda ancha

    A mediados de los años 90, durante el auge de Internet, el gobierno de Bill Clinton se preocupó por los efectos sociales y económicos en las familias de bajos ingresos que no tenían el mismo acceso a Internet que las de mayores ingresos, lo que se pasó a llamar la "brecha digital". Durante la gestión de George W. Bush, el debate se trasladó a la competitividad económica y si EE.UU. se quedaba rezagado respecto al resto del mundo en lo que se refiere a la banda ancha, en términos de utilización, velocidad y precios.
 
    Según casi todos los indicadores, EE.UU. ha perdido su posición de líder en los ránkings internacionales. El país ocupa la 15a posición en porcentaje de habitantes con acceso de banda ancha a la Web, según la OCDE. Países como Japón disfrutan de conexiones de Internet más de 30 veces más veloces que las de EE.UU., y generalmente más baratas. Cerca de la mitad del país aún no tiene acceso a la banda ancha.
Inversiones por sí solas no lograrán resolver el problema. Puede que EE.UU. simplemente no tenga competencia en servicios de Internet suficiente como para mejorar el desempeño, una situación que va más allá de inyecciones de efectivo por parte del gobierno.
 
    En el corto plazo, los efectos económicos de una expansión de las redes existentes generarían 97.500 empleos en el sector de equipos de telecomunicaciones por cada US$5.000 millones invertidos, según el sindicato de trabajadores de las comunicaciones de EE.UU. En el largo plazo, una red de altísima calidad podría mejorar la eficiencia de una serie de industrias, dicen los expertos. "Ferrocariles, canales y carreteras se construyeron debido a su importancia para la economía", dice Markham Erickson, director ejecutivo de Open Internet Coalition, una entidad que propone la ampliación del acceso a la Web. "Ahora, Internet es el motor económico".

    Después de lograr una red de Internet más eficiente, Obama ya tiene en mente otro proyecto: la construcción de una red digitalizada y uniforme de historiales médicos que remplace el fragmentado sistema de salud del país y conecte de manera eficiente a sus 700.000 médicos
 
 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
Edgardo Leyva
Héctor Castellanos
Héctor Mares
Jaime Martínez Veloz
Marco Antonio Blásquez
María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
Páginas Web Tijuana