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Por: René Mora Hace cinco años contra todos los pronósticos y ante los ojos incrédulos de muchos aficionados, Tijuana ingresó a la Liga Mexicana de Verano; tomó el lugar antes ocupado por Nuevo Laredo y causó un fuerte impacto en todo el béisbol organizado. Llegaron los Tecolotes para convertirse en Toros de Tijuana y en ese momento, quedaron lejos los obstáculos de transportación y horarios con los demás equipos del circuito veraniego. Tijuana comenzó a escucharse fuerte en todos los rincones del país.
Los motivos, variados: Tijuana, un lugar alejado del centro del país y quien por primera vez competía en el circuito veraniego, tenía un éxito que no se miraba en ninguna otra franquicia, inclusive en las tradicionales como Sultanes, Tigres y Diablos, por mencionar sólo algunas. Y es que respaldado con una fuerte mercadotecnia, se fue armando un buen equipo y los aficionados comenzaron a llenar todos los días el estadio del cerro Colorado con un ambiente súper familiar; daba gusto ir al parque de pelota. Tijuana, de la noche a la mañana se colocó en el aparador. Se convirtió en la plaza número uno del país, sus juegos con localidades agotadas y segundo lugar de todo el béisbol de ligas menores, incluyendo equipos de Estados Unidos. Fue un éxito total el deporte del diamante en Tijuana. Aquello era arrollador, impresionante; se llegó a pensar que el rey de los deportes había llegado a la frontera para quedarse. Sin embargo ¡Oh decepción! Al paso del tiempo el gozo se fue al pozo. Las cosas no salieron como se esperaban y aquel éxito poco a poco fue desapareciendo. El equipo comenzó a perder y los aficionados se alejaron del estadio. El ánimo se mantuvo en espera de que las cosas cambiaran un día para bien. Pero los directivos de la Liga Mexicana de Verano - tan comodines como siempre y faltos de visión -, se aprovecharon de un litigio entre los socios del club, a lo que se unió la falta de apoyo gubernamental para que la franquicia de los Potros de Tijuana se cambiara a Reynosa. En torno al litigio, lo más difícil se logró: los socios finalmente se pusieron de acuerdo para finiquitar el problema y buscaron que la franquicia siguiera en la ciudad de Tijuana. Hubo mucho camino por recorrer. Se trató de convencer a los propietarios de equipos de la liga en el sentido que todo estaba solucionado y que el béisbol debía continuar en Tijuana, pues las condiciones estaban dadas para ello. Así lo hicieron. Sin embargo, el apoyo del gobierno nunca fue claro ni contundente. Los directivos decidieron que la franquicia de los Potros se fuera a Reynosa. Finalmente, el último intento que hizo el Gobierno del Estado por salvar la franquicia, fueron patadas de ahogado, pues ya era muy tarde: los directivos de la Liga Mexicana ya habían tomando una decisión al no ver clara la posición gubernamental. Saúl Castro, titular del Instituto del Deporte de Baja California, y quien llevó la propuesta del Gobierno del Estado a la convención de Las Vegas, cae en contradicción cuando afirma que el gobierno ofreció solventar los gastos de transportación aérea de los equipos visitantes, así como ayudarlos en la logística. Más adelante, Castro confesó que en los planes del gobierno “no está meterse ni ser propietario de un equipo profesional, porque esos son negocios”. Entonces, viene la pregunta ¿Existía o no el apoyo para los Potros? Hay quienes sostienen que Tijuana se encuentra en territorio de la Liga Mexicana del Pacífico, en donde debe estar jugando, sin embargo, el circuito invernal tiene más de 15 años sin querer hacer una expansión y juega con ocho equipos. Hay que recordar que en invierno, el frío, la lluvia y la neblina, son los peores enemigos del béisbol en Tijuana. Cuando los Potros se fueron de la Liga del Pacífico, pasaron 12 largos años para que el béisbol estuviera de regreso. Hoy, con la partida de los Potros a Reynosa, tengo la sensación de que pasará nuevamente mucho tiempo para que Tijuana vuelva a figurar en el firmamento del béisbol mexicano. Ojalá no pasen muchos años. Lamentamos la partida de los Potros que nos dieron alegría, espectáculo y entretenimiento; se fueron a cabalgar a otra parte porque simplemente en Baja California se hizo tradición ofrecer poco apoyo a los equipos profesionales. Se fueron en busca de nuevos horizontes y si no, vea usted cuántos han pasado por aquí: Potros en invierno y en verano; Pony y Cerveceros Tecate en la Liga Norte de Sonora o en el futbol con el Inter; Chivas Tijuana, Nacional Tijuana, Gallos Blancos; Dorados de Tijuana, Dragones y Potros en el básquetbol. Los Galgos pudieran correr con la misma suerte. Otros deportes - espectáculo como el boxeo y la lucha libre, llevan el mismo camino, pues son ya pocas funciones las que se realizan en la ciudad. Ni modo, dicen que nuestro mejor aliado es el tiempo. Aquí en Tijuana esperaremos a que los Potros regresen algún día.
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