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Por: Rodolfo René Mora / Sistema Informativo PSN Las candilejas del estadio del Cerro Colorado se apagaron con el último out de la temporada de béisbol y podrían no encenderse más, en tanto no se solucione el problema que viene afectando al equipo Potros de Tijuana desde hace tres años. El problema que afecta a los Potros de Tijuana puede ser más complejo de lo que se piensa, pues la Liga Mexicana de Beisbol suspendió temporalmente los derechos del club Potros y anunció que se reservará el derecho de iniciar la campaña con 15 ó 16 equipos, según convenga. Intereses oscuros han perjudicado la sociedad en el equipo, por consiguiente, también el desempeño del conjunto en el terreno de juego que llevó a la afición de Tijuana a alejarse del estadio y darle la espalda al conjunto fronterizo. Haciendo un poco de historia, todo comenzó en 2004, cuando el empresario Alberto Uribe se dio a la tarea de traer beisbol profesional a Tijuana y para ello, adquirió un equipo de la Liga Mexicana de Verano, los Tecolotes a los hermanos Madrigal Reyes. Pero también se enfrentó a problemas con la Liga Mexicana a los pocos meses, cuando comenzaron a ponerle trabas, primero suspendiéndole jugadores y entrenadores y finalmente, cuando quería hacer uso de la opción para comprar el equipo. No se lo permitieron. Fue ahí, donde haciendo un balance del éxito que habían logrado los Toros de Tijuana con llenos todos los días en el estadio, con la atención acaparada de los medios, tanto de México como de Estados Unidos, que se buscó darle la primera opción a empresarios de Tijuana de adquirir la franquicia. Así se logró adquirir el equipo para Tijuana que cambiaría de nombre, de Toros al de Potros, un nombre arraigado en la localidad desde los años 50 cuando llegó a Tijuana el equipo de los Colts de Salinas que se convirtieron en los primeros Potros. También participaron en la Liga Mexicana del Pacífico de 1977 a 1991 con dos campeonatos obtenidos. La afición festejó que el béisbol siguiera en Tijuana. Se dieron a conocer los nombre de los nuevos dueños del equipo. Se trataba de David González Camacho, un empresario tijuanense y padre de dos jugadores de Grandes Ligas y Belisario Cabrera, alias “El Beli”, identificado en el ramo de la construcción. González y Cabrera se conocieron en el béisbol de aficionados, cuando cada uno de ellos tenía su propio equipo en la Liga Amateur de Tijuana, David, con los Mayos y Cabrera, con los Cañeros, siempre con equipos contendientes, bien uniformados y peleando los primeros lugares y con los mejores jugadores de la localidad. Los dos habían demostrado un amor grande por el béisbol, se apasionan hablando del llamado rey de los deportes. Y tomando como base su cariño por el béisbol, fue como se asociaron para comprar la franquicia de los Toros que cambiaría a Potros. Todo comenzó bien, con mercadotecnia, difusión, contratación de jugadores importantes y con un llenó en el juego inaugural de la temporada, que era el mejor premio a los esfuerzos por darle a Tijuana un equipo ganador, digno de la ciudad, como los aficionados siempre han visto a sus Potros, ganando y galopando a los primeros lugares. Pero lo que marchaba sobre rieles, un día se descarriló. Belisario Cabrera Armenta, alias “El Beli”, se separó del club, al menos, así lo dió a conocer a los medios, argumentando descuido en sus negocios, otros lo atribuían a la reciente muerte de su esposa y hubo quienes manifestaban que no podía con los gastos que originaba un equipo profesional. Pero seguía como socio. Fue entonces cuando David González se quedó al frente del equipo, con nómina en puerta y ajustes necesarios que tenían que hacerse inmediatamente para continuar con el funcionamiento del equipo. Y asi lo hizo y no se notó la ausencia de Cabrera, por el contrario, González Camacho trabaja arduamente con el equipo para brindarle lo mejor al aficionado, se que se sintiera cómodo, que disfrutara del espectáculo del béisbol con un equipo ganador. Pero un día, algo paso, regresó Cabrera Armenta y lo hizo en otro plan, ahora con arrogancia, con prepotencia, despidiendo empleados y haciendo notar su don de mando en el equipo. David González que le había invertido aparte del dinero en la sociedad, asi como tiempo y esfuerzo, fue hecho a un lado de la organización y ahí comenzó el problema en el que nos encontramos metidos ahora. David González comenzó entonces un peregrinar para recuperar su inversión, con muchos días esperando que le den lo que le corresponde en la sociedad y ante la ley, ha habido inclusive, amenazas, mismas que llegaron hasta su hijo Adrián, jugador de los Padres de San Diego que recibió una amenaza en su telefono celular y que obligó a que las Ligas Mayores le pusieran seguridad especial cuando divulgó la amenaza. La preocupación de la familia González Savín, aumentó, pues no solamente no les pagaban lo que les correspondía, sino que ahora, hasta amenazados eran, aunque no se pudo confirmar de donde venía la amenaza. González Camacho platicó para llegar a un acuerdo con Cabrera que intentó comprarle las acciones, pero dio un cheque sin fondos y comenzaron las demandas, el ir y venir a juzgados, demanda tras demanda, ganadas todas ellas por González. Y lo que se inició en la oficina, también se notó en el terreno de juego, pues Cabrera no tenía el capital suficiente para solventar económicamente el equipo, por lo que se inició una venta de jugadores, disfrazada como cambios de peloteros que nunca se explicó el aficionado al béisbol. La afición lo comenzó a notar y se alejó del estadio, lo que obligó por consiguiente a que las deudas y problemas en el equipo que dirigía Cabrera se incrementaran notablemente y que se pudo palpar con la celebración del Juego de Estrellas de la Liga Mexicana, donde ante la nula promoción del juego, hizo que los aficionados se mostraran indiferentes ante tal acontecimiento deportivo que apenas y logró reunir a poco más de cinco mil personas en un estadio con capacidad para 16 mil, aunque, en lo oficial, el equipo reportó 14,714 personas. Y ese mismo día comenzaron los rumores sobre la salida del equipo de Tijuana de la Liga, que emigraría a Reynosa y la noticia se regó por todo el país. Ante tal situación nos dimos a la tarea de buscar a los involucrados en el equipo, a David González y a Belisario Cabrera, cada uno por separado. Fue imposible localizar a Belisario Cabrera, pues no contestan su teléfono y tal parece que la oficina del club, ya fue desocupada. González Camacho sí fue localizado. Y al ser abordado sobre el posible cambio de franquicia, de Tijuana a Reynosa, David manifestó: “No se puede ir tan fácil, la propiedad del equipo me corresponde a mí, entonces, no se puede ir tan fácilmente, asi nomás” y agrega: “en el equipo existe una sociedad, David González Camacho, David González Savin y Belisario Cabrera, este último con una sociedad minoritaria” “Cabrera se ostenta como propietario, con el apoyo de gente del gobierno y de la Liga Mexicana, que lo reconocen porque esta ahí, pero no puede ser el dueño cuando es socio minoritario, pero como la liga no puede litigar, lo reconoce, aunque ellos estan muy bien enterados del problema, pues hemos tenidos reuniones con ellos y han sido siempre notificados de las resoluciones que tenemos a nuestro favor.”. David González ha demandado a Belisario Cabrera para lograr la cancelación del contrato y sociedad y otra por los cobros hechos por Cabrera a nombre de González Camacho. “Hemos ganado 18 resoluciones, todas y cada una de ellas bien fundamentadas”, solo que después de eso, vienen apelaciones, las cuales, también nos han favorecido” dijo el hombre que tiene más de dos años esperando que le den lo que es suyo. “El 16 de febrero del 2007 –dice González Camacho—un juz ordena la restitución de las acciones y dolidos por ello, apelan la decisión del juez, pero el 5 de junio del 2007 un juez federal vuelve a fallar a favor de nosotros”. Al verse perdido en los fallos, Cabrera Armenta busca ingresos por otro lado, busca que el juició siga y para ello, agrega a la sociedad a Jaime Castro, de Guasave, Sinaloa, a quien hace participe de la sociedad, solo que Jaime Castro no aparece en las actas constitutivas de la sociedad original. Y ahí se van ha originar mas demandas, justamente lo que buscaba Cabrera Armenta. Sin embargo, pese a que las autoridades le solapan las arbitrariedades, no le hacen mucha ronda al empresario del ramo de la construcción, porque, salvo la mañana que se anunció el juego de estrellas en un conocido hotel de la localidad, a donde asistieron el gobernador y el alcalde de Tijuana, Jorge Ramos Hernández, ya no se dejaron ver, ni en la ceremonia inaugural en el campo ni en el juego de estrellas, tal vez por temor a recibir el reclamo de los aficionados Ante la posibilidad de que el equipo emigre y vaya a otra ciudad, David González nos dijo: “Honestamente, eso no pasa por mi mente, lo único que queremos es restacar la franquicia y que el beisbol siga en Tijuana, esa es nuestra lucha. La falta de pago oportuno a los jugadores que constantemente se quejaban ante la Liga y las deudas que el conjunto tijuanense tiene con la Liga, ha hecho que Plinio Escalante, presidente del circuito, reciba las quejas constamente por parte de los directivos de otros equipos. Lo cierto es que Tijuana, que llegó a ser considerada como la mejor plaza de Ligas Menores por los llenos constantes y el gran ambiente que se vivia en el estadio del Cerro Colorado. Hoy en día, podria no tener más beisbol y no encender más las candilejas del estadio de la Colonia Capistrano que abriera sus puertas un once de octubre de 1977 y que nuevamente podría quedarse como un elefante blanco, esperando que alguien llegue y lo rescate para darle el uso aceducado para lo que fue construido por un grupo de seis entusiastas empresarios que en un tiempo record de cinco meses lo construyeron.
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