|
Por: Arq. Ignacio Carlos Huerta Desde su fundación en 1889 nuestra querida Ciudad de Tijuana, ha dado muestra al igual que sus habitantes de su ímpetu, pujanza y grandeza; pues a pesar de las viscicitudes por la lejanía de la Capital del país, y falta de apoyo económico del gobierno central; de las lluvias y crecidas del río Tijuana; carencia de infraestructura urbana en sus orígenes y al paso de los años; reducida planificación en el crecimiento social y urbano… y tantas y tantas cosas que diversos autores de la historia han dejado plasmado en muchos libros, a pesar de todo eso y más, Tijuana es grande, muy grande; pues sus habitantes se han encargado de hacerla ¡extraordinaria, única, increíble! y es por eso que seguimos estando desde hace varias décadas atrás, como uno de los 3 municipios del País con mayor tasa de crecimiento anual. Tijuana no es la película actual, que estamos viendo; no se si “Duro de matar”, “Robocop”, “Rambo” o que se yo, seguramente la cercanía con Hollywood se nos incrustó en nuestra imagen del entorno urbano del Municipio, lo que si sé, es que la antes Av. Olvera, hoy Av. Revolución, la hicieron personas visionarias, a tal grado que hicieron de esta arteria vial un verdadero hito de Tijuana, que por voracidad comercial e incompetencia gubernamental ha sufrido un descalabro, pero ahí está… Simplemente hay que recuperarla para los tijuanenses y los visitantes, así como el centro histórico de la ciudad. En 1921 se dieron a la tarea algunos residentes de esta bella ciudad, de crear el Benemérito Centro Mutualista de Zaragoza, logrando generar una fraternidad extraordinaria, pues en ese lugar, Calle Cuarta y Av. Mutualismo, se reunían a convivir cargándose de energía positiva, y la prueba es como empezó a crecer la ciudad, y como fue que los socios de esa fraternidad, empezaron a generar múltiples espacios arquitectónicos en beneficio de la sociedad tijuanense, es ahí cuando deciden pasar del pequeño salón que tenían para sus reuniones, el construir un teatro que diera cabida a múltiples tipos de eventos: académicos, cívicos, culturales y en general de esparcimiento familiar, siendo el encargado de la construcción Don Bernardo P. González y habiéndose concluido en el año de 1944 estando en la directiva del Benemérito Centro Mutualista de Zaragoza los CC. Presidente Moisés Sánchez Aldana, Secretario José Núñez de Cáceres y Tesorero Diego Maldonado; y en la Comisión de Construcción: Vicepresidente Jesús Berumen M., Secretario Elizandro García y Tesorero Celio Zonta. Ese teatro y cine, recibió un gran número de residentes y turistas, habiendo hecho posible la fraternidad y esparcimiento, generado por ese extraordinario grupo de ciudadanos tijuanenses, socios del “Centro Mutualista”, como generalmente los conocemos. Así nace, crece, se desarrolla el Teatro Zaragoza, pero un triste día cierra sus puertas. Luego quisieron habilitarlo para funciones de box, pero esa no es su vocación y mucho menos el destino de tan representativo inmueble de la comunidad tijuanense, no hay que olvidar que es el primer teatro de la ciudad de Tijuana. Se propuso crear un estacionamiento, locales comerciales y otros giros, pero finalmente se tuvo la atingencia de buscar apoyos, tocar puertas y gestionar para que este gran espacio de Cultura, Arte, Esparcimiento y Centro de Reunión Familiar, volviera a su origen; y es así, como La Mesa Directiva del Lic. Oscar Sanabia Peinado inicia los trámites, continuando la actual directiva encabezada por el Lic. Leoncio Fortunato Amador, habiéndose creado el Patronato presidido por el Lic. Salvador Gómez Ávila y como Secretario el Ing. Manuel Cañas Martínez y Tesorero C.P.C. Enrique Montero Martínez, quienes en conjunto con el equipo técnico de Restauración del teatro, C.M.R. Arq. Jorge Víctor Toledo Rivera, Ing. Fidel Pérez Velarde y su Servidor Ignacio Carlos Huerta, estamos trabajando con mucho esmero, para que ésta magna obra que cuenta con un 20% más de espacio en el número de butacas que el Teatro del CECUT, vuelva a ser la sala de encuentro, diversión, convivencia y alegría que tiene que volver a Tijuana. Hay que unirnos todos, para que Tijuana y los tijuanenses sigamos siendo ejemplo de trabajo, pujanza y prosperidad.
|