¿Qué habría sucedido si…? PDF Imprimir E-mail

Por: Carlos Monsiváis

En épocas convulsas (y ésta no es una de ellas), lo frecuente es la huída hacia el pasado o hacia el futuro o hacia cualquier otra de las regiones del tiempo que no sea el presente, que no es región del tiempo sino del espacio, como lo sabe todo apresado en un embotellamiento. Y un juego constante en las fraguas del exilio interior es el de “¿Qué habría sucedió si…?” Ofrezco ahora ejemplos rudimentarios del entretenimiento:
- ¿Qué habría sucedido si Maximiliano le gana la batalla a Juárez?
De acuerdo a la probabilística y entre otras cosas…
- La revista Hola México se habría fundado en 1869 bajo la dirección de Jean El Menekeke Saligny. A sus primeros cien suscriptores, por ley, se les habría concedido el título de condes, sin especificar región, a menos que hubiese un acuerdo numismático con el Menekeke.
- En 1921 se habría autorizado la concesión de veinte franquicias del Castillo de Chapultepec, donde por módicos precios se podrían comprar mantos reales autentificados por la descendencia legítima, monólogos grabados por la emperatriz en el teatro del castillo de Miramar, y, la joya de la corona, un espectáculo de luz y sonido donde se verían las siluetas de don Max y doña Carlota mientras pasan por los jardines. En cada uno de los castillos-franquicia se autorizaría la venta de la única vajilla de los emperadores, y la copia facsimilar del indulto a don Benito Juárez que por desgracia llegó tarde cuando ya había sido fusilado en el Cerro de la Naquiza.
- En 1940 se habría reinaugurado el Paseo de la Reforma (de los Códigos de Etiqueta), cerrado por unos meses mientras se decidía qué marcas de automóviles eran aristócratas y cuáles eran plebeyas.
- La Avenida Juan Nepomuceno Almonte, en honor del hijo de Morelos que fue representante de Maximiliano, que termina frente al Palacio de las Bellas Artes Imperiales, sería reinaugurada cada mes, para recordarle a los súbditos quién fue y qué hazañas cometió don Juan Nepomuceno.
- Los acreditados como caballerangos reales podrían intervenir en el Consejo de Finanzas del Banco del Avío Imperial, siempre y cuando no hicieran mal uso de la información privilegiada, o si lo hacían que nunca lo reconocieran (un aristócrata, como es notorio, es un chismoso que no puede aprovecharse de los chismes, porque si lo hace le quita al chisme su carácter de obra de arte).
- En función del avance de los tiempos, se admitiría que un plebeyo estuviese de pie frente a los nobles, y no de rodillas como hasta ahora.
- Un plebeyo jamás podría casarse con una de sangre azul, si éste no acreditaba el título de Aristócrata Aplebeyado, lo que le permitiría confiancitas de trato.
- ¿Qué habría pasado si Miguel Miramón, el jefe de la derecha ultraconservadora, derrota a Juárez y lo hace huir a Cuba?
De la probabilística:
- El conde de Guadalajara y marqués de Oblatos le habría regalado al cardenal de la entidad 90 millones de pesos con el objeto de que los milagros autorizados se repartieran entre semana y no, como ahora, sólo en sábado y domingo, lo que, de lunes a viernes, provoca cierta incredulidad popular.
- El titular de la PGI (Procuraduría General del Imperio) concedería diez indultos al año para mujeres a las que, por error, se les hubiese practicado un aborto pensando que se trataba de una operación de apendicitis.
- No sería estrictamente necesario que los plebeyos en sus domicilios, si los hubiere, se quitasen el sombrero cada que pasasen frente al retrato del emperador en turno. Sería suficiente con el tatuaje en el brazo.
- La agrupación Provida Eterna explicaría su compra de doce tangas por la módica cantidad de 400 millones de pesos, asegurando que su propósito era impecable: concederle a doce pecadoras la oportunidad de bailar en privado en ropa íntima antes de ser enviadas a las Islas Marías, la antesala del castigo que nunca cesa. El dirigente de Provida Eterna, el marqués de Tanga Jorge S. Limón se llamaría a grave ofensa ante las dudas sobre su honestidad, indicando: a) por ser tan escasas, las tangas son los adminículos más raros y por tanto más caros; b) también, el encarecimiento de las tangas se debe al afán de los coleccionistas de hacerse de objetos moralmente inconcebibles.
- Se realizaría el 140 Congreso de Alabanza a la Ciencia Permitida, con mesas redondas sobre Biología Únicamente Reproductiva, Matemáticas Devotas y Mecánica de Suelos Espirituales. Se transmitirían las sesiones por radio y por los canales de televisión podados de imágenes lascivas.
- Se permitiría la lectura en voz alta de libros de la colección Nihil Obstat, en especial de los clásicos El Coliseo de Roma y el turismo de los mártires, Monja y casada, virgen y mártir (con texto distinto al de Riva Palacio), La multiplicación de los panes, los peces y los latifundios, El dinero nada vale si no se concentra, El llanto en llamas, Los conventos de Río Frío y otros clásicos de la buena voluntad que no se fija en la prosa.
- Se le daría oportunidad a los pupilos de la tercera edad de exhibir la solidez de los conocimientos adquiridos en la infancia. Para eso, no habría necesidad de que dieran señas de senilidad sino, naturalmente, bastaría con que contaran sus experiencias en la escuela primaria, la etapa de la vida cuando desde un cielo pervertido llovían herejes con espadas de fuego, salían de los roperos de las abuelas creencias malignas en forma de correspondencias lujuriosas, evocaciones de la primera vez en que oyeron hablar del sexo, etcétera, etcétera.
-Se modificaría, por resultar ya muy costoso, la práctica de las Damas de Compañía Pedagógica, el nombre adjudicado a las inspectoras de la enseñanza conveniente en la educación primaria y secundaria. Durante más de un siglo, estas Damas de Compañía Pedagógica verificaron la calidad moral de la enseñanza y su utilidad en lo más importante de la vida: las sobremesas. Sin embargo, al crecer desmesuradamente la instrucción primaria, que todavía exige doce años seguidos, la asesoría de las buenas costumbres a la hora del pizarrón resultó presupuestalmente onerosa. Por eso, en 2008 y por vez primera los profesores podrán dar clase a jovencitas, siempre y cuando tengan los ojos vendados y las manos atadas y sin que se fiscalice su integridad espiritual.



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Seguiremos con este juego de las hipótesis.

 

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
Edgardo Leyva
Héctor Castellanos
Héctor Mares
Jaime Martínez Veloz
Marco Antonio Blásquez
María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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