Gustavo Díaz Ordaz (1968): El entorno familiar del hombre que vivió un minuto de su tiempo PDF Imprimir E-mail
Por: Aquiles Medellín Silva 
 
?    Testimonios inéditos del hijo del expresidente        
      de México (Alfredo Díaz Ordaz) 
 
    'Mi padre Gustavo Díaz Ordaz tenía información de primerísima mano  sobre el movimiento estudiantil desde  el año de 1965....Mi madre Guadalupe Borja, mis hermanos Gustavo, Guadalupe  y yo, acompañamos a mi padre aquel año a Washington DC en una visita de Estado. Durante el viaje  mi papá  nos  platicó  de lo que acontecería en 1968...’
    Una tarde de abril de 1985 conocí a Alfredo Díaz Ordaz Borja en la ciudad de México. Un amigo común nos presentó: Iddar de la Parra, hijo de la escritora  Yolanda Vargas Dulché. Yo trabajaba en el periódico  Excélsior y en el semanario ¡Siempre! Alfredo era músico y compositor. Había estudiado Administración de Empresas y durante aquel tiempo se desempeñaba de asesor musical en Televisa. Por aquellos años el de la voz  iba por la vida aporreando las teclas de la pequeña máquina portátil Remington. Solía  grabar mis entrevistas periodísticas  y después  las escuchaba minuciosamente  para dar mejor forma y contenido  al cuerpo de la información  que después  publicaba. Algunas  de aquellas entrevistas grabadas  aún  las conservo en micro-casetes y se han convertido en  material invaluable e histórico. Por eso considero necesario  extraer de aquellas  cintas algunas partes sustantivas de aquel memorable encuentro con el hijo del expresidente de México Gustavo Díaz Ordaz y difundir  los rasgos   personales de su padre y el entorno familiar durante aquel aciago año estudiantil de 1968 en México. El reportero da por sentado que durante su  abundante vida, Alfredo Díaz Ordaz  nunca más volvió a opinar sobre los acontecimientos del 68 ante algún medio informativo. Por eso la historia es el archivo de una nación.
    A raíz de aquel encuentro periodístico, Alfredo y el de la voz nos hicimos amigos. Fueron muchas  ocasiones  en que nos reunimos a comer. Solíamos escuchar música, discutíamos pluralmente y al final de la tarde  gustábamos leer  frente a un piano nuestros escritos. Los dos teníamos un punto en común: escribíamos prosa  que después  musicalizábamos. Conservo algunos discos 'long play' de plástico negro, producidos  por Alfredo. Esto último, podrá ser  tema  en otro momento y en  otra circunstancia y partitura periodística .Por ahora me centraré en esa gota de tiempo que fue el año de  1968 y el entorno familiar de los Díaz Ordaz Borja.
     Aquella tarde fresca  de abril, presuroso y puntual  me apersoné en el edificio propiedad de Alfredo, sito en Insurgentes y Barranca del Muerto. Llegué acompañado de mi pequeña grabadora, mi libreta de notas, plumines para trazar preguntas y alguna que otra descripción que tuviera necesidad de redactar  durante la entrevista. Eran los tiempos en donde las herramientas de los reporteros consistían en la máquina de teclados portátil, la grabadora y la libreta de hacer notas. Aún no aparecían las  laptops u ordenadores. También me acompañaba  el fotoperiodista Joaquín, El Tigre Olivares, que imprimió las gráficas durante la entrevista. En el “Penthouse” del edificio de Insurgentes y Barranca del Muerto  me recibió una guapa asistente de Alfredo que enseguida  ofreció café, galletitas y cualquier  bebida fuerte  que apeteciéramos. Reportero y  fotoperiodista aceptaron café y agua fresca. Enseguida  apareció  José Antonio Soberón su asistente personal  de extraordinario parecido con el actor Dustin Hofman... finalmente llegó  Alfredo. Recuerdo el  primer saludo  y la exclamación  latina y defeña  'vengo de ver a Venus Rey, el gran Venus'. Y adelantó: 'me fue bien  con los arreglos y acuerdos que pactamos' (Venus Rey era Secretario General del Sindicato Nacional de Músicos)...Informal y risueño Alfredo  se sentó de perfil al sofá de piel color marrón  donde el reportero ya estaba acomodado. Allí empezamos a dialogar "un poco de todo" consumiendo minutos que  permitieron detonar la  necesaria empatía   que luego  nos llevó  a  hilvanar las entradas y los cabezales  del reportaje   hasta capturar el momento, aquel  momento íntimo  familiar de Gustavo Díaz Ordaz... Durante dos horas me asomé al tiempo político de Don Gustavo. Sus primeros pasos en la vida pública de México investido de agente del Ministerio Público en la ciudad de  Puebla. Fue así que empecé a caminar en su tiempo con grabadora en mano a través de la pequeña rendija, aquella rendija  que el hijo del presidente de México más polémico del siglo XX me abrió la fresca  tarde de abril de 1985. La cápsula de tiempo que  Alfredo avivó permitió  al  reportero  indagar minuciosamente, detallar citas, fechas, amistades, precisar acontecimientos, casi todo... La cercanía permitió al reportero mostrar  al público lector una pequeña parte de  la vida de la familia Díaz Ordaz Borja durante el trágico final del verano  estudiantil 1968 en los Pinos...
    P.- ¿Qué recuerdas del 68?
    R.-... Manifestaciones de jóvenes y no tan jóvenes... Yo estudiaba en el C.U.M. (Centro Universitario México)… En los colegios privados de la ciudad de México  las manifestaciones no eran tan grandes... En esos días mi papá vivió los días más intensos y más difíciles de su gobierno... El clima en la familia  era tenso... Mi madre Guadalupe estaba muy nerviosa. Mis hermanos y yo salíamos muy poco, a excepción de determinados lugares, siempre acompañados...
    P.- ¿Qué  les decía tu padre del movimiento del 68?...
   R.-Él nunca nos justificó a qué  se debía… Él desde 1965 nos dijo a la familia que 1968 iba ser un año muy difícil. Decía que las cosas como están presentándose en el mundo...'México es un banquete sobre la mesa  para los agitadores'... Obviamente  fue un coctel, una situación muy difícil. Mi papá nos platicaba lo que podía platicarnos...Obviamente tenía que seguir con las leyes, defenderlas como Presidente hasta donde  humanamente fuera  posible... Recuerdo que se hablaba de un atentado, que lo iban  a matar... y nosotros... la familia, nos angustiábamos... 'Mañana, el día del Informe, una bomba'.... Y  mi papá quiso salir a las calles en un convertible y no quiso que nosotros fuéramos con él. Tampoco quiso que mi mamá fuera con él. Finalmente mi hermano Gustavo y yo fuimos en el  coche... Entonces… te digo, fueron muchas angustias... ¿no?
    P.-... Alfredo, a distancia, ¿cómo evalúas el  movimiento estudiantil del 68?...
    R.-... ¿Yo personalmente?...
    P.-... ¿Lo apruebas?, ¿lo repruebas?... ¿Estuvo bien lo que hizo tu padre?, ¿fue un cambio?... 
    R.- Sí, claro... hubo un cambio y todo en el país... Yo, por supuesto estoy ciento por ciento a favor de lo que hizo mi padre, porque creo que México se debe defender por sus propias leyes, por sus propios principios y su Constitución, y no por corrientes extranjeras. El movimiento del 68 fue internacional. Empezó en Francia en mayo y aquí en México ya nos vino  pegando en julio de ese año… Claro que se aprovechó bastante para hacerse publicidad por el hecho de que se estaban realizando   las Olimpiadas. México fue el primer país latinoamericano que realizó un evento deportivo de tal magnitud. Mucha gente no lo vio con buenos ojos. México, era un país en ese momento, en vía del desarrollo, los envidiosos de siempre  no aceptaban que México fuera armando y realizando un evento deportivo tan bien desarrollado... Entonces, también pesó esto… Creo que también muchos enemigos de mi padre, muchas corrientes… Todavía hoy así lo pienso… el 68 fue un  coctel... Hubo intereses de todos tipos, como hubo intereses determinados… pero no creo que hayan sido creativos…c reo que las peticiones, hasta cierto punto fueron infantiles. Nunca se habló claramente de qué se trataba el movimiento. El Consejo Nacional de Huelga era anónimo, sus líderes hasta cierto punto estaban en el anonimato, no había ninguna realidad en sus peticiones, nunca se habló claramente. Incluso el licenciado Jorge de la Vega Domínguez fue el encargado de tratar de  mediar, se medió hasta donde se pudo... éxitos y no éxitos…
    P.-Alfredo, ¿qué fue lo que tu padre te dijo antes de morir?, ¿recuerdas algo?...
    R.-Mi padre era  un hombre ocurrente, me decía Alfredazo... Lo que recuerdo es que ya estaba muy enfermo, pero nunca perdió el buen humor... Tan no lo perdió que se despidió de sus amigos... y les dijo que 'él ya partía'…   
    P.-... ¿Era católico tu padre?
    R.-… Libre pensador...
    Alfredo Díaz Ordaz dejó este mundo en 1993. Los últimos años de su agitada  vida musical  giraron en torno al  rock. 'Hago rock progresivo', solía exclamar. Hizo producciones atípicas fusionando rock con huapangos mexicanos. Además, escribió la letra y musicalizó una partitura  inédita dedicada a su padre Gustavo Díaz Ordaz: 'El hombre que vivió un minuto de su tiempo'. (El   reportero conserva   una copia). El roquero Díaz Ordaz fue amigo personal de Jim Morrison y la banda  The Doors. También vivió un largo romance de 4 años con la cantante Thalía de quien fue su representante y productor a invitación de su amigo Emilio Azcárraga Milmo, el Tigre. Thalía que raramente hacía públicas sus relaciones pasó a enumerar la segunda crisis del noviazgo. Su muerte  fue una sorpresa. La muerte de Alfredo Díaz Ordaz, hijo del ex presidente de México, fue uno de los golpes más fuertes en ella. "Cuatro años de relación", dijo la artista. "Ya me había entregado el anillo de compromiso". Y sucedió durante las grabaciones de Marimar.
    Don Gustavo y su hijo Alfredo fueron dos seres de carne y hueso, inseparables en esta vida. Se llevaban bien, se entendían mejor. Alfredo solía decir que bastaba una mirada para que ambos, padre e hijo se entendieran. El uno para el otro. Seguramente siguen reunidos donde quiera que se encuentren. Tal vez don Gustavo  haciendo política y su hijo Alfredo produciendo  música en la eternidad... Aquí en la tierra, la historia de este inacabable país que se llama México sigue su incesante marcha que nadie detiene…
 

Colaboradores

Alejandro Vizcarra Estrada
Agustín Basave
Aquiles Medellín Silva
Carlos Monsiváis
Edgardo Leyva
Héctor Castellanos
Héctor Mares
Jaime Martínez Veloz
Marco Antonio Blásquez
María Elena Estrello
Oscar Rivera
Pedro Ochoa
René Mora
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