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Por: Lic. Enrique Méndez Álvarez La increíble masacre que viene registrándose en Tijuana, parece un interminable capítulo de terror que mantiene en psicosis a la comunidad en general, sin embargo dentro de este tenebroso ambiente, parece surgir como un hálito la posibilidad de que retorne a Baja California el general Sergio Aponte Polito convertido en el zar antidrogas de la región. Los médicos están pidiendo que el presidente Felipe Calderón y el Secretario de la Defensa Nacional reconsideren su postura y envíen de nuevo a Baja California al militar que logró impresionantes decomisos de armamento, narcóticos y el arresto de decenas de importantes personajes del crimen organizado. Decenas de cadáveres siguen apareciendo todos los días, las balaceras en las calles y la ola de secuestros han convertido a Tijuana en un pueblo sin ley, pero lo mismo hay delitos de alto impacto en esta frontera como ocurre en playas de Rosarito y el puerto de Ensenada, a esto no escapan el municipio de Tecate y la capital de la entidad, Mexicali. Lejos ha quedado el estado de derecho, hoy los crímenes imperan y las corporaciones policíacas pese a todo lo que se diga, simplemente no pueden con el paquete, por ello se insiste en que sólo las fuerzas castrenses y un hombre como el general Sergio Aponte Polito, tiene lo suficiente como para hacer frente a las células dispersas de delincuentes, lo mismo que a los más poderosos cárteles del narcotráfico. Entiéndase que Sergio Aponte Polito no necesita retornar como comandante de la II región militar, pues en su calidad de soldado retirado, se le puede asignar en su carácter de jefe en el combate al crimen organizado o como se dijera por ahí, como el zar antinarcóticos de la región.
Desde luego que se conoce públicamente que a Aponte Polito lo removieron luego de la polémica en torno sus misivas que revelaban. La corrupción dentro de la Procuraduría General de Justicia del Estado a cargo de Rommel Moreno y la suciedad e incompetencia del Secretario de Seguridad Estatal Daniel de La Rosa. Quien no recuerda hasta la fechas las famosas "cartas del general". Aún es tiempo de que el gobernador José Osuna Millán disponga entre sus más importantes funcionarios de gabinete que, "Si no pueden, pues que renuncien". O que los renuncie, pues para eso tiene la facultad que le dio el pueblo cuando se votó por él.
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