"No bajaremos la guardia ante la crisis" PDF Imprimir E-mail

Por: Ben S. Bernanke

Como los estadounidenses bien saben, los desafíos que enfrentamos en los mercados financieros y en la economía son extraordinariamente complejos e históricos. Sin embargo, creo firmemente que con las acciones que los dirigentes anunciaron seremos capaces de afrontar esos retos.
Nuestra estrategia continuará evolucionando y será refinada y nos adaptaremos a los nuevos desarrollos y a los inevitables reveses. Sin embargo, no vamos a bajar la guardia hasta que hayamos logrado nuestras metas de reparar y reformar nuestro sistema financiero y, por ende, restablecer la prosperidad de nuestra economía.

Durante el último año la Reserva Federal utilizó enérgicamente todas sus facultades y autoridad para tratar de ayudar a la economía en este difícil momento. Los bancos centrales de todo el mundo también han consultado y cooperado de cerca en formas sin precedentes a reducir las tensiones en los mercados financieros y reforzar nuestras economías. Vamos a seguir haciéndolo. Sin embargo, claramente ha llegado el momento de una solución más extensa y comprensiva.

La historia nos enseña que la intervención del gobierno en tiempos de crisis financiera llega a veces muy tarde, por lo general en un punto en el que la mayoría de las instituciones son insolventes o a punto de serlo. En estas condiciones, las consecuencias y costos de la inercia y la inacción pueden ser asombrosas. Afortunadamente esa no es la situación que encaramos hoy.

El Congreso y el Gobierno actuaron en un momento en que la mayoría de las instituciones financieras, aunque presionadas duro por las volátiles y difíciles condiciones del mercado, se mantenían capaces de cumplir con su función fundamental de proporcionar nuevo crédito para nuestra economía. El rápido tránsito de la legislación de rescate financiero hizo posible el paquete de medidas cruciales que se dieron a conocer el martes. Estos pasos nos permitirán restablecer el normal funcionamiento del mercado y estimular el capital privado a seguir apoyando la revitalización de los mercados financieros.

También me parece alentador que estemos viendo no sólo una respuesta nacional, sino una respuesta mundial a la crisis, en consonancia con su naturaleza global. De hecho, el pasado fin de semana los ministros de finanzas y los directores de los bancos centrales del G-7, los países industrializados, anunciaron un amplio plan para descongelar el crédito y los mercados monetarios, incrementar el capital en los bancos y otros intermediarios financieros, y proteger los depósitos. Cada uno de estos gobiernos se está moviendo rápidamente para implementar sus propias medidas. Los anuncios que se hicieron el martes son coherentes con la declaración de principios del G-7.

Como en todas las crisis anteriores, la raíz del problema es la pérdida de confianza de los inversionistas y el público en la fortaleza de las principales instituciones financieras y los mercados. Esto ha tenido una avalancha de efectos indeseables en la disponibilidad de crédito para las familias y las empresas, y en el valor de los ahorros. En estas circunstancias, las medidas para restablecer la confianza en nuestras instituciones y mercados van mucho más allá de solucionar la actual tensión del mercado. Nuestra economía no será capaz de funcionar en las mejores condiciones a menos que y hasta tanto que la estabilidad del mercado financiero sea recuperada. Las audaces medidas adoptadas por el Congreso, el Departamento del Tesoro, la Reserva Federal, la Corporación Federal de Seguros de Depósito y otros organismos, junto con el normal poder de recuperación de los mercados de valores, sentarán las bases para la recuperación financiera y económica.

La responsabilidad inmediata de los dirigentes y funcionarios electos es restablecer la confianza en nuestros mercados de crédito. Aun haciéndolo, debemos comenzar a considerar reformas a largo plazo que mitiguen similares crisis futuras. Un examen exhaustivo a nuestras estructuras reguladoras es una tarea esencial para el año próximo. Los acontecimientos del año pasado o de los dos últimos han resaltado los vacíos normativos y las deficiencias que hay que abordar para mejorar la composición de nuestros mercados y la resistencia de nuestra economía.

En la medida que nos recuperemos de la actual crisis, será importante hacer frente a estos asuntos lo más pronto posible, para desarrollar una estructura reguladora que responda mejor a los futuros retos económicos.

Los dirigentes de aquí y de todo el mundo han adoptado una serie de medidas extraordinarias. Los estadounidenses pueden estar seguros de que cada recurso ha sido implementado: comprensión histórica, conocimientos técnicos, análisis económico y liderazgo político.

No estoy sugiriendo que el camino a seguir sea fácil. Pero las herramientas están dispuestas para responder con eficacia y con fortaleza. Estas herramientas reforzarán el capital de nuestras instituciones financieras, restablecerán la confianza en sus deudas y ofrecerán un mayor acceso a la financiación de las empresas. Su aplicación, junto con el poder subyacente y la resistencia de la economía norteamericana, ayudará a restablecer la confianza en nuestro sistema financiero y regresará nuestra economía a la senda del crecimiento vigoroso.

* Bernanke es el presidente de la Reserva Federal

 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
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Héctor Mares
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Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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