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Por: Arq. Ignacio Carlos Huerta Mucho se habla del origen de Tijuana del siglo XIX, de la fecha del 11 de julio de 1889, del plano del Ing. Ricardo Orozco, del juicio de los señores Machado y de muchas cosas que dan testimonios históricos de nuestra gran urbe. Pero ¿qué pasa si nos damos una vueltecita al centro de la ciudad, al lugar en donde según el plano del Ing. Orozco, da origen al nacimiento de este gran centro de población?, ¿Cuál es el estado de conservación de esa zona?, ¿hasta dónde hemos conservado, tratado, o se le ha dado mantenimiento a las calles primera, segunda, tercera, cuarta, quinta o a las avenidas “A”, Revolución; “B”, Constitución; “C”, Niños Héroes; “D”, Miguel F. Martínez; “E”, Mutualismo y así sucesivamente? Y qué decir de sus edificios grafiteados, anuncios vetustos, cables, postes, luminarias, espectaculares y un sinnúmero de “chatarra urbana”, que en contubernio con un inadecuado sistema de transporte público urbano, en donde ya se apoderaron de las aceras y espacios de estacionamiento que deberían de ser para automóviles particulares que acudan a la zona, simplemente quien ostenta y usa con total exclusividad esos estacionamientos que deberían ser para el público, son los taxis de ruta, camiones urbanos o calafias, que tienen acaparado cerca de 100 espacios convertidos en terminales…¿en que otra parte de la república mexicana sucede esto?.
Y qué decir de los olores provenientes de las alcantarillas o bocas de tormenta y el estado físico en que se encuentran las banquetas…sí, las banquetas, las que son para que transiten, se desplacen y/o admiren al paisaje urbano los peatones. Las banquetas, éste tema de las banquetas del centro de la ciudad es una tristeza el abandono en que Gobierno y sociedad las tenemos, pues simplemente hay que transitar una cuadra para darnos cuenta de los hoyancos, de la falta de tapas de registros, de las anclas o tornillos que algún día tuvieron una luminaria, de los desniveles grotescos existentes en algunas zonas y de la suciedad que impera en varias de ellas… que espectáculo tan lamentable, pues no nada más es difícil transitar, sino que es un peligro para los residentes y visitantes; más aún si ya se tienen algunos añitos de edad, pues los desniveles, suciedad, orificios y en general el estado que guardan, deja mucho que desear para una ciudad que está entre las cinco más importantes del País.
Es necesario, importante, vital, para el desarrollo de nuestra querida Tijuana, que nos enfoquemos a mejorar sustancialmente la imagen urbana y de seguridad de esa zona tan trascendente, llena de historias y leyendas al paso de los años. El centro de Tijuana y muchos tijuanenses, deseamos firmemente que se atienda, mediante un buen estudio y proyecto, en donde participen todos los sectores sociales en concordancia con el Gobierno, para atender con profesionalismo y eficacia, al área que da origen al nacimiento de Tijuana... Su centro.
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