Arte mexicano moderno en San Diego PDF Imprimir E-mail

Por: Pedro Ochoa

    El Museo de Arte de San Diego abrió sus puertas hace unos días a una magnífica exposición de arte mexicano. La exhibición lleva como título Modern Mexican Art y forma parte muy significativa de una colección de piezas de México propiedad del museo.

    Ahí se encuentran representados los grandes maestros mexicanos sobre todo del Siglo XX: me refiero a Diego Rivera, Raúl Anguiano, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, entre otros, así como el costarricense mexicanizado por su obra, Francisco Zúñiga.

    En el caso de los muralistas -Rivera, Siqueiros, Orozco y más tarde Anguiano-, se pueden apreciar además de sus obras que en su mayoría tienen una marcada carga ideológica, las pinturas de caballete, las cuales poseen mayor sentido estético. Excluyo intencionalmente a Tamayo, porque él se entrega únicamente a este último objetivo. Su trabajo conforma un muralismo de gran maestría a través de temas universales, tales como el Hombre y el Cosmos, Dualidad o El Día y la Noche.

    La museografía también es excelente. Está muy bien organizada en función del orden cronológico y estilos prevalecientes. Al centro de la sala, una escultura de proporciones naturales de Francisco Zúñiga con el título Madre e hija sentadas, quienes aparentan ellas mismas estar apreciando la obra expuesta en las paredes.

    Otro acierto del museo es contar - en su colección - con obra de artistas vivos, incluso muy jóvenes; me refiero al caso de Marianela de la Hoz. Originaria de la Ciudad de México y quien ahora radica en San Diego, es considerada una de las artistas mexicanas contemporáneas más importantes.
Un artista sobresaliente es Hugo Crosthwaite, destacado pintor bajacaliforniano. La obra de Crosthwaite que será expuesta en breve se denomina Mujer Cubierta, y fue adquirida para el fondo del Museo de Arte de San Diego hace un par de años.

    La exposición, pues, nos habla del enorme potencial creativo de México; de cómo se ha generado un rostro propio, sobre todo a partir del movimiento social fundamental del siglo XX, me refiero a la Revolución Mexicana ¿Por qué? Este movimiento vinculó a los mexicanos sin distingo de clase, geografía o formación, todos de alguna manera participaron en ella. De este modo, el arte que se produce es necesariamente nacionalista, por la fuerza popular que tuvo la revolución, pero también para alejarse de las tendencias artísticas europeizantes que imperaban en el siglo XIX.

    Cuatro son las grandes expresiones artísticas de la revolución: el muralismo, la novela de la Revolución Mexicana (también con grandes exponentes como Agustín Yáñez, Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán), el cine nacional y la música mexicana. En este renglón y en la época nacionalista destacan Blas Galindo y Pablo Moncayo.

    A través de la exposición, principiantes y avanzados tienen una magnífica oportunidad para disfrutar del arte mexicano: los primeros tienen la oportunidad de acercarse a la obra de artistas que solamente se conocen por nombre o foto. A los conocedores les permitirá encontrar piezas de arte que no es muy común ver en museos de otras latitudes ¿Alguien ha visto la obra Mandrágora de Diego Rivera? Estoy seguro que no muchos.
La noticia positiva es que la exposición queda abierta al público como sala permanente, aprovechemos esta joya.

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
Edgardo Leyva
Héctor Castellanos
Héctor Mares
Jaime Martínez Veloz
J. Ignacio Carlos Huerta
Marco Antonio Blásquez
María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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